Su conexión domiciliaria a Internet no tiene más de 4 mega. Si llegara a 100 –meta que ya se han propuesto algunas compañías de telecomunicaciones en el mundo– hasta su acuario podría ser virtual. Porque la revolución está lejos de terminar… y Chileno piensa quedarse abajo.

  • 2 noviembre, 2007

Su conexión domiciliaria a Internet no tiene más de 4 mega. Si llegara a 100 –meta que ya se han propuesto algunas compañías de telecomunicaciones en el mundo– hasta su acuario podría ser virtual. Porque la revolución está lejos de terminar… y Chileno piensa quedarse abajo. Por Sandra Burgos.

 

Un individuo entra en un supermercado. Un sistema (al estilo del TAG para las autopistas) lo reconoce. Inmediatamente descarga el listado de sus compras en el último año, se conecta a su refrigerador y comprueba que faltan ciertos alimentos. Envía un mensaje a su dispositivo móvil informándole sobre qué debe comprar y, de paso, le sugiere nuevos productos.

 

Y no se trata de ciencia ficción. Está ocurriendo en los laboratorios de prueba de las más importantes compañías de tecnología y telecomunicaciones del mundo, que por años trabajan en la fórmula para utilizar la Internet a escala humana.

 

“En lugar de tener que decir quiénes somos o qué queremos, Internet nos identificará a través de sensores y recordará lo que nos interesa y nos gusta, nos simplificará la información que recibimos y nos ayudará a decidir lo que queremos”, explica desde Madrid el Director Científico de Telefónica I+D, Pablo Rodríguez, quien participa en un proyecto piloto que tiene la operadora en España para aumentar la velocidad de Internet y ofrecer a sus clientes conexión a 100 megabites, sufi ciente para la implementación de estos avances.

 

Porque Internet, que comenzó como una red de computadores para evolucionar a una de personas, aceptará también dispositivos electrónicos y sensores. Así las cosas, no es arriesgado pensar en un mundo donde todo estará interconectado, mediante una red humanizada.

 

“Cuando lleguemos a velocidades de cien mega, en el hogar los cuadros en las paredes se reemplazarán por grandes pantallas que proyectarán imágenes de una pinacoteca, espejos que podrán adaptarse al humor en que estemos, o se podrá disfrutar de acuarios virtuales en 3-D donde aparecerán imágenes en tiempo real de cámaras submarinas”, adelanta Rodríguez.

 

 

 

 

 

La carrera en Chile

 

 

¿Una realidad muy ajena para los chilenos? Nada de eso, de aquí al bicentenario casi el cien por ciento de las empresas tendrá acceso a esas velocidades. “Muchos de nuestros clientes del segmento empresas están conectados a velocidades de 100 mega y superiores. Hoy, desde la perspectiva de la compañía, estas velocidades de conexión se justifican en segmentos que alcancen estos niveles de uso, ejecutando aplicaciones en línea, con video conferencia y servicios transaccionales”, señala Alfonso Emperanza, gerente de productos y marketing empresas de Entel.

 

En Chile, Telefónica ya ofrece velocidades por sobre los 100 megas para el mercado corporativo. “Aumentar la velocidad a 100 mega en hogares es un tema que estamos estudiando porque requiere importantes inversiones de miles de millones dedólares y todavía no está claro que el mercado local lo requiera”, explica Roberto Muñoz, vicepresidente de planificación estratégica de Telefónica Chile.

 

La compañía ofrece a los hogares velocidades de hasta 4 mega por segundo (Mbps), “pero nos encontramos que hoy no más del 10% de los hogares está demandando velocidades por sobre 1 Mbps. Sin perjuicio de lo anterior, estamos atentos a la evolución del mercado y no abandonaremos nuestro objetivo de tener la mejor oferta tecnológica en servicios de datos e Internet para hogares y empresas”, recalca Muñoz.

 

 

Hoy en Japón existen velocidades que incluso superan los cien mega, con aplicaciones como las videoconferencias convertidas ahora en telepresencia: una gran pantalla que da la sensación presencial, porque además de ser en tres dimensiones, el retorno de voz e imagen es instantáneo.

