De gerente a emprendedor y de ahí, a subsecretario. Todo, con el proposito de combatir la delincuencia y coordinar la lucha desde el fondo: integrando a los distintos actores, rompiendo moldes y fiscalizando con todas las herramientas posibles. No es solo una labor de las policías, afirma, y por eso su tarea ya tiene un sello: gestión. Por Catalina Allendes; fotos, Verónica Ortiz.

 

 

  • 24 febrero, 2011

 

De gerente a emprendedor y de ahí, a subsecretario. Todo, con el proposito de combatir la delincuencia y coordinar la lucha desde el fondo: integrando a los distintos actores, rompiendo moldes y fiscalizando con todas las herramientas posibles. No es solo una labor de las policías, afirma, y por eso su tarea ya tiene un sello: gestión. Por Catalina Allendes; fotos, Verónica Ortiz.

 

Su oficina, en el piso 8 de Agustinas 1235, tiene dos grandes ventanales. Ambos, con vista directa al palacio de La Moneda en todo su esplendor. Algo así como una gran postal en vivo del centro del poder político. Más aún si a eso se suma lo que se observa más atrás: una panorámica privilegiada hacia la bandera chilena instalada en el marco del Bicentenario.

Majestuoso panorama que, ciertamente, apremia. Es como tener al jefe todo el día en la retina, le comentamos a Cristóbal Lira Ibáñez, nuestro anfitrión y flamante subsecretario de Seguridad Pública. Pero él con una mirada reflexiva, lo asume feliz. “¿Cómo no?”, dice tranquilamente al mirar a palacio y se atropella por contarnos todo lo que está haciendo y lo que quiere lograr en los tres años que restan de este gobierno.

Lira llegó a Agustinas el 1 de diciembre, tras la polémica salida de su antecesor, Jorge Nazer, y los roces entre RN y la UDI por el protagonismo del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, en el tema de la delincuencia. Lira no se hace cargo de ese conflicto anterior. Llegó reforzando el equipo y con todas las facultades y el poder que le otorga el que su preocupación, la delincuencia, haya sido anunciada como uno de los siete ejes del programa de gobierno del presidente Sebastián Piñera para 2011.

Lo anterior lo repite durante toda la entrevista, como para que a nadie le quepan dudas. Y ¡vaya que está empoderado! Cuando llegamos a su oficina, pasadas las 15 horas de un martes, nos muestra el vespertino La Segunda, cuyo titular le atañe: “Asaltantes caen sobre camiones de grandes tiendas”. Nos dice, tajante: “ahí tenemos que estar; dando la cara, mostrando lo que estamos haciendo”.

Por eso es que su email, por voluntad de Lira, se llena durante el día con todos los informes que le envía el OS7 de Carabineros y a diario el subsecretario conversa telefónicamente con los generales Aquiles Blu y José Ortega, director nacional de Seguridad y Orden Público y jefe de la Región Metropolitana, respectivamente. También, con el prefecto general de la PDI, Juan Baeza. “La información permite gestionar”, sentencia.

-¿Cuál fue el mandato del presidente Piñera cuando lo colocó al frente de la seguridad?

-Lo que se me ha pedido es que haga que las cosas sucedan. Aquí hay claramente un plan. Este es uno de los siete ejes del gobierno y, por lo tanto, hay una expectativa altísima de la población. Este gobierno se ha caracterizado por ejecutar, por ser efectivo. Entonces, lógicamente, todo el mundo está esperando un gran resultado en delincuencia.

Perfil: gestor

De gestión sabe este ingeniero comercial de la Universidad Adolfo Ibáñez, que llegó al gobierno tras el terremoto del 27 de febrero, cuando se presentó, como buen patriota, dice, ante el electo presidente Sebastián Piñera para colaborar en la reconstrucción del país, haciéndose cargo del comité de Emergencias, desde donde saltó a Interior, a la división de Seguridad Pública y a la sucesora de ésta, la subsecretaría.

De polémicas, también. Pues su estilo ejecutor implicó un cuestionamiento de la Controloría por supuestos sobrepagos a las viviendas de emergencia que se levantaron durante los períodos posteriores al 27F.

