Mientras las encuestas consagran su mejor momento acompañamos a la Presidenta en terreno y vimos cómo lo hace para conquistar simpatías

  • 17 marzo, 2009

 

Revisa la visita de la Presidenta Bachelet al Norte del país aquí.

 

La crisis encuentra a la Presidenta de la República en su mejor momento, al menos en lo que a popularidad se refiere. Comprobamos en terreno sus perfil carismático y conversamos sobre los desafíos que se ha impuesto para su último año en la Moneda. Por Elena Martínez. Fotos, Verónica Ortiz.

Esta entrevista tuvo lugar en medio de vaivenes, y no precisamente los del avión presidencial. Todo estaba establecido con antelación: viajaríamos con la presidenta Bachelet en su gira por Antofagasta, Iquique y Arica; y conversaríamos con ella en algún minuto libre que tuviera (¡casi un milagro!, según pudimos comprobar más adelante), constatando de paso si el apoyo de la gente a la mandataria, mencionado insistentemente por todas las encuestas, soportaba el examen en terreno. Pero un hecho sorpresivo –la renuncia del canciller Alejandro Foxley y el consiguiente enroque ministerial– hizo que las certezas dieran paso a la incertidumbre.

Y ahí estábamos. En el Grupo 10 de la FACh en Pudahuel, con el avión listo para despegar, el reloj que avanzaba, mientras por TV veíamos a la presidenta encabezando en La Moneda el juramento de su más reciente cambio de gabinete.

Ignorábamos en ese momento que, cualesquiera fueran los imponderables, ese prometido viaje no se postergaba por nada. Y es que hoy Michelle Bachelet Jeria tiene su propia cruzada, que es ni más ni menos que impedir que el remezón económico mundial se traduzca en niveles dramáticos de cesantía. Un desafío mayor y muy ambicioso, tal como ella reconoce. “Yo no tengo una varita mágica, sí puedo hacer todos mis esfuerzos mitigar los efectos que la crisis tendrá en muchos sectores y, en particular, en la gente más sensible”, nos dijo en parte del diálogo que tuvimos en pleno vuelo de regreso a Santiago.

Conversamos en el sector reservado para su descanso. Allí nos esperaba con las manos cruzadas sobre su falda azul oscuro. Amable, de palabra fácil y una mirada directa a los ojos. Si estaba agotada después de ese día intenso –tras dos maratónicas ruedas de prensa, extensas reuniones en cada ciudad y la visita a una población en el sector alto de Arica en medio de un calor sofocante y mucha tierra– no lo demostró. Al día siguiente partía de madrugada a India y, a su regreso, vendría otra de estas giras pro empleo, esta vez por el sur.

 

 

 
Primer destino
Antofagasta
     
16:26 hrs. Con el Ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, en el aeropuerto. Sus asesores corren para que todo resulte perfecto. 16:49 hrs. Visita los trabajos de la Costanera Central. Va con ella la titular de Vivienda, Patricia Poblete, una de sus más fieles acompañantes. 16:56 hrs. Los obreros aguardan su saludo. Ella bromea. Risas y fotos. Es uno de los instantes de relajo que se permite. 17:07 hrs. Su llegada a la intendencia causa entusiasmo en los funcionarios, muchos con cámaras. Un chasco: el ascensor no funciona, en medio de la vergüenza de las autoridades locales.

 

La causa de los desvelos

Desde el primer instante se explaya sobre la crisis y el desempleo. Este “invitado de piedra” que apareció en el último año de su mandato la tiene en estado de alerta desde hace meses y señala que lo fundamental no es “preocuparse, sino ocuparse del problema”. Deja en claro que por ganas no se va a quedar y que si el objetivo de aminorar el impacto le exige llegar a todos los rincones para reunirse con los comités regionales de empleo y repetir a cada uno que la prioridad actual es agilizar los proyectos de inversión para proteger y crear fuentes laborales, lo hará.

Un momento complejo que la encuentra en el nivel más alto de su popularidad. Un 58,5% de respaldo personal marcó la última encuesta Adimark, con más de 14 puntos de diferencia respecto de la evaluación que la gente realiza de la gestión de su gobierno, y que no logra repuntar.

