Tiene 41 años pero ya habla de dar espacio a los mas jóvenes. Clemente Perez plantea que su generación no está frustrada

  • 28 abril, 2009

 

Tiene 41 años pero ya habla de dar espacio a los mas jóvenes. El presidente del Metro de Santiago, Clemente Perez, plantea que su generación, marcada por una libertad sin apellidos y la valoración del mercado, no esta frustrada aunque no haya llegado aun al primer nivel del poder. Aquí, su visión de las empresas publicas y de las opciones políticas en carrera. Por Elena Martínez; fotos, Verónica Ortiz.

 

Escuche parte de la entrevista a aquí.



Sólo una fotografía –la de sus 4 hijos– se llevó a su nueva oficina al asumir como presidente del directorio del Metro de Santiago, en mayo de 2007, cuando la debacle causada por el Transantiago tenía por el suelo el posicionamiento y la reputación de la empresa.

Y es que Clemente Pérez Errázuriz está convencido de que en la vida hay que andar “ligero de equipaje” –como él grafica–, sobre todo cuando se ocupan cargos en el gobierno. “Hay que estar siempre dispuesto a salir”, recalca, y por eso es particularmente crítico con quienes no quieren soltar su cuota de poder y obstaculizan el “tiraje de la chimenea”.

Con 41 años, integra la llamada generación sub-45 de la Democracia Cristiana, el partido de toda su vida tanto por redes familiares –está casado con Elisa Pérez, la hija periodista del ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma– como por convicción.

El suyo ha sido un camino propio, más bien alejado de las estructuras partidarias.

Abogado y master en Políticas Públicas y Administración de Empresas en las universidades de Georgetown y Católica, respectivamente, partió como dirigente estudiantil pero, de ahí en adelante, su currículo tiene un fuerte sesgo técnico: consultor del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, y del Banco Mundial; director de la Conama Metropolitana; fundador de la empresa de asesoría e información ambiental Sustentable SA; y consejero del Sistema de Empresas Públicas, SEP, entre otras, antes de llegar al Metro. Hay también un paso por la dirección de un medio –el diario La Hora, entre 1999 y 2000– y su calidad estable de socio en el estudio jurídico Guerrero, Olivos, Novoa y Errázuriz.

A punto de cumplir dos años en su cargo en el Metro, dice estar entusiasmado con lo hecho y con los proyectos que vienen, en un escenario donde el “tsunami Transantiago” –como lo llama en las presentaciones oficiales– ya es parte del pasado. Una etapa desgastadora pero que le implicó desafíos, a los cuales por cierto él no les hace el quite.

En esta ocasión, si bien también hablamos del tren subterráneo y de las novedades para el 2009, la conversación corrió por otro carril. Fue más bien un diálogo político, en el que indagamos en su visión sobre las empresas públicas y también –¿por qué no?– sobre lo que viene en materia política, con elecciones presidenciales y un nuevo gobierno “ad portas”, en el que su generación obviamente tendría algo que decir y/o hacer tradicionales.

Quedó en claro que el gen político está ahí. Contó que se integrará a Océanos Azules, el equipo que elabora el programa de gobierno de Eduardo Frei, donde trabajará los temas de ciudad. Y, de paso, aclaró un poco lo que está pensando esta generación repartida por distintos ámbitos y que todavía no logra llegar a los primeros niveles del poder partidario… algo que, según él, no está entre sus ambiciones.

Sin prejuicios

-¿Se siente parte de una generación con características puntuales dentro de la DC, en términos de gestión pública?

-Absolutamente. Formo parte de una generación, no sólo en la DC, sino de la Concertación y del país. Un grupo de gente –sub-45 si quieres– que hoy está muy interesada en que al país le vaya bien y ha ido colaborando desde distintos puntos de vista: unos más político-partidarios y otros más alejados de lo partidario; pero muy relevante a nivel del aparato público y en el sector privado.

-¿Algunos ejemplos?

-Más allá de lo partidario, probablemente los sub-45 estamos sub-representados en el gobierno, si uno se compara con otros países, y también en el Congreso. No obstante eso, hay que valorar la gran cantidad de gente que está cumpliendo roles súper importantes en la modernización del país. Sólo por dar algunos nombres: el fiscal nacional económico, Enrique Vergara; o el superintendente de Valores, Guillermo Larraín. Uno, porque haya competencia en el mercado; el segundo, porque haya transparencia. O los integrantes del Consejo de Transparencia: Juan Pablo Olmedo, Roberto Guerrero, Alejandro Ferreiro. O alcaldes emblemáticos como Undurraga y Orrego. O la gente que hizo la reforma procesal penal, como Rafael Blanco. Es decir, hay una gran cantidad de representantes de esta generación sub-45 en tareas no menos importantes, igual de importantes, pero con una visión mucho más moderna del Estado. Es más, es muy posible que haya responsabilidades tanto o más desafiantes que ser diputado. ¡Por ningún motivo pensaría que hay una generación frustrada que no ha tenido desafíos!