Por 20 años, Lira hizo carrera en D&S, la cadena de supermercados de su tío Manuel Ibáñez Ojeda, en la que ocupó el cargo de gerente general en años de plena expansión. Luego se independizó, liderando otro exitoso emprendimiento en retail: la cadena de accesorios para mujeres Lounge, y convirtiéndose en accionista en distintas empresas del mercado, desde Cruzados SADP hasta Ditec, la distribuidora de autos de lujo.

Con esa experiencia “hacedora”, afirma en sus nuevas funciones que “se acabó la fiesta para los delincuentes”, recordando la propaganda del entonces candidato Piñera.

-Exactamente. Ahora, como sabemos, estos fenómenos que ocurren aquí, y en el mundo entero, no son de corrección inmediata. Requieren de una serie de intervenciones, de aplicación de políticas públicas, de programas que toman tiempo.

-Y en tres años, ¿se logra?

-Debemos tener resultados y creo que los vamos a lograr. Tenemos un gobierno que está dispuesto a dar la pelea y la lucha contra la delincuencia.

-¿A qué costo?

-Está dispuesto a darla. Aquí no hay mediciones políticas ni encuestas, ni nada. El gobierno está dispuesto a enfrentar a la delincuencia. Cuando hay voluntad política, cuando hay esa fuerza, tenemos un paso importante dado. En segundo lugar, tenemos las cosas claras: un plan que está en Internet, que cualquiera lo puede bajar en PDF, con fechas y metas. Pues, como dice el presidente, un plan sin fechas y sin una cosa clara, pasa a ser un sueño.

-¿Este plan fue elaborado antes de su llegada, cuando estaba Jorge Nazer?

“En los llamados cascos históricos nos interesa no sólo entrar con un refuerzo policial, sino con el servicio de Impuestos Internos, con Aduanas, con la superintendencia de Electricidad y Combustible, con Salud, con los inspectores municipales, etc.”

-Fue elaborado por este gobierno. Este plan contempla una serie de programas y acciones en todo el ciclo: prevenir, proteger, sancionar, apoyar y rehabilitar. O sea, abarca todo el ciclo de la delincuencia y en cada una de estas etapas hay una serie de programas y acciones. Trabajar en un mismo sentido En la división de Seguridad Pública –ahora, subsecretaría– trabajan más de 400 personas: cerca de 200 que integran el equipo y otras 220 en la unidad de víctimas repartidas en todo Chile.

-Usted dijo que el presidente lo sentó aquí para que las cosas sucedan, concretamente. Entonces, ¿qué está haciendo para eso?

-Aquí hay un líder claro en el tema de la delincuencia, que es el gobierno, partiendo por el presidente y el ministro del Interior, pero participan muchos actores: las policías, los fiscales, el Poder Judicial. Además, es un tema intersectorial: no podemos desconocer la importancia del ministerio de Educación en los planes sobre el abandono escolar, violencia, alcohol y drogas; del Conace, del Sernam… Hay mucha actividad interministerial. Y todo eso hay que coordinarlo. En eso estoy yo.

-Antes de su llegada y la de este gobierno, ¿no existió esa coordinación?

-Yo, más que creer que no estaba esta coordinación, porque no puedo evaluar lo que hicieron antes y no me interesa, prefiero centrarme en lo que sé que tengo que hacer y que es lograr que toda la gente trabaje en un mismo sentido. Eso es lo que hace un gerente.

Y agrega:

-Tenemos que lograr esta coordinación y convencer respecto a que los programas que desarrollamos son fundamentales para mejorar los índices de escolaridad y ausentismo, en el caso de la educación. Que nuestros programas son muy efectivos en los otros ministerios. En esta coordinación, Lira incorpora también a intendentes, gobernadores y alcaldes “porque, finalmente, esto es un programa a nivel nacional. No es un problema que existe en el centro de Santiago, sino en todo el país. Tenemos zonas, como la norte, que es la más compleja en términos de victimización, pero el problema está esparcido a nivel nacional”.

-¿Cuáles son las zonas más complejas?

-Antofagasta y Tarapacá, la Región Metropolitana y la Octava. Está bastante relacionado, por un lado, con la densidad de población y, por otro, con el problema de la droga. Hay que recordar que la producción de droga está radicada en forma importante en nuestros países vecinos del norte. Lógicamente, eso influye en el tráfico.

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-Por eso indispensable la coordinación a nivel nacional.

