Juntos son dinamita. LarrainVial y SCL Energia, una empresa formada por ex ejecutivos de Gener, crearon hace tres años un fondo para invertir en activos eléctricos en Latinoamérica. Grito y plata. Ya participan en cuatro firmas que producen unos 1.000 megawatts y preparan proyectos que incrementarán en un 40% esa cifra. Energía tienen de sobra. Por Cristián Rivas Neira; foto, Verónica Ortiz.

 

 

  • 25 enero, 2011

 

Juntos son dinamita. LarrainVial y SCL Energia, una empresa formada por ex ejecutivos de Gener, crearon hace tres años un fondo para invertir en activos eléctricos en Latinoamérica. Grito y plata. Ya participan en cuatro firmas que producen unos 1.000 megawatts y preparan proyectos que incrementarán en un 40% esa cifra. Energía tienen de sobra. Por Cristián Rivas Neira; foto, Verónica Ortiz.

De izquierda a derecha arriba, los socios de SCL Energía Activa, Carlos Fuentes, Eduardo Damina, Juan Alberto Fernández, Eduardo Vicuña y el director Andrés Trivelli. Abajo, los directores Cristián Neely y José Antonio Jiménez (también socio de LarraínVial), junto a Vanessa Thiers (gerente de finanzas) y el socio Joaquín Cornejo.

Bien guardado se lo tenían. Calladitos y sin aspavientos, LarrainVial y la sociedad SCL Energía, formada por ex ejecutivos de Gener, dieron vida hace tres años al primer fondo de private equity con foco exclusivo en el sector energético latinoamericano. Aunque en su momento esta asociación fue muy comentada en el sector eléctrico chileno, se le perdieron sus pasos muy pronto. Lo que no quiere decir que haya estado adormecida. Al contrario. Con una acuciosidad digna de un sabueso, se dedicó a olfatear en Chile, Perú y Colombia, los tres países que definió como ejes de su trabajo en la región.

El resultado: simplemente, espectacular. En muy poco tiempo lograron hacerse de una cartera de compañías y proyectos, en forma individual y en asociación con terceros, que hoy por hoy implica activos por unos 925 millones de dólares, equivalentes a 1.000 megawatts de potencia en operación. Pero eso no es todo pues, si todo marcha bien, las nuevas iniciativas que tienen en carpeta les harán incrementar en poco más de un 40% su capacidad actual en el mediano plazo.

La definición de “energía” que le dieron al fondo es tan amplia que, incluso, están analizando opciones de crecimiento en otras áreas. De hecho, ya invirtieron, por ejemplo, en una mina de carbón en Colombia y en una central termoeléctrica en ese país, la que –curiosamente– está asentada sobre un yacimiento del hidrocarburo, cuyo contenido planean envasar y comercializar. Como se ve, por ideas no se quedan.

Fojas cero

Aunque la asociación entre Larrain- Vial y SCL Energía comenzó a gestarse a mediados de 2007, la historia parte desde mucho antes. Fue a comienzos de 2001, cuando un grupo de ejecutivos de Gener, por entonces en vías de ser adquirida por la estadounidense AES, tomó la decisión de emprender y buscar un negocio propio.

Originalmente eran 20 empresarios los que pasarían a formar SCL Energía, pero el choclo se fue desgranando hasta que sólo quedaron 6: Carlos Fuentes, Joaquín Cornejo, Eduardo Vicuña, José Bertrán, Eduardo Demian y Juan Alberto Fernández. Este último era gerente de Desarrollo en Gener y pasó a liderar al equipo.

Fernández recuerda que inicialmente trabajaban en dos áreas distintas del sector energía: ingeniería y consultorías. Hasta que a fines de 2002 surgió la oportunidad de participar en la compañía colombiana Termocandelaria, una empresa prácticamente quebrada cuyos activos ya estaban en manos de los bancos. Le propusieron un plan de salvataje que, después de cuatro años, tuvo mucho éxito y motivó la contratación de LarrainVial para poner la compañía en manos de privados. Esa operación gatilló la idea de trabajar juntos.

“En ese momento empezamos a conversar con LarrainVial sobre algún vehículo que nos permitiera a nosotros, que generábamos ideas de proyectos con mucha creatividad, pero sin recursos, contar con capitales para desarrollar iniciativas. Les propusimos armar un fondo de inversión, levantar recursos de una sola vez, vía inversionistas institucionales y family office. Y eso fue lo que finalmente pusimos en marcha”.

Así fue como surgió la nueva empresa SCL Energía Activa. Este último apellido identifica al brazo de inversiones de LarrainVial, que además maneja activos en distintos sectores. La nueva sociedad tiene participaciones igualitarias y es manejada por un comité de inversiones integrado por tres miembros de cada lado. Lo preside Juan Alberto Fernández.

