Detenido desde 2017 en Caracas, el periodista venezolano-chileno Braulio Jatar fue uno de los 22 presos liberados el 4 de julio tras la presentación en Ginebra, Suiza, del informe sobre la situación de Venezuela por parte de la Alta Comisionada de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. “Es la muestra de una aplastante realidad, de una contundencia irrefutable”, indica.
Por Isabel Ovalle

  • 11 julio, 2019

El 3 de septiembre de 2016, Braulio Jatar Alonso fue tomado preso en Isla Margarita, al norte de Venezuela. Casi tres años después, el 4 de julio, el periodista y abogado chileno-venezolano, fue liberado.

Junto con él, otras 21 personas que se mantenían privadas de libertad, la recuperaron. Esto ocurrió luego de la presentación en Ginebra, Suiza, del informe sobre la situación de Venezuela por parte de la Alta Comisionada de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

El documento de Bachelet señala que el espacio para los medios de comunicación libres e independientes en Venezuela se ha reducido. “El destino de más de 30 millones de venezolanos está en las manos de las autoridades y de su habilidad para poner los derechos humanos por delante de cualquier ambición ideológica o política”, señaló la ex Mandataria en su discurso.

Según Jatar, el trabajo de la ex presidenta chilena es “la muestra de una aplastante realidad, de una contundencia irrefutable y, que aquellos que pensaban que Bachelet iba a tener algún tipo de sesgo, yo siempre asumí y creí que ella cumpliría éticamente con su deber de decir la verdad: una Venezuela desbastada en su estado de derecho que la lleva a su inmensa crisis que está desbordando a la frontera de Venezuela y creando problema de migración en los países fronterizos. Este informe desencadenará eventos a favor de la libertad en Venezuela”. Y agrega: “Desde mi detención en septiembre de 2016, Michelle Bachelet, presidenta en ese entonces y su canciller Heraldo Muñoz, se manifestó a favor del respeto al debido proceso y tuvieron una postura de defensa a la protección de mis derechos. El hecho de ser un comunicador social, de ser chileno y de ser uno de los presos políticos emblemáticos que lleva más de 3 años preso influyó en mi libertad”.

 

“No tuvimos apoyo (de Cancillería chilena)”

El periodista chileno-venezolano fue privado de libertad el 3 de septiembre de 2016, y posteriormente acusado de lavado de dinero. Su detención se produjo un día después de que Reporte Confidencial, el portal que él dirige, publicara un video sobre la protesta contra el presidente venezolano Nicolás Maduro durante su visita a la Isla Margarita el 2 de septiembre de ese año. Sus familiares y organizaciones internacionales denunciaron en ese momento las irregularidades de su detención. Casi nueve meses después, el 24 de mayo de 2017, fue enviado a su casa con arresto domiciliario. 

Aquí, relata su experiencia: “Estuve en 4 cárceles y calabozos de la policía política en primer lugar. Del estado de Nueva Esparta donde queda mi casa en Isla Margarita fui trasladado en un avión militar al aeropuerto La Carlota de Caracas y de ahí me trasladaron en un vehículo blindado hasta el centro penitencial San Juan de los Morros. Ahí me llevaron al patio de la cárcel, me hicieron desnudarme, me obligaron a ponerme un uniforme usado y ensangrentado de otro interno y cortarme el pelo al rape para luego introducirme en una celda de asilamiento solitario, es decir, sin contacto con nadie. Luego me trasladaron al retén de Cumaná en una celda sin ventanas ni rejas y expuesto a altas temperaturas lo que me produjo una pérdida importante de peso: bajé más de 22 kilos en 3 meses y con ello un agravamiento de mi tensión arterial complicando mi estado de salud (sufre cardiopatía hipertensiva severa). Terminé en el hospital y el 24 de mayo de 2017 un tribunal me concedió el arresto domiciliario debido a mi deplorable estado de salud”.

 

-¿Pudo ver a su familia? Entiendo que sólo pueden entrar mujeres…

-Pude verlos cuando correspondían las visitas. Y si, sólo pueden entrar mujeres, ningún hombre, ni siquiera mis hijos a excepción de mi hijo pequeño que es menor de edad. A él lo pude ver para la Navidad y el Día del Niño. Jamás tuve contacto con el exterior de ningún tipo y no podía escuchar radio, leer la prensa ni hablar con nadie en particular. Aislamiento solitario puro.

