Llegó a la SVS el año 89 y desde entonces se ha convertido en el hombre más temido. De bajo perfil, parco y meticuloso, ha sido clave en las sanciones y multas de los bullados casos Inverlink, D&S-Falabella, Banco de Chile, LAN y, ahora, La Polar. ¿Quién es Pavez? Aquí lo presentamos en sociedad.

  • 14 marzo, 2012

Llegó a la SVS el año 89 y desde entonces se ha convertido en el hombre más temido. De bajo perfil, parco y meticuloso, ha sido clave en las sanciones y multas de los bullados casos Inverlink, D&S-Falabella, Banco de Chile, LAN y, ahora, La Polar. ¿Quién es Pavez? Aquí lo presentamos en sociedad. Por Catalina Allendes E.

Son pasadas las siete de la tarde del viernes 9 de marzo y en el edificio que alberga a la superintendencia de Valores hace un calor insoportable. La prensa está expectante de las sanciones que la SVS aplicará a los implicados en el caso La Polar. Ejecutivos y directores. De pronto, se abre la puerta y aparece la reconocida cabeza canosa del superintendente, Fernando Coloma. A su lado viene un tipo con anteojos, cuyo nombre pocos conocen. Es Carlos Pavez Tolosa (47, casado, 3 hijos), sin exagerar, tal vez el hombre más poderoso de la entidad fiscalizadora.

Lleva 23 años en la SVS y el anonimato que ha logrado mantener ha sido pieza clave en el ascenso de su carrera. Silencioso, discreto. Desconocido para el público general, claro, pero para los actores que deben lidiar con la Súper su nombre es sinónimo de implacabilidad, dureza e, incluso, temor. Por sus interrogatorios –en los cuales “no se le mueve un músculo”, cuentan– han pasado conocidos empresarios. Desde Pablo Alcalde hasta el mismísimo Sebastián Piñera, además de Hans Eben y Nicolás Ibáñez, entre otros. La mayoría, por casos relacionados con el uso de información privilegiada.

Aterrizó en la SVS el año 89 y desde entonces lo suyo ha sido levantar una unidad de investigación de mercado o enforcement (encargado de cumplir la ley), como le llaman internamente, que ya suma bullados resultados.

Con esa fama de serio, Pavez se ha ganado un nombre entre las sociedades anónimas que fiscaliza. “Tiene una unidad de temer”, es lo primero que dice un conocido abogado al que le ha tocado lidiar a favor y en contra de él.

Construyendo la casa propia
Llegó a la SVS como una joven promesa y comenzó a hacer historia con los ex superintendentes Hugo Lavados y Daniel Yarur. En esa época –principios de los 90– trabajaba al alero del intendente de Valores, Hernán López, y así llegó a ser jefe del departamento de análisis financiero. Desde ese cuartel, monitoreó y fiscalizó sociedades anónimas, además de temas de securitización y clasificación de riesgo.

Pero fue en el periodo de Álvaro Clarke, en 2001, cuando Pavez comenzó a empoderarse de su actual rol. Ese año, Clarke lo nombró al mando de la naciente Unidad de Procedimientos Investigativos, hoy Área de Cumplimiento de Mercado (ACME), posición que ha mantenido bajo el mandato de casi media decena de superintendentes, incluido el actual. “Se ha ganado la confianza de

La unidad que dirige ha ido tomando cada día mayor relevancia. La puerta de acceso se abre con tarjetas habilitadas que sólo están en manos de las diez personas que trabajan con Pavez. Nadie más.

todos los que han pasado por ahí”, admite un profesional al que le ha tocado trabajar con Pavez.

La unidad que dirige ha ido tomando cada día mayor relevancia. Tras más de una década de compartir lugar con otras secciones, hace poco más de un año estrenó piso propio, el octavo del edificio de Alameda 1449.
Ahí sólo se puede acceder con expresa autorización. La puerta se abre con tarjetas habilitadas que sólo están en manos de las diez personas que trabajan con Pavez. Nadie más.

Quienes han pasado por sus oficinas lo describen como un tipo con el que es fácil trabajar, pero “si es que se está de su lado”. En la vereda opuesta, advierten, el panorama es distinto.

