Aunque todavía no están listos los megaproyectos Territoria 3000 y Costanera Center y nuevos edificios como Titanium, el barrio El Golf ya está colapsado

  • 16 octubre, 2008

Aunque todavía no están listos los megaproyectos Territoria 3000 y Costanera Center y nuevos edificios como Titanium, el barrio El Golf ya está colapsado. Así de simple: no cabe ni un solo auto más en el Sanhattan. Y los pronósticos son aún peores. Para cuando los proyectos en construcción comiencen a operar, se espera que la población flotante se incremente en ¡40%!, que se sumen 25 mil estacionamientos y la friolera de casi un millón de nuevos metros cuadrados de superficie construida. Lo chistoso (si es que el asunto tiene algo de chiste) es que hace años venimos viendo a la avalancha avanzar hacia nosotros pero, como conejos encandilados, en gran medida nos hemos quedados atravesados a mitad de camino esperando a que la pesadilla se haga realidad.

Es cierto: ya se discuten algunas soluciones como la reforma a la rotonda Pérez Zujovic, pero se trata de medidas que en ningún caso estarían listas antes de 2013. O sea, dos años antes de la fecha en que el ministro Velasco nos tiene prometido el paraíso del desarrollo.

Por ahora, lo invitamos a hacer de tripas corazón; a pensar seriamente si el auto será el medio adecuado para llegar a ese sector o si no será mejor echar mano del maltrecho transporte público o de una noble bicicleta… O, si lo prefiere, hacer la neoyorkina y ponerse zapatillas.

Para que vaya templando los nervios, lo invitamos a un recorrido en horas punta de la mano de ejecutivos del sector. Entérese cómo son las cosas hoy y, por favor, aguántese las náuseas. Por Alejandra Rivera; fotos, Verónica Ortíz.

 

 


RAUL SCHMIDT, GERENTE
PLANIFICACION Y DESARROLLO, BANCO PENTA


 

“He ajustado mis horarios para evitar el taco”

La oficina de Raúl Schmidt está ubicada justo en uno de los puntos más críticos del barrio, donde convergen las avenidas El Bosque Norte, Isidora Goyenechea y Vitacura. Triángulo que, en horas punta, colapsa a tal extremo que no hay quien soporte la espera.

“Antes vivía más cerca, me venía en bicicleta y era mucho más rápido”, recuerda Schmidt. Sin embargo, se cambió a Manquehue
y, por obligación, volvió a manejar. Pero esta vez tomó resguardos: cambió su horario para evitar los tacos a toda costa. “Uno o dos días trato de irme antes de las 7 de la tarde, pero los jueves me quedo hasta pasadas las 9 de la noche”.

Dice que feliz volvería a la bicicleta. Es algo que no sólo él haría, sino que también otros ejecutivos de su oficina, pero que la falta
de vías exclusivas para ciclistas y el riesgo que involucra cruzar Kennedy o la rotonda Pérez Zujovic lo han hecho desistir. “Faltan ciclovías que ayuden realmente a las personas a desplazarse. Las ganas están. Lo veo a diario entre mis compañeros. Cuando llegué al Banco era el único que venía en bicicleta y hoy, hay por lo menos ocho estacionadas”.

 

 


PAULA HIDALGO,
GERENTE COMERCIAL DE ENAP


 

“Decidí cambiarme de casa”

Aburrida de pasar casi una hora y media dentro del auto, Paula Hidalgo decidió cambiarse a cinco cuadras del trabajo. Como en Santiago no se puede andar con tacos altos en la calle –explica–, optó por seguir la tendencia neoyorkina y ponerse zapatillas o botas de agua, según el clima, las que cambia por unas elegantes sandalias apenas aterriza en piso 14 de la Torre Vitacura.

Tomar la decisión de dejar su departamento en Santa María de Manquehue no fue fácil, cuenta. Pero lo cierto, es que la sola idea de sufrir el taco matutino, o la espera de hasta ¡45 minutos! (leyó bien, 45 minutos) sólo para intentar salir del estacionamiento del edificio, fueron motivo suficiente para convencer a sus tres hijos de la necesidad del cambio.

Ya ha pasado casi un año y Paula está feliz, se le nota en el tono de voz. “Ahora tengo más tiempo para estar con mis hijos. Muchas veces me pasan a buscar, vamos a comer por ahí cerca y luego, regresamos a pie”.

 

 


GUILLERMO PONCE,
VICEPRESIDENTE COMERCIAL VTR


 

“Prefiero salir tarde todos los días

A Guillermo Ponce los tacos lo afectan de ida y de vuelta. De La Dehesa a su oficina en Reyes Lavalle se demora unos 40 minutos, de los cuáles 25 corresponden a la bajada de Presidente Riesco desde Américo Vespucio.

Si bien está resignado al taco matinal, se resiste a vivirlo dos veces al día. Por esta razón se va a las 20:30, pues –paradójicamente– llega a su casa a la misma hora que si sale a las 19:00 o una hora después. “Prefiero quedarme trabajando en vez de perder el tiempo en el auto”, dice.