Lo de ella es carisma puro. Su popularidad parece estar por sobre cualquier intelectualidad. Y se nota en la calle. La gente espera horas para saludarla, darle consejos y, por cierto, para hacerle las más variadas peticiones. Si se demora en exceso, empiezan los palmoteos o los llamados a gritos, tal como sucedió frente a la intendencia de Antofagasta.

Hace transpirar a sus efectivos de seguridad, porque la salida de protocolo es su norma. Muchas personas le toman las manos, la abrazan, la besan y se sacan fotografías con ella, en efusivas demostraciones que responde con una sonrisa, alguna frase afectuosa y, a veces, con obvia emoción.

Pero esta “buena onda” también la desvela. Suele despertar en la noche y reflexionar respecto de cómo responder a las necesidades de tantas personas. “Estoy siempre pensando qué más tenemos que hacer, cómo apuramos las cosas, cómo cumplimos con la ciudadanía de la mejor manera ¡y eso me da una energía total!”, nos cuenta.

Dice que no está dispuesta a bajar la guardia, que las decisiones que se tomen ahora y las inversiones que se hagan en marzo y abril “son las que efectivamente nos permitirán una respuesta en los momentos en que seguramente vamos a tener un alza del desempleo, sea por la vía estacional, en aquellas áreas que son más intensivas de mano de obra en los períodos de primavera y verano, o por el impacto directo de la crisis”.

Prosigue: “lo segundo es decir que no basta con hacer buenos anuncios. No basta con identificar las líneas correctas. Hay que garantizar que la gestión y la oportunidad sean adecuadas y por eso nuestras idas a regiones a incentivarlas, a acompañarlas para ver cuáles son las dificultades que pueden estar enfrentando”. Agrega un punto que considera clave: viaja para dejar personalmente en claro que cada cual tiene que colocar su máximo esfuerzo en esta prioridad gubernamental.

-Hay una lectura distinta para sus viajes a regiones y estas acciones proempleo: que es campaña electoral y no gestión.

-Lo primero que quiero decir, y lo he dicho y lo reitero, es que voy a trabajar como presidenta de la República hasta el último día. Para eso una es presidenta de la República. Y creo que son harto majaderas las personas que insisten en que cualquier cosa que haga la presidenta de la República es intervención electoral, las mismas personas que si yo no hiciera lo que tengo que hacer me dirían que no estoy cumpliendo con mis deberes. Entonces, la verdad es que en este caso estoy muy tranquila porque sé que mi propósito tiene una mirada de Estado y altura de miras. Aquí a nadie, a ningún desempleado, se le pregunta por quién votó o por quién votará. Aquí se está trabajando para generar una respuesta eficiente, efectiva y eficaz para este problema que puede ser un tremendo drama familiar. Sin que sea necesario preguntarle sobre el punto, entra de lleno en otro factor relevante del escenario que enfrenta: “este es un año complejo por lo económico pero también por lo político, porque es un año electoral y, por lo tanto, acá tenemos que trabajar con fuerza, porque generalmente en los años electorales se generan dinámicas al interior de las fuerzas políticas que tienden a transformar una crisis en una guerra de guerrillas”.

Por eso se ha encargado de plantear no sólo a los gobiernos regionales, sino que también a todos los presidentes de los partidos políticos, empresarios y trabajadores con quienes ha debatido el tema del empleo, que “ésta es una tarea nacional y que tenemos que enfrentarla con altura de miras”. Advierte que “aquí todos salen mal parados si hay alta tasa de desempleo” y que debe primar la “mirada constructiva”, pues “los chilenos lo que esperan de las fuerzas políticas es justamente eso: ser capaces de poner la unidad por sobre las diferencias en este punto”.

-Ya que entramos en el área política, hay quienes dicen que su empatía con la gente puede ser un buen piso para su sucesor, llámese Eduardo Frei o quien sea. ¿Pero es traspasable ese apoyo?

-Espero muy sinceramente que todos nuestros planes y proyectos, pero no sólo nuestros planes porque suena a retórica y utopía, sino que su implementación, que es a lo que estoy dedicada a garantizar en regiones, pueda demostrar que el gobierno de esta presidenta, que es una presidenta de la Concertación, es capaz por un lado de conducir una crisis importante y de buscar proteger a los sectores más vulnerables en esta crisis.