 

Si lo que viene después son los hogares, la pregunta surge natural: ¿para qué uno quiere esos niveles de velocidad? La respuesta está en la televisión a través de estos enlaces de gran capacidad de ancho de banda, asociada a servicios triple play ofrecidos sobre una plataforma IP (Internet Protocol).

 

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En Chile, ya hay disponibles accesos a nivel residencial de gran capacidad. Telsur comercializa, por ejemplo, televisión por pago a través de una conexión de banda ancha de 20 mega por segundo que le permite tener 3 televisores conectados y además tiene una oferta de navegación a una velocidad relativamente alta.

 

Telefónica Chile también está haciendo un conjunto de pruebas técnicas y espera avanzar en el mediano plazo a una solución alternativa, siguiendo la experiencia que han tenido en España con Imagenio, que es televisión IP (IPTV).

 

VTR lanzó en 2005 el primer servicio de velocidad de 10 mega. Este ancho de banda permite mensualmente, por ejemplo, comprar y descargar 1.500 canciones, o bajar 40 pendrives de 128 megas. Su última apuesta es la implementación de la red Wimax que permitirá a la compañía llegar con banda ancha y telefonía fija inalámbrica a zonas donde no hay cobertura.

 

Pero si lo que se busca son definiciones estándar con calidad DVD, se deben duplicar o triplicar estos anchos de banda. Por tanto, llegar a los cien mega en el segmento residencial será la gran revolución, aunque el desafío de Chile hoy –según algunos operadores y la autoridad– siga radicado en disminuir la brecha digital y sumar más hogares al mundo de Internet. “Dado el uso que se da a Internet hoy en Chile, no es para nada necesario llegar a esos niveles de ancho de banda en el corto plazo. Aunque es interesante la posibilidad de tener una mayor competencia en la televisión por pago y la IPTV ha demostrado ser una alternativa y eso requiere niveles de conectividad superior. Pero, antes que llegar a los cien mega por segundo, es prioritario dejar atrás los 200 kilobits (kbps) por segundo, es más importante superar el 1 mega o 2 mega como nivel estándar de conectividad”, asevera el subsecretario de Telecomunicaciones, Pablo Bello.

 

Pero hay clientes que demandan más velocidades, especialmente aquellos que han enganchado con la denominada web 2.0 que permite a los clientes tener una posición más activa, generando contenidos (blog), fotos (fotolog) y video streaming (recurso que facilita la transmisión de clips o películas de video a través de Internet en forma rápida).

 

 

 

 

 

Cuando no llega la fibra óptica

 

 

Para poder llegar a los cien mega no bastan las ganas. La inversión no es menor. Las tecnologías fijas son las que tienen estas capacidades de ancho de banda, siendo la fibra óptica el cemento para la construcción de esta autopista. El asunto es que para alcanzar los cien mega a nivel residencial hay que llegar con fibra óptica hasta el usuario final, literalmente hasta las puertas de su casa o a la reja de entrada de un barrio.

 

“Estamos estudiando en profundidad el desarrollar fibra óptica a la casa del cliente (FTTH, fiber to the home) y, en particular, estamos viendo si es que hacemos un proyecto piloto para América latina en alguna zona o comuna de Chile”, señala el vicepresidente de planificación estratégica de Telefónica Chile. Esta barrera que presentan las operadoras fijas, ha llevado a que la apuesta mundial esté en las tecnologías móviles e inalámbricas. El problema es que todavía no tienen esos niveles de ancho de banda disponibles a nivel comercial.

 

La compañía que se subió al carro de la velocidad e inició la carrera por los cien mega es Entel PCS. A fines del año

pasado lanzó el servicio Tercera Generación (3G) –el primero en América latina–, con velocidades de conexión de 3,6 megabits por segundo. Según trascendió, ahora están haciendo las pruebas para aumentar esta velocidad a 14 mega para ofrecerlo comercialmente el próximo año, lo cual más que permitir aplicaciones futuristas, dará mayor capacidad a la red para llegar a más personas con soluciones de Internet móvil.

