Viajamos a China para conocer el presente y el futuro de Chery Motors. En una década, el fabricante asentado en la provincia de Anhui se ha convertido en la marca del “dragón asiático” con la mayor proyección internacional. Por Leonardo Pacheco Salazar.

  • 6 agosto, 2008


Viajamos a China para conocer el presente y el futuro de Chery Motors. En una década, el fabricante asentado en la provincia de Anhui se ha convertido en la marca del “dragón asiático” con la mayor proyección internacional. Por Leonardo Pacheco Salazar.

 

Viajamos a China para conocer el presente y el futuro de Chery Motors. En una década, el fabricante asentado en la provincia de Anhui se ha convertido en la marca del “dragón asiático” con la mayor proyección internacional. Por Leonardo Pacheco Salazar.

 

En China coexisten alrededor de doscientos fabricantes de automóviles, pero sólo un puñado de ellos tiene lo necesario para saltar la gran muralla y convertirse en una marca con proyección internacional. La razón fundamental es que pesan los cuestionamientos a la calidad y modernidad de los productos de esta procedencia, situación que les resta oportunidades a la hora de enfrentar a los fabricantes más consolidados de Japón, Corea del Sur e incluso de Europa.

Hay que tener muy claro que no todos los fabricantes chinos calzan en el mismo molde. Es más, algunos de ellos han derribado mitos, logrando incluso convertirse en actores importantes de los más diversos mercados del mundo. Chery Motorses uno de esos pocos privilegiados, alcanzando un nivel de desarrollo tan alto, que ya ha superado con creces la barrera del millón de unidades.

El programa de actividades organizado por los ejecutivos de SKBergé, representante oficial de Chery en Chile, incluyó un recorrido por la planta y una visita al Salón de Beijing. Dicho sea de paso, este último evento se perfila como uno de los grandes salones que se celebran en el mundo.

La fábrica de Wuhu es una factoría de alta modernidad, con una superficie que supera los dos millones de metros cuadrados, y desde la cual egresan anualmente 650 mil unidades. Pero no sólo de automóviles vive la planta, ya que como parte de sus actividades también construye motores y transmisiones, en raciones de 300 y 400 mil piezas al año, respectivamente. Para la producción de plantas de poder, Chery creó la división Acteco, que exporta sus productos incluso a Estados Unidos.

La marca comercializa sus productos en más de 64 mercados, siendo Argentina y Brasil los últimos en incorporarse. En Chile la marca está presente con creaciones como el IQ, Tiggo, S21 y A516.

Nuestra visita a China coincidió con la reunión global de distribuidores, cita en la cual los ejecutivos de SKBergé recibieron el premio al Mejor Distribuidor Mundial, considerado todo un logro ,dado el poco tiempo desde que la marca oficializó su presencia.

La historia de Chery Motors contempla, como toda compañía, una serie de hitos. Algunos de ellos son haber producido su primer automóvil en 1999 (se fundó en 1997); en 2001 sale la unidad 10 mil desde la planta de Wuhu; ese mismo año comienzan las exportaciones, con destino a Siria; en 2002, Chery se convierte en la primera empresa en calificar dentro de la norma ISO/TS 16949; y en 2003 se logra la aprobación del proyecto especial “Hybrid Power Passenger Car”. El mismo año se firma el acuerdo de colaboración con la firma ALADO de Malasia, y meses después la empresa se lanza a la conquista de los mercados internacionales. En 2005 las exportaciones alcanzan las mil unidades y, dos años después, la firma se convierte en la primera
marca china en establecer su base en Latinoamérica por medio del acuerdo firmado con SOCMA Argentina.

En una clara demostración de su fortalecimiento, la compañía actuará como proveedora de automóviles para diferentes delegaciones durante los Juegos Olímpicos de Beijing, la máxima cita del deporte mundial. Para ello destinará una flota de medio centenar de vehículos impulsados con energía híbrida. En Chery destacan que el esfuerzo en utilizar estas tecnologías “limpias” es un ejemplo de la gran importancia que el deporte y el cuidado del medio ambiente tienen para la firma.

También han demostrado el espíritu corporativo con hazañas que demuestran la calidad de sus productos. Una de ellas es haber logrado subir al monte Everest, a más de 5 mil metros de altura, con sus modelos Chery A1 y A5. La experiencia, que implicó sortear todo tipo de obstáculos climáticos y geográficos, la convirtió en la primera marca automotriz china en lograrlo, e implicó unir lugares tan exóticos como el monte Maiji, el templo de Ta’er (la cuna del budismo tibetano), el Gulug, el lago Qinghai y Chaka Salt Lake, así como la zona despoblada de Kekexili y el paso montañoso de Tanggula.

 

 

De lo nuevo, mucho

En el Salón de Beijing, otro de los destinos de nuestra visita, nos encontramos con grandes sorpresas. Algunas de estas novedades están siendo consideradas para nutrir nuestro mercado y otras tantas forman parte de ese valioso despliegue escénico con el que toda marca busca impresionar a sus seguidores.

Algunos de los modelos exhibidos en el salón fueron el Faira JJ, un conceptual estilo crossover de aspecto agraciado, junto a la robusta camioneta Higgo Pickup y al polivalente monovolumen Riich 5. Se presentaron 26 modelos, de los cuales 14 eran novedades absolutas.

Los ejecutivos de SKBergé no descartaron la posibilidad de incorporar nuevos productos a la gama; menos aún, cuando existen tres nuevos modelos que podrían encargarse de llenar nichos apetecibles del mercado. Estos ejemplares son el citycar A1, el sedán A3 y el station wagon V5.

Pudimos probarlos en los alrededores de la planta de Wuhu, y la impresión que nos dejó esa experiencia es que Chery ha logrado un nivel de calidad bastante competitivo, junto con sentar las bases para un diseño propio y una importante proyección internacional.