El TLC que la cancillería negocia con gran parte del bloque Asean abre un mercado de más 1.000 millones de dólares a los exportadores chilenos. De paso, hará más conocida esa zona del sudeste asiático, donde conviven desde el turismo étnico hasta sofisticados mercados financieros.

  • 9 julio, 2008

 

El TLC que la cancillería negocia con gran parte del bloque Asean abre un mercado de más 1.000 millones de dólares a los exportadores chilenos. De paso, hará más conocida esa zona del sudeste asiático, donde conviven desde el turismo étnico hasta sofisticados mercados financieros.

La misma zona en la que surgió la crisis asiática en 1997 –y que tanto impacto nos causó– podría motivar ahora un atractivo aumento en el comercio chileno. Porque la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, por su sigla en inglés) que integran Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur, Brunei, Vietnam, Laos y Camboya, está en la mira para un nuevo acuerdo de libre comercio.

Engrosar la lista de países socios puede llamar poco la atención cuando ya se han internalizado triunfos del tamaño de los TLC con Estados Unidos o China, pero en la Dirección Económica del ministerio de Relaciones Exteriores (la conocida Direcon) miran esta negociación con especial interés.

Aunque la Asean se formó a fines de los 60 por motivos políticos, hoy sus gobiernos quieren conformar un bloque comercial, que debiera estar unifi cado de aquí a 2020. “Debido a la diversidad geopolítica, Chile optó por negociar bilateralmente con la mayor parte de estas economías, aunque no con todas”, explica el director de Asuntos Económicos Bilaterales de la Direcon, Andrés Rebolledo. Así, se optó por Malasia, Tailandia y Vietnam.

De Malasia, asegura Rebolledo, “se sabe muy poco en Chile, pese a ser una economía de similar tamaño al de la nuestra”. De hecho, a diferencia de la experiencia chilena, Malasia logró transformar su economía desde una basada en la exportación de materias primas, a los servicios, el turismo y la fabricación de bienes electrónicos.

Tanto en el caso de Malasia como en el de Indonesia –país con el que ya existe un acuerdo de asociación con Chile y en el que también participa Brunei– Rebolledo destaca la alta especialización de su sistema fi nanciero, al punto que “muchos actores de la banca chilena han manifestado su interés en el TLC con Malasia”, recalca.

Indonesia, cuya economía es tres veces superior a la chilena, tiene otro punto de alto interés para el Ejecutivo chileno: es uno de los mayores productores mundiales de gas natural licuado (GNL).

 

 

Camionetas y turismo

 

 

Las negociaciones se iniciaron con Malasia en diciembre de 2005, y aunque no han avanzado con la rapidez de otros acuerdos –la tercera ronda se efectuará en septiembre de este año– las expectativas del gobierno son cerrar el tratado durante el primer semestre de 2009. Ad portas está, además, el comienzo de las conversaciones con Tailandia –país del que Chile importa unos 300 millones de dólares al año- y cuya firma no debería pasar más allá de fines del próximo año. “La idea es tener afi nada la totalidad de los acuerdos con las economías Asean con las que estamos negociando, antes del término de este gobierno”, precisa.

Un tratado con Tailandia podría tener importantes implicancias en el negocio automotor en Chile. Buena parte de las camionetas de carga de los grandes productores japoneses se fabrica en ese país y se exportados a Latinoamérica. Lo mismo pasa con electrodomésticos y línea blanca, como lavadoras, la cuarta mayor importa desde ese país.

La otra economía con la que se planea negociar un TLC es Vietnam, país que desde la visita de una delegación encabezada por la presidenta Bachelet ha ido estrechando los vínculos con Santiago. Y si bien la vietnamita no es una economía grande, hay una importante perspectiva de crecimiento. No por nada connotados empresarios han señalado que Vietnam es como China en los 70.

En cuanto a los envíos chilenos hacia el bloque Asean, existe un gran potencial para los productos agroalimentarios. Aunque hoy el cobre y la celulosa encabezan las principales exportaciones al sudeste asiático, a juicio de Rebolledo el que esos países estén transitando a la creación de complejos energéticos y aumentando su PIB per cápita, “produce un nicho interesante para el mayor consumo de productos agroalimenticios, incluidos nuestros vinos”.