En 2007 dieron vida al Fondo Americas Energy Fund I, basado en Canadá, que comenzó a levantar recursos paulatinamente y con distintos cierres, siendo los últimos el año pasado, hasta completar un total de 200 millones de dólares. Reunió a participantes de distintos lugares: administradoras de fondos de pensiones colombianas y peruanas, la Corporación Andina de Fomento (organismo financiero multilateral) y algunos inversionistas de alto patrimonio.

Paaaartieron

José Antonio Jiménez, socio de LarrainVial y quien dirige Activa, cuenta que la idea original del fondo de energía era desarrollar proyectos greenfield, es decir, partiendo desde cero. Pero en medio se cruzaron con contingencias no previstas que los impulsaron a tomar posición en forma mucho más acelerada, lo que también demuestra la flexibilidad con que se maneja la sociedad.

Explica que la crisis financiera internacional hizo que muchos de los capitales que esperaban conquistar se replegaran, pero también abrió las puertas para que los inversionistas de América latina consideraran apropiado colocar sus recursos en el sector de utilities, considerando que, como región proveedora de materias primas, continuaría registrando altos crecimientos económicos mientras Asia siguiera manteniéndose fuerte, que fue lo que finalmente sucedió. Por eso, los aportantes del fondo son en su mayoría de la región.

Como muchos inversionistas se vieron obligados a liquidar sus posiciones a causa de la crisis, comenzaron a evidenciarse múltiples oportunidades de destinar recursos a compañías que ya estaban en operación, con atractivos precios, en las que podían trabajar para mejorar sus rentabilidades. Era un área en que tenían experiencia más que suficientes.

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Durante 2010 hicieron cuatro compras de activos de este tipo. Primero, a fines de abril, adquirieron Papeles Concepción y la empresa de cogeneración Nueva Energía (Enesa) situada en Coronel, que utiliza biomasa como combustible y sobre la que ya tienen incluso un contrato de compraventa de energía amarrado por diez años con una gran compañía minera.

Después vino la oportunidad de adquirir el 51% de la minera Cerro Pasajero, en Colombia, donde comenzaron un plan de renovación tecnológica que les permitirá mejorar su producción de carbón, insumo actualmente muy demandado en la región.

Luego vinieron otras dos adquisiciones, también en suelo colombiano: Termobarranquilla en julio y Termoyopal en diciembre. La primera es el complejo termoeléctrico más grande de ese país, con una capacidad de 918 megawatts, que equivale al 21% de la capacidad térmica. Allí participaron en asociación con otros dos inversionistas, haciéndose del 57% de la propiedad en conjunto.

En Termoyopal actuaron también con algunos socios, tomando el 100% de esa compañía, que produce unos 100 megawatts de energía y con la que planean construir una planta para la extracción y venta de gas, dado que el hidrocarburo que se utiliza para generar energía tiene un alto componente líquido, lo que facilita su envasado.

“Estos cuatro proyectos son compañías que tenían flujos cuando las compramos. En algunos casos hay cosas por hacer u ordenar, pero todas tienen una característica importante, que es la posibilidad de crecimiento”, asegura José Antonio Jiménez. Por eso mismo es que, aunque ha pasado poco tiempo desde que se hicieron de ellas, ya hay varios actores internacionales que se han acercado a formularles ofertas, aunque por ahora nada ha fructificado.

Un nuevo fondo

Tan bien les ha ido en el sector eléctrico, que los socios ya están pensando en la formación de un segundo fondo, que comenzará a gestarse en el segundo semestre de este año y cuya meta es lograr 300 millones de dólares para nuevos proyectos.

A estas inversiones se suma una cartera de iniciativas que atraviesan por distintas etapas, y que hará que durante el segundo semestre de año tengan que lanzar un nuevo fondo para obtener más recursos para su desarrollo.

De los cuatro proyectos greenfield que manejan, hay uno que tiene más cara de partir pronto y que, en la práctica, sería el primero que lo haría desde cero. Se trata de Termochilca, una central a gas natural de 200 megawatts que se emplazará 60 kilómetros al sur de Lima, y para cuya construcción ya cuentan con todos los permisos. Lo único que, por ahora, los detiene es la provisión de gas porque, pese a que tienen contratos de suministro a firme desde Camisea, lo que falla es el transporte, ya que hoy están comunicados a través de un ducto de menor capacidad a la que requieren; cuestión que, en todo caso, está siendo resuelta por la empresa proveedora.