 

-¿Cómo cambio su situación con el arresto domiciliario?

-Luego de estar rodeado de presos comunes de alta peligrosidad como sicarios, abusadores y homicidas, al momento de llegar a mi casa y ver a mi señora con quien llevo casado más de 30 años, sentí que tocaba el cielo con mis manos. Me reencontré con un hijo de 13 años que había dejado cuando apenas tenía 10. Debo reconocer que mi condición de preso político siempre se me respetó en las 4 cárceles que estuve, porque acá las cárceles son muy duras.

 

-¿Qué es lo que viene en su caso? 

-El 8 de julio me notificaron de la justificación (firma) cada 15 días, no puedo viajar al exterior aunque lo pueden revocar en cualquier momento y volver a encarcelarme. Esto es una farsa judicial y por eso es que la comisión de tensión arbitraria de la ONU la calificó como arbitraria, pidió mi libertad plena y una indemnización por los daños producidos a mi desde abril de 2017. Lo mismo ha hecho la Comisión Interamericana de DD.HH, Human Rights Watch y muchas otras ONGs reconocidas internacionalmente. Todas coinciden que soy un preso político.

 

-¿Tiene pensado exiliarse en Chile?

-Exiliarme en Chile no es la palabra, yo tengo pensado continuar con el plan que tenía cuando fui secuestrado, que es seguir en tramitando mis papeles para acompañar a nuestra hija Claudia Cristina que ya lleva 1 año y medio en Chile. No tengo pensado salir por la puerta de atrás, llegaré a Chile por la puerta que me corresponde como un ciudadano chileno inocente. No voy a promover ninguna salida violenta.

 

-Lo acusan de legitimación de capitales (lavado de dinero). ¿Cómo se defiende?

-Como bien dice mi esposa, me tomaron preso por decir la verdad y por eso fabricaron un caso. Ellos jamás van a reconocer que me apresaron para evitar que yo siguiera reporteando sobre los cacerolazos y enfrentamientos en Isla Margarita. Ellos inventaron lo del lavado de dinero diciendo que yo era un agente de la CIA y que usaría esa alta suma de dinero encontrada en mi auto para sabotear esta cumbre. Yo no tenían ese dinero, sólo hay una fotocopia de esos dólares. Ellos fabrican evidencias.

 

-¿Quiénes son sus abogados?

-Mis abogados son venezolanos especialistas en derecho penal local e internacional. Ellos llevaron mi causa ante la Organización de Estados Americanos, específicamente a la comisión interamericana de derechos humanos ante el grupo de detención arbitraria de la ONU y en todas las instancias ganamos gracias al profesionalismo de estos abogados internacionales. Desgraciadamente debo decirte que varias veces le pedí a los gobiernos de Chile a través de Cancillería que nos acompañaran en estas exigencias de justicia y no tuvimos apoyo. Esto fue llevado por mi familia quienes eran los que podían decidir por mí. No he tenido involucramiento con abogados chilenos ni del gobierno aunque lo solicité a través del ex embajador de Chile Pedro Felipe Ramírez a quien califico de “doble agente”, una pieza del chavismo que servía primero a la ideología de Caracas y después a los intereses de Chile. Estando en la cárcel pude leer los informes políticos y de la posición del embajador respecto a mi caso y en ellos se puede ver que era un operador político que trabajaba a favor de su propia agenda. 

 

-¿Siente el apoyo del actual gobierno?

-La administración de Bachelet tuvo una posición pública mucho más notoria. Desde que está Piñera, no hay embajador, sólo hay agregado de negocios.

 

-¿Cómo está su estado de salud?

-Mi estado debe estar controlado y me estoy cuidando. Claramente las situaciones de estrés como estar en la cárcel son fatales. Es por esta razón que los cuatro médicos del
Estado advirtieron que mi condición requería el cambio a arresto domiciliario porque había altísimas probabilidades de sufrir una crisis o un infarto. 

 

-¿Quiénes son sus amigos en Chile?

-Tengo muchísimos amigos en Chile. En un principio fui cercano a Sergio Bitar, Andrés Velasco, Andrés Allamand, Mariana Aylwin. En estos últimos tres años Francisco Chahuán y Jorge Tarud han sido quienes he tenido más cerca. Recuerdo también a Felipe Kast, Felipe de Mussy, Patricio Walker, José Miguel Vivanco, José Ignacio Concha y Juan Carlos Vargas. No quiero olvidar a nadie porque son muchos.