• 1 junio, 2007

En una operación que definen de magistral y en que, a ratos, les tocó moverse a tientas, estas dos firmas chilenas se hicieron del control de Termocandelaria, una generadora del país cafetero que estaba con el agua hasta el cuello y que ahora no solo flota, sino que aspira a conquistar nuevos dominios. ¡Qué energía!
Por Paula Costa R.

La tenían bien guardada. Casi para no matar el chuncho. Sin alharacas, calladitos, solo haciendo lo que mejor saben hacer, Moneda Asset y Bancard sellaron el año pasado la compra de una termoeléctrica en Colombia que tenía nada menos que 270 millones de dólares en deuda. Absolutamente quebrada y en default, hace un par de semanas culminaron una compleja reestructuración financiera que la dejó
con una deuda de “solo” 83 millones de dólares, una administración “de primera”, y con inversionistas locales top.

¿Cómo llegaron allá? El negocio lo trajo LarrainVial, y promete ser la próxima gran jugada de los siempre inquietos hombres de Moneda y del team de Sebastián Piñera: si todo anda, estamos hablando de rentabilidades de 25% al año… Esos sí que son retornos. La dupla chilena se comprometió a full en esta apuesta, haciendo un trabajo de relojería para salir ganadores frente rivales como JPMorgan, Merrill Lynch o Credit Suisse también interesados en la eléctrica… Se movieron bien, casi con el afán de demostrar que los chilenos “no tenemos por qué mirarnos en menos”. No señor.

CADA UNO CON SU APUESTA

La historia de esta incursión eléctrica de Moneda y Bancard comenzó así: en 2002 SCL Energía, una empresa formada por ex ejecutivos chilenos de Gener, posó su mirada en Termocandelaria, una central a gas ubicada en Cartagena de Indias, con una capacidad de 340 MW, y que había sido creada por capitales colombianos y norteamericanos en un momento en que el negocio era grito y plata.

La planta había comenzado a operar en 2000 con el objetivo de suplir el déficit de energía que asolaba a la costa colombiana por su falta de conexión con el resto del sistema. Su condición de termoeléctrica hacía de Termocandelaria una apuesta interesante que generaría ingresos por energía a firme, es decir, energía garantizada en caso de emergencia, ya fuera por escasez de agua o porque las líneas pasaban en el suelo por los atentados de la guerrilla. Y por si esto fuera poco, a todas las ventajas anteriores se unía el hecho de que en Colombia no existía la regulación de precios, por lo que el cobro prometía ser un verdadero festín.

Fue en ese escenario que, a un año de su partida (en 2001), AES compró la empresa en 50 millones de dólares por el capital más 180 millones de dólares de deuda. Todo iba bien hasta que ese mismo año el gobierno reguló los precios, estableciendo un nivel máximo. Los problemas no quedarían ahí, en 2002 se conectó la costa al resto del sistema eléctrico, aguando su condición de proveedor privilegiado. Ese año la firma en manos de AES entró en default.

Atentos a este tipo de oportunidades, SCL se enteró del caso, elaboró un plan de negocios para salvar la compañía y se lo presentó a los bancos acreedores en Nueva York. Estas entidades no tenían muchas opciones para este “cacho” en la costa colombiana. Así, en octubre de 2002 firmaron un acuerdo mediante el cual los acreedores le traspasaron a SCL la administración.

Pero convencer a los acreedores era la parte fácil de la pega. La tarea de ahí en más sería descomunal. Por años mantuvieron las cosas andando, hasta que en mayo de 2006 supieron que los bancos que permanecían en la empresa venderían. Ahí es cuando LarrainVial entra al baile. Claramente a SCL le convenía abrir las puertas a un interesado que no fuera un mega actor internacional que en un día cambiara la administración, por lo que animó a LarrainVial a participar en la búsqueda de un aliado ideal. Así fue como entraron en escena dos de los más hábiles gestores de “lucas” a nivel local: Moneda y Bancard.

{mospagebreak} AL MEJOR POSTOR

La fecha clave en todo este proceso fue el 15 de septiembre pasado, día en que el Bank of America vendería su 44% en Termocandelaria. Otros acreedores eran Center Solutions (del grupo Zurich) con 38% y el Instituto de Fomento Industrial (IFI) de Colombia con 13%. Martin Engel, gerente de finanzas corporativas, y Andrés Trivelli, gerente de mercado de capitales, eran los hombres fuertes de LarrainVial que estaban al acecho. Y tuvieron que moverse rápido, porque en un abrir y cerrar de ojos las cosas comenzaron a cambiar: el Ifivendió
su posición a otro interesado.

Por eso, solo tres jornadas antes del día D, los chilenos hicieron una jugada magistral: se hicieron del 38% de Center Solutions, lo que los dejaba en mejor pie para hacer una oferta más agresiva por el pedazo de Bank of America, pues se aseguraban así el control de la empresa. Excelente movida con la que las cabezas chilenas sacaban ventaja… aunque claro está la jugada fue osada. “Para hacerle una buena oferta a Center Solutions la clave era entender muy bien el activo, lo que suponía un riesgo importante porque el due diligence era muy parcial; oficinas repletas de papeles en Nueva York en torno a un activo quebrado en Colombia con abogados de las Islas Caimán… Te enfrentas a una compañía que conoces poco, contra el tiempo, y en dos días tienes que poner un cheque arriba de la mesa
por un activo cuyo face value era de 110 millones de dólares”, cuentan los hombres de LarrainVial. Toda una apuesta. Con eso cerrado un jueves, el viernes arrasaron con la mejor oferta económica para el Bank of America. Así lograron el control de Termocandelaria.