Yo no puedo evitar la crisis. No tengo una varita mágica, pero sí puedo hacer todos mis esfuerzos por mitigar los efectos que la crisis tendrá en muchos sectores y, en particular, en la gente más sensible. Y me parece que si tenemos éxito con esto, que lo que busca en verdad es que no haya dolor y sufrimiento social en nuestro país, creo que habla por sí solo de una coalición que apostó a ciertos conceptos muy claros, que es muy capaz de ser responsable y de resolver de la mejor manera posible los desafíos que tenemos como sociedad. Y que también, por ende, tiene derecho a pedirle a la ciudadanía que la siga apoyando para seguir construyendo.

 

 

 
Segunda parada
Iquique
     
17:28 hrs. Conversamos con Patricia Zuñiga. Espera a la presidenta, con sus hijos. Su propósito: pedirle que ayude a su padre a operarse pronto por el Auge. 20:15 hrs. El fenómeno Bachelet. La gente pide que se acerque. Ella no se hace de rogar.
8:07 hrs. La madrugadora llegada a la intendencia. Hay escasa gente. Después cambiaría el panorama.
11:12 hrs. El protocolo queda atrás cuando se trata de acercarse a la mandataria. Una señora le toma incluso de la cabeza, afectuosamente. Se escuchan incluso consejos para las elecciones 2009.

 

 

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-¿Da lo mismo quién gobierne?

-No lo creo. Tenemos perspectivas muy distintas entre los sectores políticos. Lo hemos visto en el pasado. En la gran crisis del 80, ésta se enfrentó pero a costa de muchos. Se cortaron las jubilaciones a los pensionados, se disminuyeron beneficios sociales. En cambio, acá la crisis la queremos enfrentar justamente todo lo contrario, tratando de amortiguar el impacto; sobre todo, en los sectores más vulnerables.

Para mencionar ejemplos. Cuando hemos entregado el bono de 40 mil pesos por carga familiar, lo que estamos haciendo es hacernos cargo de los sectores más vulnerables. Y la pensión que ha beneficiado a muchas dueñas de casa…Mire, cuando yo era candidata, no prometí eso, porque no tenía diseñado cómo hacerlo. Escuché a otros candidatos y todos proponían algo absolutamente impracticable para la gente pobre. Algunos señalaban que el propio marido contribuyera para su señora. ¡Con un sueldo bajo eso es imposible!…Yo veía una buena intención, quiero creer, en mis colegas en ese entonces candidatos, pero no veía la respuesta satisfactoria para las mujeres de los primeros quintiles. Digo esto porque soy súper responsable. No me comprometo a lo que no estoy segura que puedo hacer, pero una vez presidenta me la jugué con todo para lograrlo y lo logramos.

Entonces, soy una convencida de que no da lo mismo quién gobierne; y que si uno es capaz de mostrar con seriedad lo que ha hecho…. Uno aquí no está aislada. Soy una presidenta de todos los chilenos, sin duda, de los que votaron y de los que no votaron por mí, pero claramente llevo adelante un programa. Y éste es un programa que representa al conjunto de los partidos de la Concertación. Y, por lo tanto, me parece que será la ciudadanía la que saque sus propias conclusiones de que pueda haber un llamado desde la Concertación para seguir confiando en ella, para continuar construyendo este camino de mayor igualdad y crecimiento de nuestro país. Voy a trabajar como presidenta, voy a trabajar por todos los chilenos y chilenas para que al final de mi gobierno este sea un mejor país que el que yo recibí. Es la tarea que todos los presidentes llevan adelante.

-Pero la crisis llegó para dificultar el último tramo de su gobierno.

