CRISTOBAL BELLOLIO DIRECTOR DE ESTUDIOS INDEPENDIENTES EN RED Las elecciones que se avecinan no constituirán hito alguno en el derrotero democrático de Chile. No existe un relato en torno al poder local, no se avanza en renovación y tampoco generará efectos determinantes en la presidencial del próximo año. Los comicios de octubre representan más, y […]

  • 6 agosto, 2008

CRISTOBAL BELLOLIO
DIRECTOR DE ESTUDIOS
INDEPENDIENTES EN RED

Las elecciones que se avecinan no constituirán hito alguno en el derrotero democrático de Chile. No existe un relato en torno al poder local, no se avanza en renovación y tampoco generará efectos determinantes en la presidencial del próximo año. Los comicios de octubre representan más, y mucho más, de lo mismo. Nunca habíamos tenido tantos candidatos a alcaldes y concejales. Pero pocas veces tan poca sintonía con los aspirantes a los cargos públicos.

¿Qué discurso innovador están desarrollando los partidos en relación al modelo de administración comunal? Ninguno. Ya ni de los presupuestos participativos se acuerdan. Tampoco hemos escuchado nada en relación a los indicadores de gestión, a la flexibilidad de la planta municipal o a la participación vinculante de los vecinos en las decisiones, temas dormidos desde hace un buen tiempo en el Congreso. En vez de encandilarse con el estilo Uribe, la Alianza podría seguir con mayor seriedad la experiencia de renovación del Partido Conservador inglés y su vocación localista. Si así lo hiciera, podría ganar una batalla en la cual la Concertación, por su genética centralista, no puede dar la pelea.

Continuemos analizando los esfuerzos por presentar “rostros nuevos”. Descontando a la mayoría de alcaldes que van por otro período (ya que el proyecto que limita su reelección también duerme), las novedades son pocas. Muchos hijos de, hermanos de, señoras y maridos de, junto a un equipo de viejos estandartes reciclados. Las pocas caras jóvenes son disciplinados militantes de las juventudes políticas dispuestos a asumir el servicio militar. El mundo independiente sigue enfrentando fuertes barreras a la entrada en una elección que por su naturaleza debería abrirse a los movimientos y liderazgos locales.

Finalmente, reconocer que la presidencialización de las elecciones municipales es un hecho insoslayable no es lo mismo que atribuirle la capacidad de definir la carrera a La Moneda. A diferencia de las municipales 2004, el candidato de la oposición no es un alcalde emblemático, el escenario económico tiende a complicarse y no se vislumbra ningún salvavidas concertacionista capaz de revertir la decadencia espiritual de la coalición. Que la Concertación gane las elecciones de octubre no asegura absolutamente nada para el próximo año.

Algunos dirán que me olvido de la crisis de las dos listas, o que paso de largo frente a los informes de Contraloría, o que no tomo en cuenta la curiosa alternativa que aglutina zaldivaristas, regionalistas y ecologistas, más uno que otro chileprimerista en busca de cupo. Como dijo un ex presidente, no es más que hojarasca que se lleva el viento. Las coaliciones siguen unidas mientras persiste su voluntad de conservar el poder, los caudillos ponen siempre a prueba la fortaleza de las instituciones y los desterrados que se visten con nuevos ropajes son fácilmente identificables por la ciudadanía. En esta elección municipal, para desgracia de la calidad de nuestra política, no hay nada nuevo bajo el sol.

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JUAN JOSE OSSA
INDEPENDIENTES EN RED

Novedades, algunas. Pero en lo sustantivo, casi nada cambió. De partida, todos los partidos políticos inscribieron sus candidaturas como siempre: a última hora, a grito pelado y a codazo limpio (¡al menos, esta vez todos los partidos alcanzaron a inscribirse!) De otro lado, nuevamente se tratará de una elección marcada por campañas que, lejos de reflejar el aporte que los candidatos pretenden realizar, darán cuenta del ávido apetito de los presidenciables en orden a comenzar la carrera.

De nuevo los partidos políticos echaron mano a rostros de la farándula, los que suelen no tener vinculación con ninguna actividad que se relacione ni remotamente con el sector público, salvo honrosas excepciones. De otro lado, tampoco faltaron los candidatos de siempre: los que se bajan, se suben el último día y a última hora y, finalmente, vuelven a bajarse el último día y a última hora (por imposible que parezca).

Pero lo que debe preocupar realmente es que los jóvenes, como viene siendo habitual, no se inscribieron en los registros electorales y nuestro padrón sigue envejeciendo. ¿Por qué? La respuesta, entre otras, obedece a que el sistema electoral no cuenta con los incentivos correctos para su participación, por las razones de todos conocidas (perdón, conocidas “sólo” por la mayoría).

Pero hubo algunas novedades. Por primera vez la Concertación no está ni cerca de estar “concertada”. Nada más sintomático de lo anterior, es el hecho que sus candidatos correrán divididos, compitiendo mutuamente en dos listas paralelas. Comentario aparte merece la circunstancia, insólita, de que ambas listas, para efectos puramente publicitarios, utilizarán la denominación de “Concertación” (¿será legal?). En todo caso, lo anterior da cuenta de que a estas alturas dicha denominación ha degenerado en una simple marca, tan elástica ¡que ahora beneficia hasta a los comunistas!

Otro acontecimiento de cierta importancia consiste en que hubo un mayor número de candidatos inscritos. Lo anterior es, al menos, un signo de que la ciudadanía está interesada en participar en política.

Pero si hay algo que rescatar son la curiosidad y activa participación que despertó el nuevo portal de País Digital http//tueliges. cl, que acaparó la atención de miles de personas que quisieron conocer a sus candidatos y propuestas e, incluso, hacerles donaciones online. Vaya entonces un voto de aplauso para País Digital. Aunque mejor hubiera sido que los partidos de la Alianza por Chile hubiesen aprobado la inscripción automática y el voto voluntario. Ahí sí tendríamos novedades… y sustantivas.