CON LAS ANGAS ARRIBA

Una vez cerrada la compra, había que solucionar problemas no menores, como la abultada deuda. Cual patrón de fundo, quien tomó el bastón de mando en esta etapa, la de la reestructuración operativa y financiera, fue Moneda, específicamente Fernando Tisné y Juan Luis Rivera. Cómo no, si esta gestora tiene un 47% de la eléctrica a través de los fondos Deuda Latinoamericana, Retorno Absoluto y Chiletech.

El equipo descubrió que lo más inmediato y esencial se resumía en tres puntos: que el control no les bastaba para jinetear la empresa, pues mientras existieran minoritarios, la amenaza del Capítulo Once de las cortes norteamericanas –que rige a las empresas en quiebra– estaba latente. Segundo, que para vender energía a firme (garantizada en caso de emergencia) debían asegurarse el combustible, en este caso el gas. Y tercero, había un pago de nada menos que 13 millones de dólares pendiente a Texaco proveniente de un juicio arbitral
por un antiguo contrato de suministro de gas. Y eso solo en lo operacional.

Rápidamente, con los ingenieros de SCL Energía se pusieron manos a la obra. Entre octubre y enero terminaron de comprar al resto de los acreedores, lo que dejó a la compañía con los siguientes propietarios: Moneda Asset con 47%, SCL con 18%, Bancard con 16%; el fondo Cheyne Capital con 8% y un grupo de personas naturales chilenas con 10%.

Asegurarse el combustible era el segundo desafío. Y convertir la planta a petróleo fue la respuesta. El largo plan de reconversión era nada en comparación con que una empresa quebrada saliera a conseguir los 20 millones de dólares que le costaba el cambio. Como era de esperar, encontraron los fondos, eso sí, en sus propios bolsillos. El proyecto empezó a ejecutarse en enero y se espera esté terminado en octubre.

Faltaba entonces solucionar la deuda de 13 millones de dólares con Texaco. Aunque el fallo arbitral era tajante, quisieron asegurarse doblemente, y junto a abogados chilenos aclararon algunos puntos que podían dar pie para nuevas disputas. Con eso solucionado, pagaron el dinero y obtuvieron el gas que Texaco les adeudaba: más de 11 mil millones de BTU, de los que ya han sido consumidos
dos terceras partes.

Ahora, había que darle nuevos pulmones a la empresa. Cuando la miraron por primera vez, la deuda era de 270 millones de dólares. Obviamente, no le pagaron a los acreedores la totalidad del monto, pero cuánto fue en realidad lo cancelado, es un secreto que mantienen bajo siete llaves. Lo cierto es que ahora Termocandelaria tiene bonos transables por 70 millones de dólares (emisión concretada el 17 de
mayo), y un crédito a corto plazo por 13 millones de dólares.

{mospagebreak} Y LA COSECHA ¿CUANDO?

El año pasado Termocandelaria logró un Ebitda de 10 millones de dólares y para este 2007 se espera que la cifra se duplique. Pero la meta no es solo que la compañía funcione lo mejor posible. La meta es que llegue a ese punto para, a partir de eso, emprender otros negocios.

-El mercado colombiano está creciendo fuerte, en los últimos dos años el consumo de energía ha crecido 6% al año. No hay inversiones nuevas y hay oportunidades de comprar compañías, señala Juan Alberto Fernández, presidente de SCL Energía. Según explica, a raíz de una fuerte sequía en los años 90, se promovió la construcción de plantas térmicas contra PPA (Power Purchase Agreement), donde
el gobierno se comprometía a comprar todo lo que se produjera por un período tal que permitiera financiar las inversiones. Ese beneficio ya se está acabando, los dueños no son inversionistas de largo plazo, y ya han “ganado lo que querían ganar”.

Pareciera que en la cabeza de estos magos del mundo financiero, un buen negocio no es aquel que logra velocidad crucero. Por eso, es posible que más temprano que tarde veamos a este grupo de chilenos creyéndose el cuento nuevamente y saliendo de compras nada menos que en Colombia. Con un buen café en la mano.

CHILENOS EN EL PAIS CAFETERO

¿Sabía que Colombia es el principal destino de las compañías locales, con una participación del 23% del flujo de inversiones? El año pasado, de hecho, fueron 530 millones de dólares los invertidos por chilenos en ese país. En cuanto a los sectores, el principal es el de energía, con un 63% de la inversión entre 1991 y 2006. Allí están presentes Enersis y su filial Endesa, la que posee el 21,5% de la capacidad total del mercado colombiano.

Le sigue en peso el sector comercio con el 18% de las inversiones y con actores de la talla de Falabella. De hecho, Sodimac fue el primero en arribar, en 1993, mientras que la tienda por departamentos se instaló recién el año pasado.

En el mismo sector, Forus está presente con distintas marcas –al igual que en Chile–, mientras que Cencosud logró asegurar la entrada de Easy a través de un acuerdo con Casino.

Otros que están presentes en el país cafetero son Antofagasta Minerals, que tiene un joint venture con Anglo Gold; Banmédica que ya tiene 11 centros médicos y recientemente adquirió el 50% de una clínica; y Laboratorios Andrómaco, a través de la filial ABL Pharma Colombia.