Agrosuper dio a conocer la adquisición del 67% de la compañía salmonera Empresas AquaChile S.A. a sus accionistas mayoritarios, además del lanzamiento de una Oferta Pública de Acciones (OPA) para adquirir hasta el 100% de la empresa. Esto produjo que las acciones de Aquachile se dispararan en más de un 10% durante el transcurso de la […]

  • 6 agosto, 2018

Agrosuper dio a conocer la adquisición del 67% de la compañía salmonera Empresas AquaChile S.A. a sus accionistas mayoritarios, además del lanzamiento de una Oferta Pública de Acciones (OPA) para
adquirir hasta el 100% de la empresa. Esto produjo que las acciones de Aquachile se dispararan en más de un 10% durante el transcurso de la mañana de este lunes.

El negocio se valoró en US$ 850 millones, lo que supone una de las mayores adquisiciones en lo que va del año. La compañía registró ganancias por más de US$ 227 millones en el año 2017 y es una de las que siempre ha estado en la mira del mercado para una eventual salida a bolsa.

Según dijo Agrosuper -empresa que pertenece a Gonzalo Vial-, la adquisición refuerza su vocación por elaborar alimentos de la más alta calidad, de la mano de una producción responsable con el medio ambiente.

En el año 2015, la periodista María  José López entrevistó al presidente de Aquachile, Victor Hugo Puchi.

 

Victor Hugo Puchi: “La reforma laboral, como está planteada, es peligrosa”

 

Hace un año, Víctor Hugo Puchi se cambió de casa: se trasladó desde una antigua casona emplazada en Isidora Goyenecha con Enrique Foster, donde tenía su departamento y oficina, para desarrollar ahí “Casa Isidora”, un proyecto arquitectónico que lo tiene entusiasmado, pero que ha sido más lento de lo presupuestado. No cuenta muchos detalles, sólo dice que “la preservación arquitectónica no es nada de fácil en Santiago”.

Mientras eso avanza, cambió su centro de operaciones al segundo piso del edificio Territoria. Es en este lugar donde el empresario, oriundo de Cochrane, XI Región, funde hoy los dos mundos por los que navega: AquaChile, empresa que preside y que creó hace 27 años, e Inversiones Patagonia, el fondo que maneja junto a sus cuatro hijos. “El ideal más importante a estas alturas de mi vida es usar el tiempo disponible para dedicarlo a la familia y desarrollar iniciativas en lugares que han sido parte de mi vida”, comenta desde el salón de reuniones donde los Puchi cranean sus ideas.

Uno de los proyectos que tiene en carpeta, y tal vez el más querido para Puchi, está en Aysén. Ahí, cuenta, está dando forma a “una idea algo romántica” que consiste en desarrollar turismo cultural en distintos rincones de la Patagonia: río Baker, cerro Castillo, valle del volcán Hudson y caleta Tortel. “Queremos dar a conocer la cultura patagona en su máxima expresión. La idea es impactar a las visitas con la cultura local. He visitado la zona con muchos extranjeros de países desarrollados, como suizos, nórdicos, franceses, y se admiran de las cosas más simples: un asado en un fogón o la señora que prepara tortas fritas frente a ellos, alumbrándose con velas… son cosas que no ven en otros lados”, explica.

El trabajo familiar consiste en restaurar antiguos galpones y casas de madera típicas de la zona. Dice Puchi que están desarrollando ahí acomodaciones con “otro tipo de lujo”, donde la idea es que los turistas cabalguen guiados por un gaucho baqueano, con su vestimenta típica, con su boina y sin jockey con logos comerciales. “Queremos destacar su esencia y que ganen un buen ingreso con ello”, adelanta el salmonero. Parte del plan también es que los ayseninos aprendan inglés e instruirlos en, por ejemplo, la práctica de pesca con mosca. “Hoy, ese ejercicio está en manos de extranjeros. Y si los vecinos de Aysén lo aprenden, pueden triplicar sus ganancias mensuales”, dice. Y agrega: “Tengo una deuda con Aysén. Defendí con fuerza la región en contra de HidroAysén por la belleza del paisaje que estaba en juego. Y quiero demostrar que lo mío no fue un discurso vacío. Con mi familia haremos algo que, no siendo muy rentable, será un aporte a preservar la cultura de la región”.

En paralelo, Víctor Hugo Puchi navega con fuerza en las revueltas aguas del empresariado chileno: es protagonista de la más grande fusión del mercado salmonero –AquaChile con la noruega Marine Harvest– que creará la segunda mayor empresa del mundo en este sector y que actualmente se encuentra en proceso de due diligence para conseguir las aprobaciones. “Si todo sale bien, la fusión saldrá el tercer trimestre de este año”, dice Puchi.