-Sin embargo, hay representantes de la generación del 80 de la DC que han reclamado porque no le dan espacios.

-Eso es no saber de política. Los espacios nadie los regala. Se ganan. Si los sub-45 no hemos llegado a los niveles más altos de la política nacional es porque no hemos podido ganarlos todavía, ni en la Concertación ni en la Alianza. Lo frustrante sería estar en la banca todo el tiempo esperando jugar. ¡Hemos jugado muchísimo, tal vez no de centro delantero pero sí atacando! (ríe), con mucho entusiasmo, convicción e ideas nuevas. Hay una serie de cosas que os caracterizan, tanto a quienes apoyamos a Frei como los que apoyan a Piñera, una cosa mucho más desprejuiciada…

-¿En qué se refleja esta mirada desprejuiciada?

-En que tuvimos un rol activo en recuperar la democracia, y no formamos parte de las divisiones que motivaron la caída de la democracia. Segundo, hay una serie de factores que distinguen rápidamente a la generación sub-45: una valoración de la libertad sin apellidos; una reacción contra las desigualdades, sobre todo de oportunidades; importancia y valoración del mercado; exigencias de tener un Estado fuerte que cumpla su rol; preocupación por el medioambiente y la educación de calidad… Cuántos profesionales jóvenes hoy, ante la incapacidad del Estado de dar buena educación a los más pobres, han formado colegios mediante fundaciones? ¡Es una cantidad impresionante!

¿Colaborar con Piñera?

-No estuvieron en la división de los años 70. ¿Eso los hace más flexibles?

-Absolutamente.

-Dado eso, ¿estaría dispuesto a trabajar con Sebastián Piñera si fuera elegido presidente?

-A ver… desde la oposición, por supuesto. Es muy importante que haya una oposición constructiva. En el hipotético evento –porque yo creo que va a ganar Frei– de que gane Piñera, va a necesitar de una oposición constructiva y colaboración, porque la derecha tiende a tener un espíritu de fronda y a formar un conjunto de señores feudales más que equipos cohesionados de trabajo dispuestos a esforzarse “full time” en el Estado. Se va a necesitar una oposición que colabore y, sobre todo, que seamos capaces de traspasar mucha experiencia… pero desde la oposición.

 

 

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-Eso de la oposición constructiva suena un poco cliché, ¿no le parece?

-Pero no siempre se da.

-Como profesional con experiencia pública y en temas técnicos, ¿cómo colaboraría desde la oposición con un posible gobierno de Piñera?

-Ahí está la importancia de que la Concertación recupere buenos centros de estudios y de propuestas de políticas públicas. Desgraciadamente, cuando ganó la Concertación el año 90 todos nuestros profesionales más capacitados se fueron al Estado y al gobierno; entonces, la capacidad propositiva de fuera del gobierno es prácticamente nula. Por eso, cuando preguntas sobre qué se puede hacer en el futuro, se tiende a mencionar las políticas públicas que se están implementando.

Y lo segundo: valoro mucho que uno tenga la capacidad de hacerse a un lado. Eso hay que tenerlo de nuevo en caso de que gane Piñera.

Lo peor aquí es que muchos parlamentarios incurren en el discurso de la renovación y, sin embargo, llevan 3 ó 4 períodos “apernados”. Hay que destacar la actitud de un Patricio Walker, que dice “mire, yo ya llevo harto tiempo y me hago a un lado”.

Jubilacion masiva

-Hay voces autocríticas en la propia Concertación sobre el debate plano. ¿Lo vincula a la falta de reflexión?

-Así es. Y este año va a ser clave. Ahora es cuando los grupos de Tantauco y de Océanos Azules tienen que rendir al máximo. Aquí no hay candidatos que la gente no conozca. Todo el mundo sabe que Frei tiene experiencia como buen gobernante y que Piñera tiene experiencia como buen empresario. Los dos tienen que esforzarse por hacer propuestas novedosas. Y ahí está la clave de poder rescatar a tanta gente que está pensando, publicando y haciendo aportes desde organismos no partidarios, desde la sociedad civil.

Otra manera de verlo es que creo que va a haber una jubilación masiva después de estas elecciones. Si gana Frei, debe haber una jubilación masiva de dirigentes políticos de derecha que durante 20 años no han sido capaces de ganar una sola elección. Y si llegase a ganar Piñera, tiene que haber una jubilación masiva de líderes de la Concertación que fueron un tremendo aporte pero que ya cumplieron un ciclo y tienen que abrir espacio a nuevas generaciones. Y no estoy pensando en la sub-45, sino que ya en la sub-30 ó 35.

