Hugo Chávez completo una década de presencia activa en la agenda latinoamericana. Apoyado en el auge del petróleo, el presidente venezolano aparece tras cada conflicto, diferencia de opinión o campaña que surgen en la región. ¿Cuanto tiempo más durara esta influencia? ¿Se trata de una figura en expansión o sus bases se debilitan?

  • 2 octubre, 2008

 

Hugo Chávez completo una década de presencia activa en la agenda latinoamericana. Apoyado en el auge del petróleo, el presidente venezolano aparece tras cada conflicto, diferencia de opinión o campaña que surgen en la región. ¿Cuanto tiempo más durara esta influencia? ¿Se trata de una figura en expansión o sus bases se debilitan? Por Alejandra Rivera B.

En Venezuela no hay grises. Todo es blanco o negro. Así como no existe la clase media, tampoco hay medias tintas a la hora de hablar del presidente Hugo Chávez. Sus seguidores ven en él la encarnación del llamado sueño bolivariano. Sus detractores lo definen como “narcisista compulsivo, psicopático y megalómano”, incapaz de pasar inadvertido. En las últimas semanas, volvió al rol protagónico al adelantarse a la presidenta Michelle Bachelet y proponer la reunión extraordinaria de la UNASUR por Bolivia y, luego, al expulsar al chileno José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch.

Hugo Chávez llegó a la presidencia en 1998 de la mano de una propuesta de izquierda –o “socialismo para el siglo 21”, como le llama– con el 56,2% de los votos. Según expertos internacionales, a partir del frustrado golpe de Estado de 2002 que intentó derrocarlo, su discurso contra Estados Unidos se endureció aún más, al tiempo que intensificó la búsqueda de apoyos a su proyecto ideológico, incluso fuera del continente. El principal problema, según los analistas, es que mientras concentra sus esfuerzos en solventar su agenda exterior financiada con la venta del crudo –paradójicamente, a Estados Unidos–, el país vive una inestabilidad social y económica, producto de la creciente inflación y de lo que califican como una política social “represiva”.

“Chávez es un hombre ambicioso, inescrupuloso dispuesto a vender a su madre por entronizarse en el poder. A pesar de los grandes ingresos que vienen del crecimiento sostenido del petróleo y de un presupuesto de 750 mil millones de dólares en 10 años, las calles del país están hechas un desastre, los hospitales están por el suelo y no ha realizado ninguna obra importante. Durante su gobierno han asesinado a 120 mil personas y sólo en Caracas murieron 50 la semana pasada”, afirma el historiador Antonio Sánchez García, activo miembro del Movimiento 2D, una de las principales tribunas de la oposición.

La economía tampoco se salva, pese a que este país es la cuarta economía regional y el sexto exportador de petróleo a nivel mundial, de acuerdo a cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP. Según el investigador argentino Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría, la situación interna se está deteriorando por la inflación, el control de precios de alimentos ha disminuido su popularidad y el precio futuro del petróleo, que es decisivo para su porvenir, sufre al ritmo de un más que seguro menor crecimiento mundial.

El escenario interno que enfrenta Chávez es complejo. Y puede complicarse más el 23 de noviembre, cuando se realicen las elecciones de alcaldes y gobernadores. Si bien el mandatario obtuvo un 59% de aprobación en el referéndum revocatorio de 2004 –una respuesta al golpe de Estado de 2002–, su futuro no está definido. “Su apoyo interno está menguando. Para las elecciones ordenó al contralor inhabilitar a 200 líderes opositores como candidatos, vulnerando la Constitución. Si tuviera tanta certeza de ganar, ¿habría dado esta orden?”, se pregunta Sánchez García.

Según Alejandro Peña Esclusa, presidente de la Fundación Fuerza Solidaria, y uno de los opositores más reconocidos, el mandatario se sabe perdido y ello lo estaría llevando a establecer una política represiva en el país y a buscar alianzas externas. “Chávez se mantiene en el poder por el uso de la fuerza y del dinero. Además, es sumamente peligroso por sus alianzas con el terrorismo, el narcotráfico, con Irán y las FARC”, advierte.

 

 

 

Jaque al equilibrio regional

 

Alejandro Peña- Esclusa

Se calcula –aunque no hay cifras oficiales– que Chávez ha destinado durante su mandato unos 30 mil millones de dólares a programas de ayuda social y subsidios al petróleo para países amigos. Una parte de estos recursos se destinan a la Alianza Bolivariana para las Américas, ALBA, que integran Cuba, República Dominicana, Nicaragua, Bolivia y Venezuela. Pero hay dineros que no se pueden contabilizar y que, según los opositores, financiarían campañas presidenciales y a grupos de ultraizquierda e indigenistas, un factor que desestabiliza a la región. Alejandro Peña señala que el modus operandi para financiar campañas en Latinoamérica es a través de PetroCaribe: “Chávez está comprando conciencias, pues algunos llegaron a la presidencia con su apoyo”. El gobierno de Evo Morales ha reconocido, abiertamente, el ingreso de esos recursos a Bolivia.

