“Sobre por qué fracasan los países, y disculpen que sea tan pesimista, porque es lo que creo va a pasar a Chile, hay distintas teorías. Una de ellas es la del premio Nobel de Economía, Douglas North, que tiene una teoría del cambio social que tampoco encuentro muy original, pero que es muy interesante. Y […]

  • 12 noviembre, 2015

axel-kaiser

“Sobre por qué fracasan los países, y disculpen que sea tan pesimista, porque es lo que creo va a pasar a Chile, hay distintas teorías. Una de ellas es la del premio Nobel de Economía, Douglas North, que tiene una teoría del cambio social que tampoco encuentro muy original, pero que es muy interesante. Y es la siguiente: cuando cambian las ideas y las ideologías que predominan en un determinado país, es decir las interpretaciones acerca de la realidad, cambian las instituciones. él habla mucho del sense of fairness: hay sistemas injustos, la gente se convence de eso, entonces cambian las instituciones para lograr mayor igualdad, destruyen incentivos para la creación de riqueza y hasta allí llegó el país.

Dice North que ésta es una de las razones fundamentales por las cuales los países de América Latina no salen adelante. A mí me parece que un elemento dentro de la ecuación que estamos discutiendo, más allá de las expectativas que se pueda tener, es el cambio que se ha dado a nivel ideológico en la discusión. Ésta ha empezado por las esferas intelectuales, tanto en las universidades y medios de comunicación, y redunda en algo que gran parte de Chile tiene claro, y que se puede denominar hegemonía.

Yo creo que hoy el gran problema es el diagnóstico de que la desigualdad es un problema. Ese diagnóstico nos va a liquidar como país. Nunca en la historia de Chile había habido menos desigualdad que hoy, ésa es la verdad, si la medimos en términos absolutos.

Creo que la elite política y académica en Chile ha sido muy irresponsable, extremadamente irresponsable, en convencer y construir un relato en que a la gente le están diciendo: usted está peor que nunca, porque hay otro al que le está yendo mejor, cuando la realidad es que todos hemos prosperado. El sistema ha funcionado.
Que hay que mejorar no hay la menor duda, pero si seguimos con el diagnóstico igualitarista, vamos a terminar cambiando las instituciones que son en pro del crecimiento económico y que permiten a la gente realmente progresar. La redistribución hace su parte, pero es el crecimiento económico, fundamentalmente, el responsable.

Y termino con una pregunta. Hace un tiempo leí una columna de Ricardo Hausmann, “The education myth”, en que decía que la idea de que la educación es el pilar del crecimiento económico, es una farsa. Y ponía ejemplos de países con niveles de alfabetismo mucho más bajos versus crecimientos mucho más altos y otros más educados con tasas de crecimiento más bajos. Entonces planteo la pregunta: ¿no estaremos en Chile volviendo a la educación el gran fetiche, el gran ídolo para resolver todos los problemas habidos y por haber, y resulta que tal vez no es eso lo que debiéramos estar haciendo?”. •••