-Esa uno no la ve.

-No la ve pero está ahí. En estas elecciones parlamentarias va a haber muchos candidatos sub-35 de muy buen nivel. El problema es que varios van contra candidatos fuertes y es difícil que ganen.

-Si gana Frei, ¿no debería jubilarse igual gente de la Concertación que cumplió su ciclo?

-Sí, yo creo. Por eso me parece súper atractivo lo que está planteando Frei de una especie de Patria Joven, aprovechar su experiencia pero convocar a nuevas generaciones a preocuparse de temas públicos y
servir desde el Estado.

-¿Qué podrían hacer los sub-45 en el Estado si gana Frei?

-Renovarnos. Eso es lo importante: que podamos seguir siendo aire fresco. Aprovechar toda la experiencia que ya hemos adquirido. La política se hace fuertemente en generaciones (por favor, que no se entienda que estoy pidiendo espacios de poder, porque hemos tenido hartos espacios de poder o de servicio) y por eso tenemos que ser consecuentes y generar espacios para generaciones incluso más jóvenes que la nuestra.

-¿En su caso ser “aire fresco” pasará por Océanos Azules y los contenidos programáticos o por una gestión posterior, desde el Estado?

-Esto no hay que mirarlo sólo desde el Estado y la política. Es un aporte enorme, aunque suene discursivo, estar con la gente y no únicamente en cargos. Es relevante la función que cumplen muchos alcaldes, como también lo es ser capaces de dejar cargos de gobierno para irse al sector privado y tener un desarrollo profesional fuera. Desgraciadamente, la Concertación lleva tanto tiempo en el gobierno que, de alguna manera, hemos descuidado y desatendido numerosos otros espacios. Mencionaba los centros de estudio, pero también pasa en federaciones de estudiantes, juventudes de Iglesia, organismos gremiales, sindicatos, etc.

-La derecha ha estado tanto tiempo fuera del gobierno que hoy trabaja en toda el área privada. ¿No sería el minuto de que esta generación llegara al gobierno para renovarlo?

-No tiene por qué ser de una coalición a otra. Eso lo define la gente. La Concertación lo ha hecho bien y la gente la sigue eligiendo porque ha habido una enorme mejora en su calidad de vida. Todo lo demás son especulaciones y análisis de opinólogos. Y va a seguir votando por la Concertación en la medida en que le ofrezca gobernabilidad; pero sí, estoy de acuerdo, uno tiene que ser capaz de incorporar a los mejores e ir más allá de los partidos.

Cuando uno quiere tener buenos gerentes generales en las empresas del Estado, debe contratarlos no por afinidad política. No hay que ver botines a los que se accede según quien gana la elección. La idea es que quienes están en los principales puestos de servicio público sean los mejores y que los que ganan las elecciones sean más bien los que definen las políticas y directrices hacia donde ir.

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-¿Cómo se impulsa una renovación con las caras de siempre?

-La renovación no es un fin en sí mismo. Ayuda a que tengamos mejores y más actualizadas propuestas.

-¿No pasa por el cambio de nombres?

-No es sólo eso. No puede transformarse en un dogma. La propia presidenta Bachelet tuvo la sabiduría de renunciar a ese principio de que nadie se repite el plato cuando vio que había áreas que estaban fallando. Lo más importante es hacer un buen gobierno; y que los candidatos tengan experiencia me parece una ventaja, sobre todo en períodos difíciles.

“Valoramos poco el emprendimiento”

-Frei y Piñera son empresarios y no se ven grandes diferencias. ¿Por qué su opción es trabajar por Frei y no por Piñera?

-Frei es un mejor candidato e hizo un gran gobierno, probablemente uno de los mejores que ha tenido Chile si uno lo mide con criterios objetivos de crecimiento, inversión y desempleo. Más allá de eso, acá no sólo se eligen estilos, sino que políticas y, obviamente, quienes somos parte de la Concertación tenemos un mayor compromiso con la libertad, la democracia, la solidaridad y tenemos menos complejos respecto del Estado. Sí tenemos que ser cuidadosos con aquellas cosas que aparecen como debilidades nuestras y que no pueden serlo.

-¿Cómo cuáles?

-La importancia que tienen la seguridad, el combate a la delincuencia, el emprendimiento. Y aquí, claramente, tenemos que hacer una autocrítica en la Concertación. Valoramos poco el emprendimiento privado y tenemos complejos, además. Nos gusta que haya empresarios, pero pequeños y medianos, no los grandes y exitosos. Todavía tenemos lastres de una visión más estatista.

