Es el tercer hijo de Carlos Cardoen y quien hoy lleva las riendas de los negocios familiares. Fue ungido hace cuatro años, cuando asumió la vicepresidencia ejecutiva del grupo, momento en el cual se abocó a profesionalizar la empresa y a buscar otros negocios. Le ha ido bien; tanto, que los nuevos emprendimientos podrían convertirse en las principales fuentes de ingresos de Empresas Cardoen en un par de años. 

  • 16 abril, 2008

 

Es el tercer hijo de Carlos Cardoen y quien hoy lleva las riendas de los negocios familiares. Fue ungido hace cuatro años, cuando asumió la vicepresidencia ejecutiva del grupo, momento en el cual se abocó a profesionalizar la empresa y a buscar otros negocios. Le ha ido bien; tanto, que los nuevos emprendimientos podrían convertirse en las principales fuentes de ingresos de Empresas Cardoen en un par de años. Por Sandra Burgos; fotos, Verónica Ortíz.

 

 

No fueron los hijos mayores del empresario Carlos Cardoen, Carlos jr. y Rodrigo, los elegidos para liderar el nuevo proceso del grupo. No. El ungido fue Andrés, el tercero de los ocho hijos, quien históricamente se ha preocupado de mantener el anonimato pese a que, con ese apellido, es imposible que pase inadvertido, aunque lo intente. Tras mucho insistirle, finalmente decidió contarle a Capital cómo ha sido este recorrido que hoy lo tiene en el puente de mando del grupo.

La historia que puso a Andrés Cardoen en un rol más protagónico partió hace cuatro años, cuando su padre depositó en él la tarea de liderar los destinos de sus empresas; probablemente, teniendo en mente el interés que desde temprano había mostrado el muchacho por los negocios del grupo. Fue un desafío rotundo para un joven, en ese momento de 32 años, quien a la postre no sólo tendría que lidiar con el día a día de los negocios, sino también con estar a la altura de su padre, un hombre que en 30 años forjó una diversificada actividad empresarial.

En las oficinas que comparte con su padre en Fundación Cardoen, Andrés nos recibió para conversar sobre su experiencia y el sello que quiere imprimir a las empresas familiares. Cuenta que su arribo a la vicepresidencia y dirección ejecutiva ocurrió en un momento clave en la vida de Carlos Cardoen, quien había resuelto hacer un quiebre en su biografía y dedicar más tiempo a otras actividades, de tipo cultural, aun cuando sigue ocupando la presidencia del grupo y participando en los nuevos proyectos en que se han embarcado.

Andrés recuerda que se integró a las compañías apenas salió de la universidad, oportunidad en que le correspondió estar a cargo de un proyecto agroindustrial de producción de mangos en Venezuela, pero su evaluación arrojó que no era un negocio, así es que al poco tiempo su trabajo lo llevó a Cuba, donde asumió la supervisión de los intereses del grupo en la isla, de los cuales se desprendieron hace cinco años.

Esas incursiones darían paso luego a la que sería su gran prueba: la conformación de una empresa de explosivos para la minería en sociedad con un grupo peruano, que fue su primera experiencia en la creación de empresas del grupo.

Hoy asegura que ese proyecto y el haber trabajado de cerca con su padre han sido un privilegio. “Estar en un grupo con diferentes actividades industriales resulta muy formador, pues te permite aprender cosas diversas y, al mismo tiempo, te enseña las cosas que hay que hacer y las que no hay que hacer. Eso ha sido muy enriquecedor y profesionalmente muy desafiante y variado”.

Pero no se crea que todo le ha salido como por arte de magia. El proceso para llegar a la vicepresidencia del grupo ha sido largo y se fue generando en la medida en que fue cumpliendo ciertos objetivos y resultados. “En el fondo, mi padre vio esa evolución y tomó la decisión de profesionalizar la empresa. Ahora, en todo este proceso también me especialicé, hice un MBA en la Universidad Adolfo Ibáñez; todo lo cual, finalmente, lo llevó a tomar la decisión de dejarme en el cargo”.

 

 

 

El otro sello Cardoen

 

Y el tiempo le dio la razón a Carlos Cardoen porque, en estos cuatro años a cargo de la vicepresidencia y dirección ejecutiva de Empresas Cardoen, Andrés Cardoen Aylwin ha logrado cumplir uno de los principales desafíos que se planteó cuando asumió: profesionalizar y consolidar una estructura de grupo. “Estamos concentrados en consolidar nuestro modelo de gestión y nuestras unidades estratégicas de negocio en cada uno de los sectores”, revela.

Tras un proceso de reflexión y de búsqueda de un modelo que diera una mayor profesionalización al grupo, el ejecutivo puso en marcha el cambio, dando vida a la matriz Grupo Empresas Cardoen.

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De la matriz se desprenden cuatro áreas o sectores industriales: Almacruz, un consorcio agrupado a todas las empresas hoteleras y turísticas del grupo; Enor Chile, concentrada en la generación térmica y las energías renovables; New Tech Copper (NTC). una empresa de servicios para la minería donde están puestas las principales de desarrollo y crecimiento; y el área agrícola, bajo la cual operan la empresa Superazufre, Viña Santa Cruz y el área de cultivos de granos y arándanos.