Al ejecutivo le preocupa que ni los privados ni el ministerio del ramo estén dispuestos a realizar las obras de mitigación vial. “La ingeniería en transporte está bien desarrollada en todo el mundo, pero aquí nadie la aplica. Bastaría con que se dejara de hablar del problema en genérico y se propusieran soluciones concretas. Por ejemplo, establecer perímetros de estacionamientos fuera del sector o crear sistemas de buses de acercamiento, como ocurre en Estados Unidos y Europa”.

 

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ALLAN JARRY,
DIRECTOR EJECUTIVO DE NEOS



“En las mañanas me quedo trabajando en mi casa hasta las 9:00”

En abril, Allan Jarry no soportó más los tacos matutinos. Optó por trabajar desde la casa entre las 7:30 y las 9:00 de la mañana,
leyendo y respondiendo correos electrónicos. Con este nuevo sistema se demora 15 minutos en llegar a Isidora Goyenechea, donde se ubican las oficinas de NEOS, versus los 45 minutos que tardaba antes. “El cambio ha sido excelente, pues adelanto trabajo y luego me voy muy tranquilo a la oficina”, comenta.

Lamentablemente, no todo es miel sobre hojuelas. En la tarde nada lo salva. Armado de paciencia, alrededor de las 19 horas sale rumbo a Presidente Riesco, y en no menos de 20 minutos llega a Manquehue: un trayecto que sin tacos no superaría los cinco minutos, dice. “Cuando veo que está muy congestionado el tráfico por Riesco, bajo por Isidora Goyenechea hasta el puente de Los Leones y tomo Costanera Norte. No es lo más óptimo, pero en vez de tardar 40 minutos, llego en 25”.

 

 


ALFONSO EMPERANZA.
GERENTE DE PRODUCTOS Y MARKETING DE ENTEL


 

“Prefiero irme después de las 8 de la noche”

Una de las avenidas más colapsadas del sector es Andrés Bello. Allí se emplazan varios edificios, entre ellos, el que alberga
las oficinas de ENTEL. Alfonso Emperanza comenta que entre las 18:30 y las 19:30 se forma una fila interminable de automóviles en la caletera a la espera de poder tomar la Costanera y seguir al oriente. No tienen preferencia para acceder a la vía, así es que lo único que queda es resignarse.

En parte, por el taco y en parte, por la acumulación de trabajo, el ejecutivo optó por retrasar su salida hasta después de las 20 horas, pues de lo contrario tardaría más de 45 minutos en llegar a su casa en La Dehesa. En las horas de mayor congestión, sólo en salir del edificio se llega a demorar diez minutos, confiesa; y añade que “la situación empeora para quienes vienen de los estacionamientos que están más alejados de la caletera, como es el caso de la Torre Costanera”.

 

 


ERNESTO EVANS,
DIRECTOR GIRO PAÍS


 

“Cambié el auto por la bicicleta”

Desde hace un año Ernesto Evans se traslada en bicicleta desde su casa en Vitacura hasta su oficina en El Golf. Apenas comenzó a sentir los estragos de los tacos decidió bajarse de su Renault Megane 2.0 turbo y convertirse en ciclista. Los beneficios, cuenta, fueron inmediatos: en vez de demorarse los 30 minutos de rigor, ahora tarda menos de la mitad. Y no sólo eso: “lo paso mucho mejor”, reconoce.

“Me voy por Presidente Errázuriz mirando los rostros de todas las personas que están casi detenidas dentro de sus autos, mientras avanzo disfrutando del paisaje y pensando en la buena decisión que tomé”, remata Evans, quien confiesa que tuvo que enchular un poco su bici, ponerle un guardafangos para no ensuciar su tenida de ejecutivo casual, además de subir el manubrio a una altura que le mantuviera la espalda recta.

“Cuando empecé a andar en bicicleta me miraban raro, pero cada vez es más común que las personas opten por utilizarla”.

 

 


PATRICIO NAZAL
SOCIO Y GERENTE GENERAL DE VANTRUST CAPITAL CORREDORES DE BOLSA



“No dimensioné el taco”

Hace tres meses, Patricio Nazal instaló su corredora en El Golf para estar cerca de sus clientes; en su mayoría, bancos. A poco andar, comenzó a sentir las incomodidades viales. “A las 8 de la mañana ya hay taco en Tajamar con Vitacura. Cuando se inaugure Costanera Center esto va a ser mucho peor”, vaticina.

Pero este no es el único problema que enfrenta. Generalmente deja su trabajo como a las 19:30. Si va a su casa, en Providencia, tarda hasta 15 minutos sólo en tomar Holanda. Pero el asunto se torna más complicado si su destino es el oriente. “Hay veces en que me he demorado hasta 35 minutos en cinco cuadras, que es la distancia que hay entre mi oficina y la rotonda Pérez Zujovic”.

Nazal dice que sabía de los tacos, pero que no los dimensionó. “Los proyectos avanzan rápidamente, pero no pasa nada con las obras de mitigación. Existen serios problemas de coordinación entre el gobierno y las municipalidades. Si esto no se soluciona, el barrio colapsará”.