Demasiado estricto, poco innovador y muy apegado a la jurisprudencia, son algunas de los juicios que se escuchan sobre él. Sus investigaciones son “profundas”, “duras”, dicen, pero “siempre ha sido un técnico apegado a la norma sin abusar de sus facultades”, sentencia un abogado.

Las vueltas de la vida
De sus inclinaciones políticas, nada se sabe. Algunos creen que su corazón podría estar más cercano a la Concertación, pero aseguran que jamás le han oído comentario alguno. Como sea, destacan que sus investigaciones por falta de probidad en el mercado no se han visto contaminadas por razones políticas.

Y el ejemplo que varios dan de inmediato, es la acusación de uso de información privilegiada al entonces candidato y hoy presidente, Sebastián Piñera. Pavez lo multó en plena campaña presidencial por no haberse abstenido de comprar acciones de LAN tras una sesión de directorio en la que se manejó información sobre resultados de la compañía que no estaba en conocimiento del mercado. Ese fallo, dicen, fue un fiel reflejo del estilo de trabajo que ha sellado en la SVS. “Tener los pantalones bien puestos ante sospechas de faltas del mercado. Sin importar quien está al frente”, admite un profesional que ha estado entre los fiscalizados.

“Fue un episodio muy difícil, pero Carlos fue riguroso en la presentación de todos los antecedentes que sustentaban la acusación. Siempre fue partidario de aplicar las sanciones”, sentencia un protagonista de esas tratativas.

Y como en todas las historias necesariamente hay una curiosidad, en esta también la hay. ¿Quién fue el único jefe en la única pega que tuvo antes de llegar a la SVS? Sebastián Piñera.

Recién egresado de ingeniería comercial de la Universidad de Chile, galardonado como el mejor de la promoción 1987, fue reclutado por Bancard, donde trabajó como analista financiero durante dos años.

American idol
En sus más de dos décadas en la Súper, Pavez no sólo se ha ido especializando en temas de regulación y cumplimiento de mercado, sino que tras sus primeras investigaciones se dio cuenta de que no contaba con todas las herramientas legales para

Para los actores que deben lidiar con la Súper su nombre es sinónimo de implacabilidad, dureza e, incluso, temor.

liderar su trabajo.

Para resolver el asunto, el año 99 se matriculó en Derecho en la Universidad La República, carrera que estudió en forma vespertina. Egresó en 2003, en medio de constantes viajes a Estados Unidos para asistir a cursos dictados por la propia Securities and Exchange Commission (SEC). Allá se interiorizó en el manejo de inversionistas institucionales, clasificadoras de riesgo y registro de emisiones de valores. “Siempre está mirando lo que ocurre en otros países, principalmente en Estados Unidos”, cuentan.

“Varios de los que trabajan ahí han ido a hacer pasantías a la SEC y han llegado empapados de una visión mucho más agresiva en el cumplimiento de las normas de mercado de lo que estábamos acostumbrados”, relata un conocido de la superintendencia.

Maestro de ceremonias
Que pocas veces sonríe, que es introvertido, quitado de bulla y celoso de su vida privada, son las características que más se repiten al preguntar por Carlos Pavez. Sin embargo, los años en la Súper de Valores le han dejado ver otras facetas. “Conoce a todo el mundo, todos lo saludan. Es parte del inventario”, dice un funcionario de ahí. Tanto así, que desde hace años que es quien oficia de maestro de ceremonias para cada evento interno. Ahí suele mostrar su cara oculta: buen anfitrión, afable y hasta bueno para la talla”, revelan. Una visión que comparte su equipo del temido piso 8.
Pero para afuera todo es distinto. No podría ser de otro modo.

 

Cuidado, ACME
En la práctica,  el Área de Cumplimiento de Mercado (ACME) -que dirige Pavez- investiga y persigue conductas de las sociedades anónimas abiertas y a sus ejecutivos que transgredan la ley: fraudes al mercado de valores, vulneración a la regulación sobre operaciones con entidades relacionadas, uso de información privilegiada.

Es la encargada de investigar y luego proponer sanciones e incluso llevar las denuncias al Ministerio Público, como ocurrió en el caso La Polar.

ACME depende de un comité formado por el superintendente, el intendente y el fiscal de valores, quienes son los que toman la decisión final de formular cargos.