“En este momento estamos en un proceso de consolidación y de gestión. Hemos adoptado un modelo empresarial que busca a través de una matriz entregarle valor agregado a nuestras unidades de negocios en las áreas de administración y finanzas, contraloría, fiscalía y recursos humanos. Es un holding que maneja, apoya y agrega valor a las unidades estratégicas, haciendo que cada gerente de unidad se concentre en el área comercial y en la operación de sus negocios”.

Andrés Cardoen explica que estos cambios constituyen el nuevo sello que quiere dar al grupo, un sello de profesionalización desde la toma de decisiones hasta la búsqueda de nuevos proyectos. La idea es que el grupo siga creciendo en forma ordenada, bajo parámetros de eficiencia, de lógica, perseverancia y excelencia. “Mi padre, desde chicos, siempre nos ha dicho que las personas somos factores de cambio, que Dios nos dé la fuerza, la perseverancia y las ganas para cambiar las cosas que podemos cambiar; que nos dé la serenidad, la humildad para poder aceptar aquellas que no podemos cambiar y, finalmente, que nos dé la sabiduría para poder entender la diferencia. Mi padre nos ha entregado esa enseñanza. Siento que él nos ha transmitido muy bien eso y en este momento estamos trabajando en la excelencia; como grupo, estamos muy orientados a esos valores”, explica.

 

 

 

El desafío de Almacruz

 

En paralelo a la puesta en marcha del nuevo modelo empresarial, Andrés Cardoen se ha dedicado a expandir las operaciones del grupo en todas las áreas.

En el caso de Almacruz, consorcio bajo el cual operan el museo de Colchagua, los hoteles Santa Cruz y Galerías, los proyectos de enoturismo en la Viña Santa Cruz, la administración del tren del vino y una operadora turística para el valle de Colchagua que se llama Ruta Cruz, los cambios han alineado los negocios bajo el concepto de viajar la tierra, lo que signifi ca que el visitante tenga una experiencia de chilenidad, de conocimiento de nuestros orígenes y tradiciones.

Fue así como hace tres años se tomó la decisión de renovar el hotel Galerías, con una propuesta de ambientarlo con contenido de etnias locales y potenciar la gastronomía nacional, a través del restaurante Vichuquén. “Haberle dado esta atmósfera al hotel y, por supuesto, tener una operación eficiente, ha permitido que Galerías lidere hoy el centro desde el punto de vista hotelero”, explica Cardoen.

En el hotel Santa Cruz, por su parte, están en pleno proceso de ampliación de la infraestructura, para pasar de 84 a 110 habitaciones. El año pasado el hotel registró la visita de cerca de 40.000 pasajeros, gran parte de ellos extranjeros. “Adicionalmente, estamos construyendo un casino en asociación con Enjoy, que demandó una inversión de 10 millones de dólares, que debiera estar en operaciones el segundo semestre de este año y con el cual creemos que se ayudará a consolidar más el valle de Colchagua como destino turístico”.

Otro de los proyectos que ejecutan en el corto plazo, es un spa de vino-terapia en el hotel Santa Cruz.

“En el largo plazo estamos muy interesados en seguir desarrollando Almacruz, siempre pensando en que el hilo conductor sea viajar la tierra, ir a los orígenes. Por ello estamos viendo nuevas oportunidades en la zona central, especialmente en la VI región”, adelanta.

La aspiración de Andrés Cardoen es, con estos nuevos proyectos hoteleros y turísticos, lograr que se “alineen los astros”, como pasó en Santa Cruz. Ello, en alusión a que la apuesta de lanzar Santa Cruz fue de su padre y que en su momento fue tildada de locura. Nadie se imaginó que con la creación del Museo de Colchagua y el hotel se generaría en esa pequeña y escondida ciudad el flujo de turista que ha alcanzado y que la han transformado en un referente nacional e internacional. “Yo creo que se alinearon los astros en ese sentido, porque también el desarrollo vitivinícola de la zona, con una ruta del vino muy organizada, posibilitó proyectar todo el esfuerzo de Almacruz”.

La idea es que en estos nuevos desarrollos se sumen otros empresarios. “Hoy ya nos están tocando la puerta para poder hacer cosas y es muy gratificante y bueno saber que estamos avanzando”.

 

Parte de la apuesta ecoturística de Almacruz son las Aldeas Indígenas

 

 

 

El corazón de la tierra

 
Hace 15 años, Carlos Cardoen se alejó del sector que lo vio nacer como empresario: la minería. Hoy, su hijo no descarta volver a incursionar en ella, ya que ve en esta área uno de los principales pilares de desarrollo del grupo.

Por ahora, están abocados a lo que ha sido todo un descubrimiento y que promete convertirse en poco tiempo en la principal fuente de ingreso del grupo. Se trata de New Tech Copper (NTC), una empresa que partió hace 4 años con el desarrollo de un innovador dispositivo que funciona en el último eslabón de la cadena de producción del cobre: la electro obtención. ¿En qué consiste? En extraer cobre de alta calidad, logrando un aumento y una mejora de la producción, con la misma infraestructura y un uso más eficiente de la energía.

