Es mujer, indígena, latina y nació en un ambiente de extrema pobreza. Eso no impidió que hoy sea doctora en informática médica con un posdoctorado en Inteligencia Artificial. Es también la primera decana y profesora titular de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de Temuco, fue la encargada de la división informática del Banco Mundial, y asegura que será la primera presidenta nativa de Chile en 2030.

  • 21 marzo, 2019

Carol Hullín tenía 14 años cuando a su familia el gobierno le entregó una mediagua en San Bernardo. Era la primera casa donde vivía que tenía baño adentro, antes había vivido en diferentes campamentos en La Legua. Pero ella nunca se cuestionó su vida. “Con los años he aprendido que la ignorancia es felicidad. Cuando yo estaba en Chile era una mujer, pobre, indígena, marginada, pero yo nunca reclamé, pensaba que era normal”, dice.

Recuerda una infancia feliz, llena de energía y creatividad. Los maltratos por parte de sus seres queridos fueron duros, dice, pero sobrevivió. Vendía empanadas y nunca le avergonzó hacerlo. Si bien en los lugares en los que estudió la molestaban por su lento aprendizaje, hoy comenta que nunca se sintió inteligente pero siempre supo que tenía mente de emprendedora. “Si yo salí adelante fue gracias a mi esfuerzo, jamás por tener buenas notas”, asegura.

En Chile su familia no la apoyaba para que entrara a la universidad. Por lo demás, al hacer un intento sacó 381 puntos en la prueba de Aptitud Académica. La vida no le sonreía, pero sus ganas de colaborar al mundo la hacían persistir. A los 18 años estudio Técnico en Enfermería y se hizo parte de Caritas Chile. Fue gracias a esta institución que conoció La Araucanía. Partió al sur para participar en un encuentro de Jóvenes sin Fronteras en Villarrica y ese viaje la cambió. “A los 18 años conocí por primera vez un lago, un volcán… Eso fue encontrar a Dios, ahí me di cuenta que hay cosas muy maravillosas que encontrar”, dice.

La experiencia fue tan marcadora que Carol hoy eligió a esa región para vivir. Actualmente trabaja como decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de Temuco, desde donde trabaja para desarrollar herramientas digitales que impacten al mundo y mejoren la salud.

 

El salto

Pero el gran salto lo dio cuando decidió partir a Australia donde vivía un tío. Luego de dos años viviendo en ese país, decidió entrar a RMIT University a estudiar Enfermería. Y le quedó gustando el estudio, tanto que terminó cursando varios postgrados. Un doctorado en Informática en Salud, luego un postdoctorado en Inteligencia Artificial y actualmente cursa un Magíster en Derecho.

“A Australia le agradezco todo, mi pensamiento es australiano. El país que invirtió en mi cerebro fue Australia, los cuatro grados universitarios me los regalo Australia, por eso colaboro mucho con su embajada”, dice. Y agrega que si se hubiera quedado en Chile habría logrado lo que tiene hoy en 180 años, “por el solo hecho de haber nacido mujer, pobre e indígena”.

Hace pocos días, Hullín participó como expositora del evento Mujeres Influyentes. Ahí contó cómo hoy está enfocada en inspirar a otros y cambiar el mundo. Y esta semana, la científica recibió el premio «Avance de la Mujer», entregado por Scotiabank Chile.

¿Por qué decidió volver a Chile?

“Volví para ser presidenta de Chile en 2030”, dice sin complejos. Y se explaya: “Tengo pendiente una carrera presidencial, porque tengo que ser la primera presidente nativa. Quiero empoderar a las mujeres y niñas, innovar en las reglas del juego. Hay tanto que hacer a nivel país, como que estamos 40 años retrasados en el proceso educativo y sanitario para un trato digno de las personas. Todos somos diferentes y el sistema debe permitir este crecimiento al propio ritmo”.

-¿Qué les diría a los niños que también han nacido en una situación de pobreza y limitan sus sueños por sus condiciones económicas?

-Les diría que uno puede simular un mundo feliz. En las tragedias más horrorosas del mundo, puedes, incluso con la música, sanar esas neuronas dañadas por un proceso violento. Entonces a esos niños que han visto violencia y cosas negativas, les voy a contar el secreto más grande del mundo: hoy hay felicidad donde tú quieras, solamente cierra los ojos imagínate bailando y olvídate de lo que hacen los adultos. Si tú decides hoy no enfocarte en lo negativo es decisión tuya. Uno es consecuencia de un sistema y de un estilo de vida. Pero si un sistema te rechaza, tú puedes renacer, creo que un niño puede ser lo que sueñe.

 

Inteligencia artificial

Luego de su paso por Australia Carol decidió cambiarse de nombre. Su apellido paterno real es Lucay, de origen aimara, pero ella decidió adoptar el nombre de su primer marido australino, Andrew, el padre de su hija. “Sus padres fueron personas muy importantes en cuanto al apoyo y a mis logros, ellos siempre creyeron y confiaron en mí. Para mi psicológicamente llamarme Carol Hullín es un nuevo descubrimiento, es mi renacer. Yo lo necesitaba. Amo mucho mi origen, lo respeto mucho, pero yo también tengo que pensar en mi crecimiento desde el daño que debo sanar”, dice.

¿Cómo se interesó por la inteligencia artificial?

-Por una necesidad laboral. Hice un doctorado con el gobierno australiano y cree un centro de informática clínica. Ahí descubrí que los errores humanos en proceso clínicos se cometían por la sobreexposición de tecnología. Había 53 softwares, entonces desarrollé un modelamiento que iba previniendo los errores en 143 hospitales de Australia. En ese centro junté franceses, alemanes, australianos, abogados e ingenieros, y yo era la única enfermera ahí modelando los procesos clínicos.

-¿Cree que lo digital solo trae beneficios o también peligros?

-Creo que ya está el caos. Pero eso me da una gran oportunidad de prevenir. Podemos ver que los algoritmos ya están interfiriendo en el aeropuerto, en los shopping, ya está. Pero tú debes tener el mecanismo como ser humano y exigirle a esa empresa. ¿Ha seguido algún estándar, cuál es la normalización de esto? Esto no es generar recursos financieros sino que es generar modelos de negocios sustentables en la era digital, no es una cosa de platas, es una necesidad económica.

 -¿Cuál es su rol como decana de la Facultad de Ciencias? ¿Tiene algún objetivo especifico que le gustaría realizar?

Mi rol es liderar las iniciativas académicas para transformar el sistema de salud con el sello de la facultad que es salud familiar, comunitaria e intercultural. Lidero 3 departamos que tienen 6 carreras, estoy preocupada de innovar en marcos educativos. Creo que mi objetivo principal es lograr dar una educación universitaria de alta calidad para transformar el sistema de salud chileno, porque así las personas reciben un trato digno.