Rosendo Fraga sostiene que el gobernante caribeño es un riesgo para la estabilidad regional porque interviene en las campañas electorales apoyando abiertamente a candidatos en México, Ecuador, Bolivia, Paraguay y Argentina. Además, porque amenaza con intervenir militarmente en conflictos internos, como lo hizo al anunciar que enviaría tropas para respaldar a Evo Morales contra los autonomistas. “Realiza una diplomacia muy activa en la región vendiendo petróleo barato a países que lo importan, como Cuba, Paraguay, Uruguay y América Central, lo que utiliza como instrumento de influencia política. Pero también hace aportes directos de dinero a gobiernos, como el de Bolivia, o financiamiento a través de la compra de bonos, como en el caso de Argentina. También financia movimientos políticos afines, como el movimiento que lidera Ollanta Humala en Perú, en Bolivia con el MAS y en Argentina con los piqueteros kirchneristas”.

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Para el académico y analista internacional José Rodríguez Elizondo, este riesgo para la estabilidad que representa el gobernante venezolano depende esencialmente de si sus “colegas” tienen la voluntad política para defender su autonomía o si prefieren dejar que se inmiscuya, polarice y hasta dirija a sus propios jefes militares. En todo caso aclara que no ve “a esos jefes de Estado yendo a la misma iglesia. Por lo demás, el socialismo del siglo 21 es una entelequia, comparado con la solidez de las divisas o los barriles de petróleo”.

 

 

Influencia en retroceso

 

 

Los entrevistados coinciden en que el liderazgo regional de Chávez está en retroceso. Primero, porque los ingresos del petróleo comienzan a ajustarse por la baja producción y un precio oscilante. Segundo, porque en la UNASUR prevaleció la postura de diálogo impulsada por Brasil. Y tercero, porque están quedando al descubierto ilícitos como el apoyo financiero a la campaña de Cristina Fernández y los lazos con organizaciones como las FARC.

“El factor básico de su poder, que eran los ingresos petroleros, está siendo seriamente mermado –expone Sánchez García–. Para un gobierno que regala y gasta más de lo que recibe es una auténtica catástrofe. Chávez se sostiene a partir de la amenaza sistemática de la violencia, de inventar magnicidios, frente a una oposición que se mantiene estrictamente aferrada a las normas de la democracia, y que sabe que Chávez debe salir en 2012 cuando sean las próximas elecciones presidenciales”.

Rodríguez Elizondo plantea que Chávez ganó influencia mientras lo dejaron “entrometerse” y tratar de fijar la agenda regional. Pero argumenta que la está perdiendo desde que algunos sufrieron en carne propia su intrusión y Lula captó que no era un rival desdeñable. “Punto de inflexión simbólica fue el exabrupto del rey de España. El regio efecto-demostración sacó a otros jefes de Estado de su silencio acoquinado”, explica.

Según Fraga, la figura de Chávez no es relevante en Brasil, México, Colombia, Perú y Chile, países que representan tres cuartas partes del Producto Bruto Internacional y de la población. Pero señala que su impacto es importante y creciente para los integrantes de ALBA y para otros como Ecuador, que no forma parte del bloque pero se alinea con él en temas de la agenda internacional. “Argentina, Paraguay e incluso Uruguay mantienen distintos grados de proximidad, aunque con diferencias ideológicas”, advierte.

El gobernante venezolano no sólo está focalizado en estrechar lazos con sus vecinos. El año pasado firmó una alianza militar con Irán, la que permite a este país tener presencia cerca de Estados Unidos. Pero esto no es todo. La semana pasada inició una gira a Cuba, Rusia, China, Francia y Portugal, tras declarar que es aliado estratégico de Rusia y de China. Con los primeros realizará en noviembre un ejercicio militar conjunto en el mar Caribe, donde participarán mil militares rusos y cuatro barcos; entre éstos, la nave Pedro el Grande, con capacidad para lanzar hasta 500 misiles. Y a China planea comprarle aviones caza y de entrenamiento.

Rosendo Fraga

Tanto la oposición como los analistas coinciden en que estos acercamientos responden a la política de búsqueda de adhesiones a su proyecto ideológico y a su discurso anti-Estados Unidos. En Rusia encontró un aliado en un minuto en que las relaciones entre Moscú y la OTAN están tensas por el conflicto en Georgia. El caso de China da para pensar. Apenas Chávez puso un pie en su territorio, el gobierno declaró que las relaciones entre ambos países “no están basadas en la ideología, no están dirigidas contra una tercera parte y no afectarán a otros países”, en respuesta a las pretensiones chavistas de lograr adhesión política.