-Pensé que el primer año iba a ser difícil, pero que estábamos sembrando; que el segundo año íbamos a empezar a cosechar, y que el tercero y cuarto íbamos a cosechar mientras seguíamos sembrando… Y la verdad es que van a ser cuatro años complejos y difíciles. Pero mi actitud en la vida ¿sabe cuál es? No es quejarme ni decir, ¡Ay, me hubiera gustado que las cosas fueran distintas! Al contrario. Mi actitud en la vida es enfrentar las cosas como se dan. La verdad es que cuando digo que Chile no se va a achicar y que no nos vamos a amilanar es porque es mi actitud siempre ante los problemas. Mirarlos de frente; si hay errores, asumirlos; y, sobre todo, buscar soluciones. Por supuesto, tratar de entenderlos y tener un diagnóstico, pero sobre todo actuar. Aquí se trata de actuar. Y en ese sentido, cada uno de los años de mi gobierno son los años que han tocado, con las cosas polémicas y las dificultades. Mi actitud es decir: mira, éste es mi último año de gobierno y tenemos dos o tres grandes tareas. Lo primero es cumplirle a la ciudadanía con los compromisos presidenciales que adopté tanto en la campaña como luego en la presidencia. Y están la crisis y el desempleo. No es lo único que vamos a hacer. También vamos a seguir construyendo otras cosas.

-¿Y cuáles son esas tareas?

-Cumplir al máximo con la gente, porque parte del cariño tiene que ver con la credibilidad, y es que cuando ha habido problemas los he reconocido y he planteado que no me gusta y que mejoraremos la situación. Y me comprometo en tal situación. Hemos ido cumpliendo paso a paso. Y así cumplimos con las salas cunas, la reforma previsional, con los computadores, con el bono. Y la verdad es que menciono aquello pero no son una lista de supermercado. No es un shopping list, sino que todo tiene que ver con algo que creo que la gente ha logrado reconocer en mi gobierno; y es que me parece que un país puede ser muy exitoso, próspero y moderno, pero de verdad es todo eso si no le llega solamente a un sector, sino que la prosperidad alcanza a la gran mayoría de los chilenos. Por eso, cuando he dicho que sin duda quiero que la economía crezca y que Chile sea un país moderno, es que le hemos dado mucha fuerza a lo que hemos llamado el sello de mi gobierno y que es la protección social. Entonces, cada una de esas cosas no son hechos aislados. Tienen que ver con el tipo de sociedad donde yo y muchos otros queremos vivir. Un país donde cada uno no se rasca con sus propias uñitas, donde no sólo el que está mejor parado sale bien y el otro queda rezagado, sino un país que en la medida de sus posibilidades va otorgando mejores condiciones a cada uno. Y el Auge es eso, el seguro de cesantía es eso, la contratación para jóvenes es eso…

-¿Qué dirección global tienen estas medidas?

-Hacer de este un país más inclusivo, más justo, más humano, más solidario. No aspiro a ver un país solamente moderno en abstracto para unos pocos. Quiero que sea moderno para todos. Que la economía crezca, pero que beneficie a todos. Y eso es a lo que me he dedicado: a mirar cuáles son las desigualdades. Por cierto, soy de las que sostengo que en nuestro país lamentablemente las desigualdades aún existen, aunque hemos ido mejorando. Pero las desigualdades no son sólo socioeconómicas. Esas son las más evidentes. Tenemos desigualdades de género, de edad. Tenemos desigualdades territoriales. No hay igualdad de oportunidades. Entonces, mi mirada ha sido mucho más holística, más integral, de decir: bueno, ¿cómo vamos a hacernos cargo del conjunto de desafíos que tiene nuestra sociedad? Porque estoy convencida de algo en que no todos están de acuerdo. Creo que Chile va a poder demostrar que esta apuesta que hemos hecho como Concertación es válida, donde uno puede aspirar a vivir en un país donde no tenga que hacer una contraposición entre un país globalizado y moderno, entre crecimiento y equidad, entre crecimiento y justicia social. Uno debe apostar a un país que sea capaz de hacer bien ambas cosas. Así como hemos hecho una apuesta muy clara a ser un país que cree que eso se puede lograr con equilibrios macroeconómicos, con responsabilidad fiscal, que hoy día está dando sus frutos ¿no? ¡Algo tan vilipendiado por moros y cristianos! La decisión de no gastar fue muy criticada…Y todo esto nos permite estas apuestas conceptuales, todos estos modelos que hemos desarrollado y que ha hecho que muchos digan que Chile no es una tremenda potencia pero tiene un tremendo liderazgo conceptual.

