En la víspera del décimo aniversario de CNN en español, cuatro chilenos que han trabajado y trabajan para el canal comparten la experiencia de vivir conectados 24 horas a la noticia Por Mauricio Contreras Desde el Centennial Olympic Park de Atlanta, una cuadra antes de ingresar al edificio de CNN (Cable News Network), se ve […]

  • 9 marzo, 2007

En la víspera del décimo aniversario de CNN en español, cuatro chilenos que han trabajado y trabajan para el canal comparten la experiencia de vivir conectados 24 horas a la noticia

Por Mauricio Contreras

Desde el Centennial Olympic Park de Atlanta, una cuadra antes de ingresar al edificio de CNN (Cable News Network), se ve una gran pantalla que anuncia a las visitas los programas que están al aire. La bienvenida la da el Turner Store, tienda que vende todo el merchandising de la cadena. Al interior, el patio de comidas semejante al de un mall hierve de gente con Blackberrys y notebooks Wi-Fi. Estamos en pleno “CNN tour”, un recorrido por CNN madre, CNN Internacional, CNN Radio y las oficinas de los ejecutivos. El edificio es lo bastante imponente como para que a nadie le llame la atención que haya un hotel ahí adentro. Después de atravesar la puerta de las oficinas de la señal en español, los recepcionistas saludan en dos idiomas. Ahí está todo perfectamente organizado. Es llamativo el silencio con que se opera. Prácticamente no vuela una mosca ni en los estudios ni en las salas de redacción. Nadie se tira una cinta o grita de un extremo a otro. Venimos en busca de los chilenos que trabajan para la cadena, aprovechando que ésta se encuentra de fiesta. Si la CNN cumplió 26 años en junio de 2006, su hermana latina apagará 10 velas el 17 de marzo y lo hace con 16 millones de abonados, varias coberturas históricas –la toma de rehenes de la embajada de Japón en Lima, la detención en Londres de Pinochet, el 11 de septiembre en Estados Unidos, entre otras– y un puñado de nombres que se quedan en la memoria como Jorge Gestoso, Patricia Janiot, Glenda Umaña o Lucía Newman. De todos esos, el que resultó más conocido para el espectador chileno es Amaro Gómez-Pablos (ver recuadro), pero al interior de la estación hay otros compatriotas desempeñándose en diversas funciones, tanto delante como detrás de las cámaras. Esta es su historia.

Amaro Gómez-Pablos

El embajador

El conductor de 24 horas ha sido nuestra principal conexión con la cadena. Entre su corresponsalía en Santiago, un breve paso por Miami y cinco años en Londres como jefe en Europa (donde le correspondió ser el ancla durante el caso Pinochet) trabajó en ella durante casi diez años. “Me moví por varios continentes. Reporteé en Etiopía, Afganistán, Jordania… Me tocó cruzar más fronteras de las estipuladas”.

Amaro es uno de los invitados por CNN para estar en el aniversario en Atlanta y según él, “la señal en español combina dos cosas que resultan clave en su funcionamiento: ambiente latino de trabajo y exigencia anglosajona. Por un lado está eso de la latinada, la broma y el chiste, pero con una estructura americana que hace que se trabaje mucho”. Se entusiasma mucho hablando de CNN. Y no se detiene: “Me tocaron las elecciones en Rusia, cuando asumió Putin. Y lo del terremoto en Turquía, con más de 40 mil muertos, algo que fue tan fuerte como cubrir la guerra en Irak. Creo que CNN tiene coraje y valor, antes operaba con números rojos y ahora está en azules. Aguantó”.

El periodista habla de un cierto idealismo por integrar un continente, con un espíritu casi bolivariano: “Pero antes que apareciera Hugo Chavez”, bromea.<

 

Carolina Escobar

El rostro

En las oficinas de CNN en español están las fotos de los principales conductores de la cadena. Entre Daniel Viotto, Alberto Padilla y Claudia Palacios, figura Carolina Escobar. Su historia es singular: en la universidad sufría con los ramos de televisión, intentó trabajar en un canal regional de Concepción (donde estudió) y le dijeron que se dedicara a otra cosa. Sin apostar mucho, mandó un mail a CNN buscando hacer la práctica. Desde Atlanta le dijeron que sí y viajó a integrar el equipo de contenidos del sitio web. Estuvo tres años y allí conoció a su actual marido Diego Bustos, presentador del segmento de Deportes.

-Nunca soñé con quedarme, pero me encantó cómo se trabajaba y el desafío de estar en un lugar así. Cuando me entrevistaron llené un formulario donde puse en última opción que me gustaría salir en pantalla. No tenía muchas ganas.

Su marido fue clave para revertir esa idea: “Diego me hinchó en buena y fue fundamental. Ensayábamos en las noches en el estudio. Fueron seis meses, todos los días, terminaba llorando, pero me tuvo paciencia”. En 2003, la cadena apostó por ella y crearon el espacio tecnológico Adelantos. A contar de ahí se transformó en anchor de la señal y el 2006 se puso al frente de En Familia, espacio de tendencias de vida y trabajo en Norteamérica. “Es mi orgullo, porque produzco, entrevisto y conduzco”.

Felipe Barral

La sangre fría

Tiene pinta de roquero Felipe Barral, editor de asignaciones en CNN y fanático del arte, la música y la plástica. En su trabajo pautea las historias y define los temas a reportear con los corresponsales. A la empresa llegó como productor de Amaro Gómez-Pablos en Santiago y lo empezaron a llamar desde Buenos Aires. En 1999 recibió una oferta concreta y un año después partió a Atlanta.

“Trabajo para las noticias y los programas. Tengo participación en el programa Encuentro, sobre arte y cultura, y preparo notas para Escenario”. Barral cuenta que en su puesto es vital la sangre fría y ser un profesional capaz de responder y tomar decisiones en momentos de presión. Cuando estallan las breaking news (noticia de gran impacto, cuando la cadena se enfoca en un solo hecho noticioso), “es ahí donde la marca CNN cumple un rol fundamental”, dice y agrega que la planificación es clave: “Un ejemplo: en el caso Pinochet, cubrí su detención entre 1998 y 2000 y cuando llegué a Atlanta le dije a mi jefe que quería preparar el material para el día en que muriera. En diciembre de 2005 terminamos ese especial”.

Angélica Ariztía

La intensidad

Angélica lleva 8 años y medio en CNN como editora de redacción. En Chile trabajó en Canal 13 y en Economía y Negocios de El Mercurio. Por razones familiares parte a Atlanta en 1998: “Había que buscar pega, tomé el teléfono y llamé a una conocida que trabaja acá. Le pregunté a quién tenía que mandarle el currículo y lo hice”. Llevaba tres meses fuera del país y la llamaron. Fue a una entrevista y le preguntaron si podía partir al día siguiente. Hoy es la chilena más antigua. “Mi trabajo es estable, tengo que revisar las notas para que se adapten al estilo y formato CNN. Se trabaja a un ritmo bastante intenso: entro a la oficina a las 8 y media y a las 16 estoy afuera y me desconecto hasta el otro día. Se almuerza rápido y se aprovecha el día”.

Angélica cree que la clave del éxito de CNN es el trabajo en equipo: “Al venir todos del mismo continente y hablar el mismo idioma simplifica todo. Lo que yo escribo y reviso no sirve de nada si no tengo un buen lector o un buen respaldo de imágenes”.