Pero también no está ajeno de la situación de Chile. A su juicio, el clima de desconfianza actual no es tan distinto al que se vivía a principios de los 70 y, por lo mismo, cree que hay que “levantar la bandera a tiempo” para evitar divisiones que le pueden costar caro al país.

-Usted en varias oportunidades ha hablado del “empresario ciudadano”. ¿Cuál cree que es el rol que deben tener los empresarios hoy día?

-Lamentablemente, lo que está mostrando Chile es un síntoma de que el sistema político ha fallado, que ha habido errores por lado y lado, empresarial y político, que han generado una apatía ciudadana y una fuerte falta de confianza en nuestros líderes e instituciones. Todos los liderazgos están desgastados –Iglesia, políticos y empresas– y esa situación nos deja débiles frente al futuro. Las autoridades deben darles una ruta a los ciudadanos de cómo vamos a salir de donde estamos y cómo recuperar la confianza, y reconocer francamente que estamos en un hoyo en materia de credibilidad, el que se acompaña con una peligrosa dosis de debilitamiento de la convivencia social. Chile ya vivió una crisis en los 70 y las cicatrices que quedaron son profundas. Entonces, tenemos que levantar la bandera a tiempo y evitar un ambiente donde nos expongamos a ese dolor de nuevo. No estamos hablando de tasas de crecimiento, estamos hablando de no arriesgar la sana convivencia social y hacer esfuerzo de conciliación a tiempo.

-¿Cree que esa crisis es comparable a la de ahora?

-Al comienzo sí, el vocabulario no ha sido muy bueno. Estamos lejos de eso todavía, pero cuando uno cae en un espiral negativo, cuando nadie se respeta y hay un desprestigio generalizado, no construye nada bueno para la sociedad. Cuando se pretende crear un clima de antagonismo entre empresario y trabajador, no refleja lo que ocurre en realidad. Sobre todo en empresas regionales, que somos todos del mismo pelo. Nos preocupa que se genere un ambiente que provoque división social importante.

-¿Por dónde vienen esas divisiones?

-Me preocupa la reforma laboral como está planteada. Es peligrosa. Basar una reforma tan importante en un diagnóstico de enfrentamiento de empresa y trabajador es volver a generar el ambiente antiguo de los 70, cuando estaban los empresarios explotadores, v/s el proletariado.

-¿Cuál es su crítica principal a esa reforma?

-El diagnóstico es equivocado. Yo, como empresario, como otros también, tengo una relación de respeto y de querer mantener a la gente que trabaja con nosotros, no tengo intención de explotar a nadie, nunca he dejado de pagar remuneración ni previsión social.  Sin embargo, aquí se presenta como que el trabajador está atrapado por el empresario y ése es un diagnóstico equivocado que genera rabia social. Nosotros nos sentimos empujando un mismo carro con los trabajadores. Cuando se votó por la presidenta Bachelet, se votó más por su liderazgo, su encanto como líder. Y si bien había ciertas señales de cómo sería su programa, nunca nadie votó por un programa así de detallado.

-¿Usted votó por ella?

-Mi voto es secreto. Ella hizo un buen gobierno, que generó empatía con la gente, y uno piensa que es la líder que permite la cohesión social. Pero lo que apareció después, con programas detallados, no estaba en el escritorio de nadie y se ha transformado en una biblia. Y como en todas cosas, uno tiene planes, pero los va moviendo de acuerdo a cómo es la reacción de la sociedad. Aquí se está desarrollando una reforma laboral cuyo énfasis principal es fortalecer una minoría sindical. Los sindicatos hoy tienen una baja representación porque no han conquistado a los trabajadores, no porque las empresas los hayan limitado. Si a mí me preguntan: ¿tienen derecho ellos al monopolio de trato con las empresas? ¡En ningún caso! Pero se ha instalado como una medida necesaria para pagar una supuesta deuda social. Yo no tengo ninguna deuda con mis trabajadores. Debemos darnos los tiempos para discutirlo.

Nuevos líderes

-¿Ha conversado de la reforma laboral con autoridades? ¿Con empresarios, como sus socios de Austral Capital?