 

 

 
El último tramo
Arica
     
13.10 hrs. Del avión al conjunto habitacional Mirador, en el sector El Alto. El calor es agobiante. La presidenta conversa y acaricia a un niño que la seguirá en toda su visita.
13:15 hrs. La conversación técnica tras la batucada que le da la bienvenida. La asesora la ministra de Vivienda. Los pobladores formulan muchas preguntas sobre su hogar definitivo.
17:30 hrs. A la salida de la intendencia, el contacto con quienes la han esperado por horas.
17:48 hrs. El retorno a Santiago. De ahí, al día siguiente, a la India.

 

Como en un huracán

-¿Cree que el país saldrá bien parado de esta crisis?

-Sí. Va a haber, por cierto, como en un huracán, con sus efectos, pero finalmente vamos a salir bien parados. Incluso mejor parados, porque esto nos significa tensionar nuestras estructuras, mejorar nuestra eficiencia e invertir. Creo, además, que vamos a ser capaces de demostrar una vez más que Chile ha sabido elegir modelos de desarrollo que permiten realmente ser parte del mundo, generar nuevos espacios, insertarse políticamente bien en todas las áreas y exhibir un modelo de desarrollo muy propio que hasta ahora ha ido de la mano con la disminución de la pobreza y con buenos indicadores, al nivel de los mejores países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), que ha permitido que ellos nos miren como futuros miembros de la Organización. Todo esto nos permitirá no sólo tener una buena respuesta para la crisis, sino que prestigiarnos ante los otros países o reafirmar el profundo prestigio que en el mundo tienen sobre cómo Chile ha hecho las cosas.

-Tengo que hacerle una última pregunta odiosa: ¿el cambio ministerial busca contar con un gabinete idóneo para la campaña presidencial de la Concertación?

-¡Creo que la fantasía de algunos es enorme! He leído toda clase de interpretaciones absolutamente falsas de por qué con el canciller Foxley, algunos meses atrás, acordáramos estos plazos, porque él quería volver a un proyecto original que era el de seguir contribuyendo a la reflexión y a la academia. Es lo que había decidido cuando optó por no ser candidato al Senado y yo le pedí que cambiara esa decisión y que me acompañara por el mayor tiempo posible. Con él tuvimos una magnífica relación. Aquí surgen todo tipo de fantasías e interpretaciones, ¡y son rarísimas! Cuando hice el anterior cambio de gabinete me pareció indispensable porque
eran personas que querían postularse para cargos de representación pública y me pareció súper válido que tuvieran esa opción, pero siempre tuve en cuenta, sobre todo conversando con los distintos ministros de cuáles eran sus perspectivas, que en algún momento, en inicios del año, yo haría, si me parecía aún indispensable, algún ajuste. Le quiero decir que todo se dio de una manera súper lógica, sin ninguna cosa extraña u oscura, sino que de repente las piezas me fueron calzando perfectamente e hice lo que hice. Y creo que va a ser un tremendo gabinete para seguir haciendo lo que tengo que hacer, que es cumplir con los compromisos que he tomado y también para enfrentar esta crisis. Pero francamente me parece que quienes quieren insistir en que cualquier cosa que este gobierno y esta presidenta hagan de aquí a marzo de 2010 es intervención electoral, es pura majadería, porque la verdad es que yo voy a trabajar hasta el último día y estoy segura de que es lo que esperan los chilenos de esta presidenta.

 

El recuerdo de su padre
El día previo a su viaje al norte y al cambio ministerial, la presidenta Bachelet estuvo ante la tumba de su padre, el general Alberto Bachelet, recordando en privado otro aniversario de su fallecimiento. Cuando lo mencionó fue el único instante en que la vimos emocionada durante la entrevista. “No me canso, fíjese, ¿me va a creer? ¡Por supuesto que hay momentos!…Siento que es una mezcla entre la conciencia de la relevancia de las materias que tenemos por delante en términos de los problemas y de las soluciones, la fuerza que me otorga el cariño de la gente también. Ayer fue el aniversario de la muerte de mi padre (se le humedecen los ojos)… y nos juntamos, una cosa muy reducida, en el cementerio, justo antes de partir, con mi familia. Y escuchaba lo que mi prima y mis tías se acordaban de mi padre, y la verdad es que soy una síntesis muy representativa de mi padre y de mi madre. Ambas personas, llenas de energía y de compromiso por el servicio público, y eso también es parte de mi energía y de mi entusiasmo”.

 

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