-¿Esa es la traba que tienen frente a Piñera?

-No, eso es distinto. Derechamente, respecto de Piñera, lo central no es que sea un empresario. Valoro mucho que sea un empresario exitoso. El tema es el temor a que eso incida en las políticas públicas; y ahí está el punto de la necesaria transparencia y que un presidente no tenga intereses económicos que puedan afectar su buen gobierno.

Dogmatismos a pique
-Ante la crisis económica hay quienes dicen que hay que revisar el rol del Estado y el esquema de las empresas públicas.

-Aquí se han caído dogmatismos: el socialista de que las empresas tenían que estar en poder del Estado y el capitalista de que los mercados tenían que funcionar solos. Mucha gente plantea hoy que se requieren un mercado activo y un Estado fuerte, sin grasa. Ahí las empresas públicas cumplen un rol importante y tienen que ser eficientes.

¡Y no hay que descubrir la pólvora! Están las orientaciones de la OCDE: dice que se defina cuál es ese objetivo que amerita que haya una empresa pública. Segundo, que haya un directorio que represente a los accionistas, a todos los chilenos, y que defina políticas. Los directores tienen que ser representativos e independientes. La empresa tiene que estar aislada de las presiones políticas, con ejecutivos seleccionados por head hunters; funcionar con flexibilidad; y ser sociedades anónimas que garanticen la transparencia. Agregaría que compita en igualdad de oportunidades con las compañías privadas; por ejemplo, en el acceso al financiamiento. Esta empresa es un ejemplo. Tiene 40 años, todos los gobiernos –desde Allende, Pinochet, los de la Concertación– han colaborado. Metro tiene un fin que la justifica. Autofinancia su operación. Este año, por primera vez en nuestra historia, emitimos bonos sin garantía del Estado por 140 millones de dólares.

-¿Se puede realmente separar el factor político en la designación de directivos y en la toma de decisiones?

-Establezco la siguiente distinción, que me parece sana: el directorio tiene que tener integrantes independientes pero también representar a los accionistas, como el gobierno, porque se definen políticas. Pero uno de los roles de ese directorio es precisamente aislar al management de presiones políticas y asegurar que pueda implementar con toda libertad las grandes directrices y estrategias que el directorio establece. En Metro, el directorio estableció que vuelva a transformarse en una de las mejores empresas de servicio del país, no sólo de transporte, de servicio. Y en eso trabajamos codo a codo con una administración seleccionada por sus méritos, que trasciende los gobiernos de turno y actúa con toda libertad, sujeta al control del directorio, por supuesto, y en el que se han ido cumpliendo estos roles fundamentales para que una empresa pública funcione bien: que sea sociedad anónima, que informe, que sea transparente y eficiente.

-¿Son los mejores los que están dirigiendo las empresas públicas?

-Ha habido un enorme avance. Puedo hablar de Metro. Hemos hecho procesos de selección sumamente competitivos. Tenemos los mejores profesionales que existen en el mundo.

Los proyectos para 2009
Y para que no todo sea política, aquí vienen algunos anticipos de la gestión de Metro para este año.

Lo central es que la empresa seguirá avanzando con su ambicioso plan de inversiones, pese a la crisis. Hoy está en marcha la ampliación de líneas por un monto aproximado a los 1.250 millones de dólares en un plazo de 4 años.

Datos de interés:

• El último trimestre se inauguran las extensiones de la Línea 1 a Los Dominicos y de la Línea 5 hasta Pudahuel, pasando por Quinta Normal y Lo Prado.

• En octubre será inaugurada la estación San José de la Estrella en La Florida. • Y un anticipo para el 2010: se pone en marcha el tramo Pudahuel-Maipú de la extensión de la Línea 5.

• En mayo llegan los nuevos trenes CAF. De aquí a un año, los 751 coches que ha acumulado el Metro en su historia pasarán a ser casi mil. O sea, un aumento de 30%.

• El proyecto top tecnológico es el CBTC, que permitirá aumentar los automatismos en el manejo de trenes.

• Ya en el área chica, se mejorarán los espacios públicos de las estaciones.

• Un factor negativo: no llegarán trenes con aire acondicionado. ¿Razones? Su valor y, además, que generan calor hacia las estaciones. Como paliativo, aparte de los ventiladores con nebulizadores y las puertas con rejillas en los trenes durante el verano, se están instalando centrales de aire acondicionado en aquellas estaciones donde hay locales comerciales, para extraer las altas temperaturas.

 

Escuche parte de la entrevista a continuación…

 

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El buen momento de Metro

La relación entre el Estado y las empresas públicas



Su generación DC

En busca de una oposición constructiva