Según Rodríguez Elizondo, Chávez sigue en política la receta rústica pero efectiva de Fidel Castro: “antagonizar con Estados Unidos, sea quien fuere su presidente. Por eso busca y agasaja a los enemigos de la superpotencia, vengan de donde vengan. Si Alvaro Uribe o Felipe Calderón entraran en conflicto con la Casa Blanca, Chávez los declararía bolivarianos ilustres. Por eso no fue extraño, pero sí muy audaz, que se abrazara con Amedinejah, pagando incluso el peaje iraní de borrar a Israel del mapa. Más compleja es la alianza estratégica que quiere hacer con Rusia, pues ahí toca el meollo europeo del equilibrio geopolítico. Además, la dupla Medveyev-Putin ya tiene la experiencia de que aliarse con un líder carismático como Castro es también complicarse mucho”.

 

 

Liderazgo regional

 

 

Neutralizarlo no es tarea fácil. Sobre todo, si se tiene en cuenta que el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva no ha hecho sentir el peso de dirigir la economía más grande de la región. La oposición tampoco espera nada de Estados Unidos, porque “no están preocupados de su patio trasero” –señala Sánchez García– sino que tienen la vista en otras zonas y están enfocados a resolver la crisis financiera. Y a la Organización de Estados Americanos, OEA, la acusan de mirar para el lado y de ser poco efectiva. El único liderazgo posible es el de Lula. “La gran potencia real de la región es Brasil y Lula, con su fuerza tranquila, tiene el peso máximo. Chávez podrá ponerle piedras en el camino y pincharle las ruedas, pero no logrará desplazarlo de su liderazgo natural”, sostiene Rodríguez Elizondo.

Respecto de la OEA, Sánchez García enfatiza que ésta no se pronunció en el caso del maletín; tampoco, cuando Chávez impuso 26 leyes haciendo uso de la norma habilitante que le diera la asamblea luego de que su propuesta fuera rechazada en el referéndum del 2 de diciembre. “Inzulza ha llegado al extremo de decir que la democracia venezolana es ejemplar. Incluso, ha argumentado que si los países no lo piden, él no puede intervenir”, afirma. Rodríguez Elizondo opina de manera similar, al decir que la actitud de este organismo es “demasiado silenciosa, low profile, para ser políticamente eficaz. No asumió el riesgo de la comunicación y optó por los métodos burocráticos. Que se sepa, ni siquiera ha llamado la atención a Chávez por su lenguaje belicoso y procaz contra jefes de Estado e incluso países. Eso no alecciona a los demócratas ni disuade a los intervencionistas”.

Las propuestas para neutralizar el rol de Chávez en la región pasan por crear “un movimiento contrario al castrista-chavista que aglutine a todas las corrientes democráticas de la región”, postula Alejandro Peña Esclusa; o bien, seguir la senda de la reunión de UNASUR en Santiago, como propone Rodríguez Elizondo. Es decir, “consultarse para no dejarse manipular y dejar en claro que Chávez no debe usar a otros países como caja de resonancia para sus fines propios”.

 

 

Los “regalitos” chavistas
Argentina: compró 5 mil millones de dólares de deuda externa argentina. Se investiga su vinculación en el financiamiento de la campaña electoral de Cristina Fernández. El 4 de julio de 2007 fue detenido en Buenos Aires un venezolano residente en Miami, Guido Antonini Wilson, con un maletín con 800 mil dólares. Habría otros maletines con 4,2 millones de dólares para el mismo objetivo.

Bolivia: Venezuela “inyectó” 2 millones de dólares para reforzar el sistema de radios comunitarias y la televisión estatal, apoyo para las Fuerzas Armadas y la policía, 5 mil becas para educación y dos helicópteros para el traslado de Evo Morales, inversiones en exploración de pozos petroleros y la compra del banco Prodem y de Gravetal, el emporio de soya.

Cuba : petróleo subsidiado y financiamiento de construcción de carreteras.

El Salvador: petróleo en condiciones de financiamiento especial a las alcaldías del Frente Farabundo Martí. “Estos dineros se destinarían a financiar campañas electorales”, afirma Peña Esclusa.

Nicaragua: “le envió un generador de energía eléctrica, mientras en Venezuela vivimos nuestra propia escasez energética. También le presta aviones a Daniel Ortega”, afirma Sánchez García.

Paraguay:
petróleo subsidiado.

Uruguay:
petróleo subsidiado y construcción de hospitales.