-Sí, lo he conversado con parlamentarios y con empresarios. Con mis socios sólo hablamos de proyectos (ríe). Prefiero no dar nombres, pero nos juntamos con otros pares una vez al mes, donde le dedicamos tiempo al tema público y al rol del empresario. Éste es un tema tan importante, que puede afectar fuertemente el futuro si implementamos un modelo errado de convivencia social que amenaza a la inversión. Es un modelo donde el derecho a huelga sin reemplazo, en la práctica, se transforma en una expropiación. Nosotros, que trabajamos con seres vivos, si paramos, producimos un problema sanitario enorme. Si no le saco los huevos a un salmón a tiempo, pueden morir los peces y se pierden 20 años de trabajo genético. Entonces, hay una inconsistencia enorme. Queremos que Chile sea una potencia alimentaria, pero con ese tipo de restricciones, no lo vamos a ser nunca. ¡Esto no puede ser! Corremos el riesgo de que nuestros trabajadores se transformen en nuestros enemigos. ¿Por qué nos vamos a exponer a esto? Las huelgas pasan a ser armas políticas para presionar sin límites.

-¿Está desilusionado del Gobierno?

-Prefiero mirar el futuro. Lo que hizo la presidenta al cambiar su equipo político, de finanzas y del trabajo ojalá creen un ambiente de diálogo para encontrar acuerdos. Con este cambio se crea una nueva oportunidad. Muchos hemos fallado y debemos reencontrar el camino que cree confianza y credibilidad.

-¿Cuál es su visión de los casos de irregularidades como Penta, SQM?

-La magnitud y la dispersión de esto, no me las esperaba. La habilidad que demostró SQM y su dueño de haber conquistado voluntades transversales con plata, es algo no común en Chile. Pero sacar conclusiones generalizadas es un error, el grueso del empresariado no opera así. Y no basta decir que esto se hacía porque no había regulación firme. ¡Hay que reconocer los errores con crudeza y en el futuro hacerlo distinto!

-¿AquaChile ha financiado políticos?

-Siempre apoyamos a políticos locales dentro de márgenes menores, anónimamente y dentro de la ley, nunca en una magnitud que se pudiera pensar que estamos comprando adhesión de un político. Jamás pensamos que podríamos tener el derecho de pedir algo a cambio.

-En general, usted es bien crítico con este gobierno y también ha esbozado diferencias con la administración de Sebastián Piñera. ¿Qué liderazgo se necesita, a su juicio?

-Necesitamos líderes que no sientan como una mochila política reconocer que los empresarios hacen un aporte valioso a la sociedad. No dar la sensación de que siempre son gallos grandes. Él (Piñera) se desmarcó de los empresarios y nos dejó en mala posición para adelante. No es bueno generalizar. No nos hace bien. Nosotros partimos a pata pelada. Me gustaría reunir gente que tenga menos mirada partidista. Apoyar a un grupo sin carga ideológica histórica, plantear lo que queremos de la sociedad, reencantar a la juventud que es apática y balancear las oportunidades y el aporte de la sociedad a los más pobres, que a ellos también se les exija una responsabilidad frente a la sociedad, por chica que ésta sea.

-¿Se le ocurre alguna figura que encarne esos valores?

-Tal vez un hibrido. MEO tiene una fuerza enorme, es muy buen comunicador, pero con contenido equivocado. ¿Cómo encontrar ese carisma con ideas nuevas? Va a surgir de todas formas, ojalá que lo tengamos. Velasco es un hombre con mucha capacidad y tal vez logra desarrollar el carisma de llegar a la ciudadanía, porque es muy importante conquistar el corazón de las personas. Que es lo que le sobra a la presidenta Bachelet. A lo mejor el momento que vivimos, permita que surjan nuevos líderes, los necesitamos urgentemente.

 

Salmones y autoridades

-El 30 de abril, Empresas AquaChile celebró su junta ordinaria de accionistas, donde lo ratificó como presidente de su directorio. ¿Cuáles son los desafíos para este período?

-Nos preocupa cómo mejorar las condiciones de regulación y de asociatividad en la industria, para manejar de forma más eficiente los riesgos sanitarios y medioambientales. Una empresa, por muy bien que haga su trabajo individual, no puede tener éxito sola. Compartimos las aguas del mar y estamos obligados a que, colectivamente, desarrollemos modelos de producción que prevengan y traten las enfermedades oportunamente. No tenemos ciencia suficiente para predecir con exactitud los buenos y malos sitios de producción, porque hay corrientes marinas, hay logística social que permite la transmisión de enfermedades con barcos, transporte.

-¿Cómo es su relación con las autoridades? ¿Con el actual ministro de Economía?