 

Con esta apuesta Entel PCS sigue la tendencia mundial de los grandes operadores que ya están presionando a los fabricantes de equipos y de infraestructura, para que en 2010 el mundo móvil pueda comercializar velocidades de cien mega.

 

Hoy en Europa se logran velocidades promedio de 35 mega por segundo, bastante más que los 384 kilobits que ofrecían en 2000 cuando partió la carrera por la 3G en el viejo continente. La única barrera para las móviles en esta cruzada es que para lograr velocidades de 40 mega y 100 mega, requieren más espectro. Esta es la gran batalla que se juega por estos días en el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) que, a petición de Subtel, analiza si los actuales competidores –Movistar, Entel PCS y Claro- pueden participar en la próxima licitación de más espectro para servicios de tercera generación. Es sabido que la autoridad vería con buenos ojos la aparición de un cuarto operador, lo cual cortaría a los actuales actores la posibilidad de acceder a más espectro o al menos al mínimo que requieren (20Mhz).

 

Y es que la Subtel apuesta al desarrollo inalámbrico del Wimax, la cual según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) hoy alcanza los niveles de tercera generación. Según explica Pablo Bello, esta tecnología –que fue pensada para dar servicios fijos más que de movilidad– ha evolucionado y hoy es una competencia para las móviles con su versión Wimax E. De hecho, explica que Telmex hizo hace un par de semanas en Chile la primera prueba de transmisión en América latina de Wimax con movilidad, ofreciendo 2 mega de velocidad a nivel residencial.

 

“En el último The Economist aparece un aviso de lo que viene”, señala entusiasmado Bello, mientras muestra a Capital la publicidad de un teléfono móvil que en su pantalla despliega un video con un atleta saltando vallas. Según el subsecretario, ese es el futuro cercano, aplicable en los próximos años, aprovechando como hito los juegos olímpicos de Beijing. Se trata de un teléfono Samsung Wimax mobile, que permite ver videos y televisión en pantallas del tamaño de las de un teléfono móvil. Nokia también está en esta competencia, así como proveedores de aparatos móviles asiáticos. ¿Alguna posibilidad de quelleguen a Chile? Pues bien, todo indica que el mundial de Sudáfrica del 2010 será visto por algunos chilenos desde sus aparatos móviles. Porque los operadores chilenos no están ajenos a los avances del mundo.

 

 

 

El manual del Cortapalo

No basta con la ambición, también es necesario el desarrollo de tecnologías para llegar a los cien mega. Para la red fi ja, lo que se requiere es tender la fibra óptica casi hasta la puerta de su casa (FTTH). Hoy la tecnología ha avanzado y el ADSL (cable digital dedicado) ha evolucionado a versiones conocidas como ADSL+2 que permiten alcanzar velocidades de hasta 50 megas.


Ahora la apuesta es por la versión VDSL2 que permite llegar a los 100 mega. Pero la fi bra óptica permite velocidades de 1 Gigabits por segundo. Los científicos están trabajando en mejorar la red para permitir una televisión personalizada con millones de programas donde escoger. “Igual que sucede con las personas de buena voluntad, que contribuyen cada una a hacer que las cosas a su alrededor vayan mejor, las tecnologías P2P (peer to peer, redes para compartir toda clase de archivos que contienen: audio, video, texto, software y datos en cualquier formato digital) permiten que lo hagan las máquinas. Cada dispositivo contribuye en lo que puede a facilitar su trabajo a los otros, permitiendo crear redes más robustas y escalables”, explica Pablo Rodríguez de Telefónica I+D.


En el mundo móvil, la próxima evolución es la tecnología 3G LTE que permite velocidades de más de cien mega, pero que requiere de anchos de banda de 20 Mhz continuos. Es decir, las móviles chilenas requerirían más espectro para su aplicación. En las tecnologías inalámbricas, para lograr velocidades mayores y con movilidad, se requiere la tecnología Wimax E o Mobile Wimax que logra velocidades de 10 a 40 megas.