-Absolutamente. Tenemos que trabajar coordinadamente con cada una de las autoridades. Cada una tiene realidades distintas, víctimas distintas y delitos distintos. Debemos tener programas para cada una de las regiones.

-¿Y ya existen?

-Están. Ahora tenemos que aplicarlos con éxito en cada uno de los lugares.

Agenda con los privados

Pero las policías, alcaldes, gobernadores, fiscales y justicia no son los únicos frentes que coordina este empresario que dejó todos sus negocios en manos de sus socios para dedicarse ciento por ciento a combatir la delincuencia.

Sus pares hasta antes de aterrizar en la administración Piñera, los empresarios, también ocupan un sitial de importancia. Pocas horas antes de recibirnos en su oficina había sostenido un encuentro con “una cantidad enorme de gremios”, como nos cuenta para graficar que en su trabajo también figura “elaborar una verdadera agenda público- privada, en la que incorporemos a las personas, gremios, empresas… al mundo privado en general que esté, de alguna manera, siendo afectado por algún tipo de delito”.

-¿Qué busca al coordinarse con los privados?

-No es que le vaya a solucionar todos los problemas al mundo privado, pero sí voy a actuar con mucho liderazgo y fuerza frente a éste, pues creo, por ejemplo, que en el caso de los bancos se puede terminar con el robo de los cajeros automáticos. Es un asunto de voluntad, hay tecnología de sobra en el mundo para hacerlo y los recursos en la banca están como para enfrentar el tema. Lo importante es que nosotros los llevemos a eso. Lo mismo con los salmones en el sur o los campos, desde Chillán al sur; el robo de cables, la piratería, el comercio informal, etc.

-¿De qué trata exactamente esa agenda público-privada?

-Estamos formando mesas de trabajo por temas, para que haya una agenda, actas de las reuniones y se estipulen acciones a seguir. Con responsables y con fechas, con el fin de que saquemos adelante los temas en que estamos empeñados. -Ahí se aplica entonces lo de que la delincuencia es un problema de todos.

-Efectivamente, pero yo no me voy a quedar en que es problema de todos, sino en que hay muchos que participan… pero nosotros lideramos. Alguien tiene que tomar el toro por las astas y ese es el punto que marca una diferencia.

Las policías, aliadas

En todo este trabajo que coordina Lira hay un componente clave: las policías. Obviamente, dice, “son las que hacen la labor preventiva más importante de este grupo”. Explica: “ya no es como era antes, que había que patrullar las ciudades como las guardias romanas, vamos por esta calle, doblemos a la derecha, a la izquierda. Hoy no es así. Si uno mira los mapas (y muestra los varios que hay en las paredes de su oficina) tenemos hot points, donde se producen mayoritariamente los delitos. Tenemos que poner foco ahí. Pero no sólo foco, sino que hay que medirlo. Si no se mide, no hay gestión”.

-¿Cómo están trabajando con las policías con ese foco?

-Generando formas de mediciones muy claras, comparables, semana tras semana, para que podamos evaluar si estamos avanzando en el sentido correcto; o si estamos mal, qué tenemos que corregir.

-¿Cuáles son esas mediciones?

-El accionar de Carabineros es una cosa: cuántos detenidos, controles de identidad, controles de alcohol. Una cosa es eso, pero otra es también medir, semana a semana, los delitos que ocurren y para eso, a partir de enero, por ejemplo, se divide Santiago en cinco macro zonas: centro, occidente, oriente, sur y norte.

-¿Qué se busca con esa división?

-En las reuniones de esas macro zonas van a participar los alcaldes, el fiscal, las policías, con la idea de que revisen periódicamente lo que está ocurriendo y a partir de eso tomen acciones concretas, como iluminar una zona, ponerle reja a otra, reforzar el patrullaje en base a lo que está ocurriendo. Teniendo información vamos a poder gestionar.

 

“En el caso de los bancos, por ejemplo, se puede terminar con el robo de los cajeros automáticos. Es un asunto de voluntad, hay tecnología de sobra en el mundo para hacerlo y hay recursos en la banca”.

-¿Y tenemos suficiente dotación de policías para ello?