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Andrés Cardoen explica que esta tecnología es una idea de laboratorio que fue testeada exitosamente a nivel industrial y que hoy está en proceso de comercialización. De hecho, cuenta que ya cerraron un contrato de implementación, operación y mantención de la tecnología con AngloAmerican y su división Los Bronces, a la vez que hacen pruebas industriales con las principales plantas del país.

“En esta área, las tecnologías que existen son de hace 30 y 40 años, por lo cual los especialistas perciben este dispositivo como un quiebre tecnológico, ya que permite un aumento potencial de hasta 20% o 30% de la producción”, se entusiasma Andrés Cardoen.

Es por eso que el ejecutivo ve que los servicios para la minería serán la actividad principal, a futuro. “El tema servicios para la minería es algo con lo que realmente podemos agregar mucho valor. El dispositivo que hemos inventado y patentado, con tecnología 100% chilena, definitivamente es algo muy atractivo, porque el 60% de los cátodos de cobre que se producen en el mundo salen de Chile”.

 

 

 

Una apuesta con energía

El grupo Empresas Cardoen está también presente en el área de la energía, a través de Enor Chile. La firma está concentrada en dos áreas de negocios: una, la generación térmica (con plantas en Iquique, Calama y Rancagua) y otra, de energías renovables, enfocada a la sustentabilidad energética, mediante la generación eólica y centrales de biogas.

“En este momento estamos prospectando terrenos en diferentes partes de Chile para el área de energías renovables. Nos hemos asociado con empresas especialistas europeas en la prospección, instalación y ejecución de parques eólicos y, desde el punto de vista de la energía con biogas, hemos cerrado alianzas con proveedores nacionales de materia prima, que corresponde a residuos de empresas agroindustriales”, explica el ejecutivo.

Al tema energético ingresaron hace ocho años con la primera central en Iquique. Hoy cuentan con centrales térmicas a gas y petróleo, que están funcionando con bastante demanda debido de la estrecha situación energética por la cual atraviesa el país.

En el tema de la energía renovable, partieron hace dos años. “Nos asociamos con empresas europeas especialistas en el tema eólico y biogas y en estos momentos ya tenemos cerrados contratos para hacer prospecciones eólicas en diferentes lugares. Es todo un proceso, ya que estamos hablando de hacer mediciones que duran mínimo un año para determinar el potencial que existe, y luego de eso uno ya puede entrar a una etapa de análisis de proyecto, ingeniería y financiamiento”. Por esa razón, los planes en carpeta apuntan a, si todo resulta bien, contar con los primeros parques eólicos en un plazo de cinco años.

 

El segundo semestre operará el Casino de Santa Cruz La gran atracción de la viña es el teleférico

 

 

La consolidación del vino

Está de más decirlo, pero es evidente que la ligazón con la tierra ha llevado al grupo a participar activamente en el sector agrícola. Este desarrollo lo han materializado a través de Superazufre, empresa proveedora para la agricultura de productos en base a azufre el cual, por su menor precio, es altamente demandado. De hecho, esta empresa ha desarrollado una gama de productos que hoy le permiten tener un 40% del mercado.

Dentro del área agrícola también participan con cultivos de grano y arándanos en Colchagua, pero sin duda el gran eje está dado por la Viña Santa Cruz, a través de la cual producen uvas de primer nivel para vinos Premium y complementar con la oferta de enoturismo, un nicho que ha andado bien como negocio.

“De hecho, en la viña construimos un teleférico y una aldea indígena y en el primer año de operación registramos 12 mil visitas”, agrega.

Hoy, Viña Santa Cruz produce vinos Premium y los enólogos José Miguel Sotomayor, Felipe de Solminihac y un experto en terroir, han hecho un gran trabajo determinando cada área y sector del campo, de tal manera de obtener el potencial del terroir para cada variedad.

“Es una viña nueva que está partiendo y por lo tanto estamos en un proceso de consolidación de nuestros productos. Estamos produciendo 17 mil cajas”, comenta el ejecutivo.

Si bien no se han puesto límites, saben que el hecho de ser un proyecto de vinos Premium supone alcanzar una expansión acotada a la demanda del mercado y los precios. Hoy están en un promedio de 50 dólares la caja, en el que el gran aporte en materia de calidad lo hace la línea Chamán, Gran Reserva.

El nuevo y gran desafío de Andrés Cardoen será desarrollar una nueva línea de blancos, que hoy constituyen entre el 15% y el 20% de sus ventas. La idea es tener una producción propia de blancos, para lo cual están apostando a Colchagua, aunque en una zona cercana a la costa y que pueda replicar las condiciones de la zona de Leyda y San Antonio.

El ejecutivo comenta que esa será una nueva etapa de desarrollo, un nuevo salto para la joven viña y, sin duda, un nuevo desafío para su gestión que recién comienza y que sólo ratifica que hay Cardoen para rato.