-Muy buena, pero uno siempre desea que la autoridad reaccione con más prontitud en la revisión de la regulación. Tenemos que ser una contraparte activa para que el Gobierno funcione con rapidez. Ambas partes hemos acordado que hay que actuar en equipo, ya que la industria se mueve en un medioambiente que cambia, con desastres naturales como el tsunami de Aysén, erupción de Chaitén en medio de crisis sanitaria, ahora Calbuco, donde la autoridad tuvo que relajar ciertas normas de mover pescados en medio de procesos de producción para reducir los riesgos. Y ahí tuvimos excelente respuesta.

-Con Longueira tuvieron ciertas diferencias…

-Sí, más de alguna. El gobierno de Piñera cayó en el populismo, que ha sido la ruta por la que han navegado muchos políticos. Es rentable criticar al que le va bien, y en este país somos autoflagelantes, somos campeones de criticar y chaquetear a los sectores que funcionan bien. Hubo expresiones de su parte como “en esta mesa van a estar todos los que no estuvieron”. Detrás de eso, él estaba diciendo que la industria se construyó con unos pocos. La verdad es que llevamos 30 años construyéndola, y si alguien nuevo quiere entrar, bueno, llegó tarde. Tenemos una industria sobrepoblada, debemos reducir los puntos de producción y no exponer a la industria a un riesgo mayor que perjudique al país, en pro de competencia plena. El problema sanitario que mostró Chile se gatilló porque los sucesivos gobiernos de los últimos 20 años se negaron a restringir la entrega de concesiones, insistiendo en la política de “no se puede poner barrera a la entrada de la industria, aquí caben todos”. Cupimos todos, pero con un riesgo enorme del punto de vista biológico. Y la naturaleza nos pasó la cuenta, mientras los salmoneros aparecíamos como los ambiciosos amantes del crecimiento.

-¿No es así?

-No, no es así. Nosotros pedimos un “pare” al otorgamiento de concesiones para que no nos hacináramos. Pedimos también ser estrictos en la importación de ovas, para proteger al país de nuevas enfermedades. Sin embargo, la autoridad privilegió el cumplimiento de los tratados de libre comercio al extremo. Y el virus ISA llegó de Noruega. Entonces, tampoco nos sentimos responsables de esto, fue la aplicación de una errada política pública. Y cada vez que puedo decirlo, lo hago. Porque tenemos que aprender a tomar medidas de protección impulsadas por el Estado.

-¿Es mejor cerrar las puertas a nuevos competidores?

-La competencia siempre es buena, pero el orden, la disciplina productiva y el control de los riesgos biológicos deben estar por sobre los intereses particulares.

Lecciones

-El año pasado volvió a Salmón Chile, después de tres años distanciado del gremio…

-Ha sido buena la vuelta, pero también fue bueno el divorcio por un rato. No fue fácil, fue doloroso, pero fue una forma de plantear nuestros reclamos por no haber sido más rigurosos en autorregularnos. Decidimos olvidarnos de las diferencias que tuvimos, borremos el pasado y trabajemos juntos. Hoy, soy un director más del gremio.

-Su divorcio tuvo que ver por la crisis que generó el virus ISA. ¿Qué lecciones hay?

-El ISA está en Chile, al igual que en Europa, no lo podemos erradicar, pero la experiencia muestra que cada vez ha habido un brote, se logra controlar eficientemente. La industria del salmón ha demostrado ser un sector del cual Chile debiera sentirse orgulloso: partimos hace 30 años de cero, con muchas limitaciones de conocimiento, éramos emprendedores con mucha inspiración y poca plata, y aprendimos y lo hicimos. Cometimos algunos errores, pero al fin permitimos que Chile figure en la vitrina mundial como un país que produce un alimento sano, sustentable, un “enemigo” de la obesidad.

-En una sociedad donde toma más fuerza el producto orgánico, ¿le llegan críticas?

-Siempre hay críticas, y el deseo del consumidor es que se le entregue un producto lo más natural e inocuo posible. Nosotros tenemos el Verlasso, que vale el doble en el mercado. Pero producir alimentos enteramente orgánicos es muy costoso. Uno tiene que escoger como país: producir para una elite de consumidores o para un mercado más amplio. Hace dos años, Kofi Annan dijo en una conferencia en Noruega a la que asistimos varios chilenos, algo que no nos dejó indiferentes: el 2050, la demanda por alimento va a ser el doble de la actual, pero el agua y la tierra arable no crecen al mismo ritmo. El mar es la alternativa de producción de proteínas que cuenta con el mayor potencial en el mundo y nos recordó la obligación social que tenemos, de difundir nuestra experiencia de cultivar en el mar, para que otros aprendan de ellos, muy especialmente los países pobres. •••