Los otros proyectos son Termorosario, en Guatemala, donde buscan instalar una central a carbón de 100 megawatts, y dos iniciativas en Chile: Central Patache, una unidad de 110 megawatts a carbón que está siendo evaluada ambientalmente desde hace más de dos años en Iquique, y Central Cachapoal, un proyecto de generación hídrica de 30 megawatts que preparan en la región de O’Higgins.

Jiménez adelanta que el segundo fondo que colocarán este año será por una cifra mayor a la del previo, pues aspiran a conseguir unos 300 millones de dólares, con una participación –esta vez– de más institucionales chilenos; particularmente, las AFP. Asimismo, anuncia que seguirán buscando proyectos en los países en que ya están, aunque agregarán un poco más de énfasis en Centroamérica, junto con dar prioridad a iniciativas de energías renovables; principalmente, en proyectos eólicos y con biomasa. Total, energía para trabajar tienen de sobra.

Lo que tienen
• Eléctrica Nueva Energía (ENESA) – Chile Generadora a biomasa, con una capacidad de 16 megawatts, ubicada en Coronel, Región del Bío Bío. 100% propiedad del fondo, que financió la compra con aportes de capital por 18 millones de dólares y un financiamiento bancario de largo plazo otorgado por Banco Santander por, aproximadamente, 20 millones de dólares.

• Compañía Minera Cerro Tasajero – Colombia Mina de carbón metalúrgico emplazada a 15 kilómetros de Cúcuta, con reservas totales que alcanzan las 32 millones de toneladas. La estrategia en el corto plazo es llevar su producción a 400.000 toneladas por año.

• Termobarranquilla (TEBSA) – Colombia Central térmica de ciclo combinado de 918 megawatts localizada en la ciudad de Barranquilla, Colombia. Es la más grande y eficiente de ese país, representando el 21% de la capacidad térmica instalada. El fondo adquirió el 57,34% de supropiedad, junto a otros dos inversionistas.

• Termoyopal – Colombia Generadora térmica a gas natural con 100 megawatts de capacidad instalada, situada en la zona de Casanare, 200 kilómetros al noreste de Bogotá. El fondo actuó en conjunto con AFPs e institucionales de ese país, tomando el 100% de la propiedad.

Lo que viene
• Termochilca – Perú Central de generación a gas natural que se instalará 60 kilómetros al sur de Lima, con capacidad aproximada de 200MW. La inversión estimada es de 120 millones de dólares. Se espera que aproximadamente el 65% de ésta sea financiada con deuda y el resto, con capital. Cuenta con una potencial expansión a 300MW.

• Termorosario – Guatemala Central térmica a carbón, con capacidad aproximada de 100 megawatts y una inversión estimada en 150 millones de dólares. El 65% será financiado con deuda y el resto, con capital.

• Central Patache – Chile Planta de generación a carbón de aproximadamente 110 megawatts, que se instalará en Iquique. La inversión estimada es de 180 millones de dólares. El 60% será financiado con deuda y el resto, con capital.

• Central Cachapoal – Chile Generación hidroeléctrica de aproximadamente 30 megawatts de capacidad, que será construída en el río del mismo nombre, en la VI región. La inversión estimada es de 50 millones de dólares. En su 60% será financiada con deuda y el resto, con capital.

 

El debate en Chile
Uno de los aspectos que preocupan a este grupo de inversionistas es la situación de los proyectos eléctricos locales. “Claramente, Chile es un país en el que invertir hoy día en energía es por lejos lo más complicado. Tiene más dificultades, en comparación con los otros en que estamos trabajando. Lo que ocurre es que se está viviendo el síndrome de los países desarrollados que dice hágalo, pero no en mi patio trasero, con un montón de gente que se opone casi a todo”, explica Juan Alberto Fernández.

Asegura que ese tema redunda en algo mucho más complicado porque, al paralizar inversiones en energía, el país pierde competitividad. Advierte que hay que poner ojo en esto, porque Chile ya tiene un costo de energía que casi duplica a zonas como Perú, que ya comienza a ser un competidor fuerte en sectores estratégicos. En particular, minería y agricultura.

El problema, diagnostica, no está en la normativa ambiental, que es muy clara, sino más bien en otros factores, como la lentitud en la aprobación de los proyectos, la alta sensibilidad de las autoridades ante la opinión pública o la judicialización de algunas iniciativas, que se ha transformado en la piedra de tope de muchas inversiones.

“Nosotros, afortunadamente, tenemos una estrategia de inversión regional. Chile, de hecho, es el país donde menos inversiones tenemos. Y si miramos para adelante, probablemente es donde menos vamos a invertir, porque para un fondo como el nuestro, que requiere que los recursos se destinen rápido y que los retornos vengan pronto, no podemos darnos el lujo de actuar bajo estas dificultades”.