Por: Antonieta de la fuente Fotos: Verónica Ortíz Bernardo Larraín lleva casi seis meses como presidente de la Sofofa, pero en su oficina no hay rastros de cambio. En el tercer piso del Edificio de la Industria, ubicado en pleno Andrés Bello, los muebles son los mismos, la alfombra gris, desgastada en algunas partes, se […]

  • 23 noviembre, 2017

Por: Antonieta de la fuente
Fotos: Verónica Ortíz

Bernardo Larraín lleva casi seis meses como presidente de la Sofofa, pero en su oficina no hay rastros de cambio. En el tercer piso del Edificio de la Industria, ubicado en pleno Andrés Bello, los muebles son los mismos, la alfombra gris, desgastada en algunas partes, se mantiene y los cuadros de flores y paisajes bucólicos siguen ahí. En apariencia, es la misma Sofofa que hace un año. Pero no, hoy hay un nuevo equipo detrás, caras más jóvenes.

Larraín viste camisa blanca y traje negro, sin corbata, y unos mocasines de suela bien gastada. En su escritorio hay una lata de Coca-Cola light y un vaso casi lleno de bebida que no toca en toda la entrevista. Hartas carpetas con documentos y algunos libros como El pueblo mapuche en el siglo XXI de Isabel Aninat, Verónica Figueroa y Ricardo González. También Diálogo de conversos de Roberto Ampuero y Mauricio Rojas.

Se acomoda en uno de los sillones de estilo clásico. Una pulsera de cobre asoma desde el borde de su camisa. Parece una de esas de los siete poderes que se popularizaron hace algunos años. Se ríe. Dice que no, que se la regalaron recién en Vietnam, país en el que estuvo como invitado de APEC, donde le tocó participar de un panel junto con el dueño de Airbnb y con la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, de quien se llevó una muy buena impresión como defensora de las ideas de una centroizquierda moderna. “Ella rebatió fuertemente que no cabe la planificación centralizada, la selección de industrias. Lo que cabe es que Canadá sea el mejor país para el emprendimiento y la inmigración. Y que genere las condiciones de educación y capacitación tales que permitan a las personas adquirir las habilidades del siglo XXI. Hacia allá debiera mirar la centroizquierda en Chile”, dice…

“Hay sectores políticos, el Frente Amplio y otros relevantes de la Nueva Mayoría, que están sobreinterpretando ese malestar y que con sus propuestas ponen en riesgo el progreso, la gallina de los huevos de oro”.

“La Sofofa no tiene preferencias como institución, pero sí se juega por ciertos elementos esenciales: somos partidarios de ampliar la iniciativa privada, me refiero a la empresa y la sociedad civil, no solo en la provisión de bienes y servicios privados, sino que también de bienes públicos”.

“Para donde se vaya Alejandro Guillier, va a provocar una tensión programática. A diferencia de Sebastián Piñera, que puede sumar otros liderazgos sin ser incoherente con sus planteamientos programáticos”.

“La elección presidencial siempre es relevante para las expectativas económicas. No hay duda que hay factores internacionales que hacen que la economía esté mejor (…) pero el elemento cualitativo, subjetivo de las expectativas es demasiado relevante”

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