Eugenio Claro Independientes en Red A nadie dejaron indiferente los resultados del primer se¬mestre de Codelco, que arrojaron una caída de 12% en sus utilidades, debido principalmente a dificultades operacionales y menores leyes explotadas, mientras las otras principales mineras privadas del mundo mostraban resultados con crecimientos, a lo menos, interesantes. ¿Por qué ocurre esto? A […]

  • 20 agosto, 2008

Eugenio Claro
Independientes en Red

A nadie dejaron indiferente los resultados del primer se¬mestre de Codelco, que arrojaron una caída de 12% en sus utilidades, debido principalmente a dificultades operacionales y menores leyes explotadas, mientras las otras principales mineras privadas del mundo mostraban resultados con crecimientos, a lo menos, interesantes. ¿Por qué ocurre esto? A mi juicio, todo se debe a un problema de administración. Por eso que es fundamental una modernización de Codelco, la cual pasa necesariamente por abrir su propiedad.

Para entender el concepto de modernización, hay que empezar a pensar en la creación de riqueza. En este sentido, para que una empresa genere más riqueza debe haber interesados reales en que las cosas funcionen bien, aunque sea en una posición minoritaria. Toda em¬presa debe tener un dueño verdadero, no el Estado, pues significa que al final del día, no sea de nadie.

Abrir la propiedad de una em¬presa estatal como Codelco no es nada nuevo. Ejemplos en el mundo hay muchos. En China, hace tiempo entendieron que la creación de ri¬queza la hacen los particulares. Esto ha dado como resultado que las principales y más grandes compañías se manejen con criterios de mercado abierto. De hecho, casi todas se transan en bolsa. Un régimen corporativo como el de Codelco hoy es inaceptable en ese país asiático. Gran parte de sus empresas han incorporado directores técnicos, profesionales e independientes, realidad diametralmente distinta a la de la cuprífera nacional.

Creo que vale la pena copiar casos exitosos, ya sea provengan de regímenes comunistas o socialdemócratas. Sin ir más lejos, Brasil hizo lo mismo con Vale y Petrobras: ambas, desde que se abrieron al capital privado, han tenido resultados sorprendentes.

Las bondades de modernizarla abriendo su propiedad son diversas: se dimensiona si la compañía tiene valor o no, se transparentan los nú¬meros y se ve el verdadero precio que el mercado le asigna. Se transfor¬ma, además, en una buena alternativa de financiamiento. Y por último, aunque no menos importante, se da una señal de que se está dispuesto a seguir creciendo, aprovechando las oportunidades que existen y van a seguir existiendo.

El Estado no sirve como dueño de Codelco; es más, es pésimo. Es cuestión de comparar con sus pares: el rendimiento de los últimos 5, 10 ó 15 años. Si pudiera, feliz vendería la pequeña porción que me corres¬ponde de Codelco, para comprar otra similar de Antofagasta PLC.

Modernizar Codelco sólo pasa por abrir su propiedad. Cualquier otra solución es un parche que no resolverá el problema de fondo, que es, cómo crear el máximo de riqueza para todos, siendo accionistas forzados de Codelco.

 

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Michele Labbe
Independientes en Red

Cuando el gobierno afirma que Codelco es de todo los chilenos, me recuerda la frase atribuida a Carlos Menem cuando le regalaron un Ferrari y, consultado so¬bre su propiedad, habría dicho “el Ferrari es de todos los argentinos, pero lo manejo yo”.

Hoy Codelco es de cualquiera menos de todos los chilenos. Hace poco se publicó que, entre otros beneficios, sus trabajado¬res tienen atención de salud gratuita en Santiago, lo que incluye pasajes en avión para dos personas y estadía. Estos y otros beneficios, diametralmente diferentes del que tenemos todos los chilenos, nos hacen pensar que parte importante de Codelco ya ha sido expropiada por sus trabajadores.

Otro dueño posible son las Fuerzas Armadas, que perciben el 10% no de la utilidad, sino de la venta. ¿Por qué las FF.AA. tendrían derecho a un tratamiento preferencial respecto al resto de los organismos públicos en el presupuesto nacional? En algún momento, los administradores fueron de las FF.AA. Hoy, el dueño es el gobierno, que usa parte importante de la rentabilidad en políticas públicas que muchas veces parecen coincidir con políticas partidarias. ¿Por qué Codelco no ha seguido el derrotero de las demás empresas públicas que fueron privatizadas, crecieron y contribuyeron grandemente al desarrollo de este país? La razón es obvia, chilenos: Codelco ha devenido en la caja que financia a varios actores que no somos nosotros.

¿Cómo chilenizar Codelco? Existen infinitas fórmulas, como vender parte importante de sus acciones a los fondos de pensiones, de manera que nuestros fondos de retiro estén parcialmente invertidos en el cobre. O diluir la propiedad, haciendo un aumento de capital y trayendo socios privados que inviertan para el desarrollo de la compañía. La tercera es vender parte de sus activos en el mercado y la caja producida destinarla al desarrollo de otros proyectos de Codelco.

Los bancos de inversiones podrán discurrir muchas otras alternativas más creativas, pero la única que nadie va a aconsejar es el statu quo. Ningún chileno tiene todos sus huevos en la misma canasta, ¿porqué un Estado responsable obraría distinto que un buen padre de familia?

Es sabido que los accionistas codiciosos de dividendos sacrifican el futuro desarrollo de sus empresas en pos de la caja presente. El Estado de Chile no parece obrar diferente y la comparación que se hace de Codelco con otras empresas equivalentes en el plano internacional demuestra que el statu quo ha erosionado el valor de Codelco frente a sus pares.

Así, el Estado tiene una deuda con los chilenos: entregarles su parte de Codelco, antes de que se floree la mina.