Por Jorge Burgos, ex ministro del Interior
Ilustración: Ignacio Schiefelbein

  • 20 diciembre, 2018

En estos días, Carabineros recibe críticas y ataques de todos lados. En realidad, no faltan los motivos, el último de los cuales fue el delictivo desempeño de algunos de sus miembros en los hechos de Temocuicui que condujeron al homicidio de Camilo Catrillanca, según indican las decisiones que en esta etapa procesal inicial han adoptado tanto el ente investigador como la justicia de garantía. Generales han debido renunciar, está por verse si se trata de responsabilidad de mando o la investigación puede derivar por el derrotero del encubrimiento.

Lo acontecido en La Araucanía ha deteriorado más la credibilidad de Carabineros, la que ya estaba muy afectada por el caso de corrupción configurado durante largos años en impunidad absoluta, también por las gravísimas mentiras en la llamada operación Huracán.

La institución está, pues, en tela de juicio ante el país, lo cual es muy serio. Decíamos días atrás, en el marco de una entrevista radial, que resulta urgente, antes que nada, desterrar la entronización de una cultura de la mentira y que esta sea ocupada para intentar inculpar a inocentes (operación Huracán) o para esconder delitos cometidos con ocasión de una operación policial.

No hay otra alternativa para el mando actual, y por cierto para el gobierno, que aplicar con rigor las sanciones correspondientes a quienes fallaron en el cumplimiento de las normas que rigen su misión. Lo anterior, sin perjuicio de la investigación del Ministerio Público, en marcha, que ha ido ya entregando certezas importantes.

Chile necesita que Carabineros enmiende sus errores a fondo. Se trata de una institución fundamental del Estado, cuyo mandato es proteger a los ciudadanos y combatir los delitos en el marco de la Constitución y las leyes. Si Carabineros se debilita, ello solo beneficia a quienes desprecian las leyes y necesitan impunidad. Por lo tanto, es indispensable ayudar al organismo a superar los difíciles momentos por los que atraviesa.

La misión de la institución es muy exigente. Es sabido que sus funcionarios arriesgan frecuentemente la vida en las diversas tareas que cumplen a diario. Sus familias saben cuánto sacrificio impone el mandato constitucional que ellos cumplen.

En suma, el país entero debe ayudar a que Carabineros supere las dificultades actuales y recupere la confianza de los ciudadanos. La convivencia, el desarrollo y la paz social lo exigen.