-Hemos creado el escuadrón Centauro para actuar en distintos barrios, de acuerdo a nuestro programa. Con éste hice mi primer recorrido por Pudahuel Sur, Lo Prado y Cerro Navia. El escuadrón está operando las 24 horas del día, por turnos. Tenemos radiopatrullas, motos, vehículos para detenidos, etc., con los que entramos a los barrios y revisamos en forma muy minuciosa lo que en ellos ocurre. Hemos comprado para Carabineros los equipos necesarios. Aumentamos fuertemente el control del alcohol, así es que nadie se sorprenda cuando este tipo de fiscalizaciones empiece a aumentar en el país. Hay que pensar que el 70% de los delitos que se producen en el país son bajo la influencia del alcohol y de la droga. Y eso hay que atacarlo.

-Pero en muchas poblaciones hay verdadera impunidad. Hay redadas, detenciones, pero los problemas de droga y delincuencia vuelven después de unos días.

-Se están interviniendo. Se detiene a jóvenes de entre los 14 y los 21 años que están consumiendo alcohol o drogas en la vía pública o que están en el microtráfico. Pero, como todos sabemos, también necesitamos programas para que esa gente sea atendida y pueda salir de este vicio y rehabilitarlos. Hay que tomar el alcoholismo y la drogadicción como una enfermedad que supera a las personas.

-¿Son suficientes los programas que hay de rehabilitación?

-El Conace los está desarrollando. Y no sólo en el tema droga, como era enfocado principalmente, sino que también en el alcohol. Francisca Florenzano, su directora, es una persona que tiene muy clara la problemática del alcohol y estamos trabajando muy unidos. Yo soy parte del directorio del Conace.

Barrios en paz

“Ya no es como era antes, que había que patrullar las ciudades como las guardias romanas. Hoy no es así. Si uno mira los mapas se observan hot points, donde se producen mayoritariamente los delitos. Tenemos que poner foco ahí”.

En la subsecretaría de Seguridad Pública hay dos programas que se insertan en el Chile Plan Seguro que tienen a Cristóbal Lira muy entusiasmado: Barrio Paz Comercial y Barrio Paz Residencial. Y que, por lo demás, grafican su visión integral para enfrentar desde todos los frentes la delincuencia.

Y explica: “nos interesa actuar con mucha decisión frente a los barrios tradicionales de comercio de Santiago y de regiones. En los llamados cascos históricos nos interesa no sólo entrar con un refuerzo policial, sino con el servicio de Impuestos Internos, con Aduanas, con la superintendencia de Electricidad y Combustible, con Salud, con los inspectores municipales, con el fin de que en estos barrios no solamente no haya delincuencia típica, como los robos con violencia, sino que además todos cumplan la totalidad de las normas”.

Prosigue: “que la gente no haga cosas incivilizadas como ir al baño en la vía pública, tomar trago, cosas netamente de buenas costumbres, como también que el comercio pague sus impuestos, que los productos que se vendan tengan un origen conocido, que los restaurantes tengan los productos con la higiene y calidad que se exige, que los locales sean adecuados al flujo de público. En fin, una totalidad de cosas, y con eso atacas no sólo a los delincuentes sino también a las condiciones favorables para los delincuentes. El desorden, el no cumplimiento de normas, son todas condiciones que finalmente generan delincuencia”.

-¿Afírmense los pantalones, entonces?

-Exactamente. Si quieres detener la delincuencia tienes que actuar sobre la totalidad de los problemas de barrio, integralmente. Con esta coordinación podemos, incluso, desbaratar locales donde sabemos que hay altos grados de prostitución, donde se trafica droga. Obviamente, uno no puede entrar con la policía, pero sí con inspectores municipales y supervisar que esos locales estén bien habilitados. En los barrios nocturnos, como Suecia o el mismo centro de Santiago, debemos también chequear que no haya gente conduciendo con alcohol, que haga disturbios en la vía pública, que trafique drogas.

-¿Por qué cree que esta vez el gobierno podría tener resultados más visibles en términos de la delincuencia?

-Este es un tema que parte del presidente de la república. El ha mostrado toda su voluntad para terminar con este problema y controlarlo. También el ministro del Interior, que ha sido una persona que se la jugado completamente contra la delincuencia, sin ningún tipo de cálculo político.

-¿Cuál será su sello en la subsecretaría?

-Básicamente, incorporar lo que he hecho toda mi vida: dirigir un equipo de personas hacia un fin, una meta y en un plazo determinado.