"Velasco insiste en la idea del camino propio; yo, en hacer mayoría con otros" - Revista Capital

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“Velasco insiste en la idea del camino propio; yo, en hacer mayoría con otros”

A una semana de asumir como vicepresidente de Corfo, el abogado Sebastián Sichel cuenta por qué el presidente Piñera lo eligió a él para dirigir la agencia, responde a quienes lo cuestionan por su falta de expertise técnico y de gestión, se hace cargo de sus eventuales conflictos de interés y relata a qué se debe su distanciamiento con Andrés Velasco.

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Por: Paula Comandari
Fotos: Verónica Ortiz

La designación de Sebastián Sichel (40) como nuevo vicepresidente de Corfo sorprendió al mundo político y económico. Muchos consideran que al abogado, ex militante DC y uno de los creadores de Ciudadanos –el partido de Andrés Velasco– le falta experiencia técnica y capacidad de gestión para asumir el liderazgo de una agencia que maneja un patrimonio de ocho mil millones de dólares. Pero éste es el desafío que soñaba encabezar este hombre que a los 30 años recién conoció a su verdadero padre –la razón de por qué dejó de llamarse Sebastián Iglesias– y al que vio partir hace solo un mes. En pleno duelo recibió el llamado de Sebastián Piñera, lo que significaba, aunque él deteste la metáfora, cruzar definitivamente a la vereda contraria.

-Usted fue militante DC, participó en los gobiernos de la Concertación, y luego formó Ciudadanos, un partido liberal. ¿Cómo se siente ahora que cruzó la vereda?

-La lógica de las veredas o la política de la trinchera la encuentro una obsesión de los 60. Chile no ha logrado salir de eso. Uno ve lo que está pasando en la política en el mundo y hace rato que esta frontera guerra fría, izquierda-derecha, se atenuó. Después de ver el gobierno de la Nueva Mayoría y los principales ejes temáticos de la campaña de Sebastián Piñera, no cabe duda que nuestras ideas están mejor representadas en este gobierno. Encarnan bien lo que entendemos los liberales demócratas: libertad con crecimiento, pero también, igual dignidad para todos. En política hay dos posibilidades: tratar de hacer las cosas solo y tener vocación ególatra de ser minoría siempre, porque si no gobierno yo, son todos malos. O asegurar gobernabilidad, dándole mayoría y estabilidad a Chile.

-¿Andrés Velasco es entonces un ególatra?

-Creo que Andrés Velasco es un gran líder, pero representa culturalmente una generación que está demasiado marcada por el eje dictadura-democracia. Le cuesta mucho más reconocerse en esta lógica izquierda-derecha. Yo, que tengo 40 años y que tenía 11 cuando terminó la dictadura, fui un opositor y muy contrario a lo que ocurrió ahí, pero siento que no son las trazas que definen el futuro, sino que las que definieron el pasado. La centroderecha ha sabido modernizarse en eso. Ha entendido que debe tener un proyecto de futuro y no de pasado. Tengo diferencias profundas con gente de derecha, pero la pregunta es si solo tienen que gobernar militantes que piensan exactamente lo mismo, cuando la sociedad es mucho más compleja que eso.

-Las aventuras de cruzar el río, tipo Jaime Ravinet, no fueron muy exitosas…         

-Es un tema que hablé mucho con Andrés Chadwick: comprar el pase de alguien para incorporarlo al gobierno es un fracaso en política. Lo de Jaime Ravinet puede haber sido un error, porque siento que fue como buscar una figura histórica de la DC, y decir ¡bingo! Yo represento un mundo de futuro que a este gobierno le hizo sentido, y si eso es lo que quería el presidente Piñera, agradezco mucho que me haya invitado.

-Algunos consideran que usted traicionó sus principios, al dejar solo a Andrés Velasco y dar el apoyo explícito a Piñera cuando era candidato.

-En el partido, algunos tomamos una definición que era bien de fondo: omitirse y decir yo o nadie; o enfrentar una elección y decidir quién creo que puede gobernar mejor Chile. El centro no es solo una posición geográfica en la política. Eso le hizo muy mal al país. Cuando teníamos solo tres alternativas y nadie se ponía de acuerdo con otro. El centro es una posición política que busca gradualidad y gobernabilidad, además de defender ciertas ideas. Este gobierno buscó eso. Andrés (Velasco) tomó una opción personal respetable, pero nosotros no éramos un ejército en Ciudadanos, porque de serlo, no habríamos sido liberales.

-Dicen que usted ofreció el apoyo de Velasco a Piñera, antes de la segunda vuelta, para conseguir ciertos cupos en el gobierno, y que eso el ex ministro no se lo perdona.

-A lo primero, no rotundamente. Y lo segundo, el dilema ha sido al revés: la mayoría de la gente que apoyó a Sebastián Piñera le costó mucho entrar al sector público. Yo tenía una vocación muy fuerte, pero tampoco fue fácil dar el paso. Llevaba ocho años en el sector privado. Pero, al final, en política los liderazgos no son para tenerlos guardados y para que todos te aplaudan. Al contrario, son para gastarlos y hacer cosas para los chilenos. Yo no estaba dispuesto a quedarme en el clóset.

-Cercanos a Velasco aseguran que las relaciones entre usted y él están completamente cortadas…

-Ha habido una diferencia respecto al camino político y visión política del futuro. Él insiste en la idea del camino propio, yo insistí en la idea de hacer mayoría con otros.

-¿Lo llamó Velasco para felicitarlo por su nombramiento en Corfo?

-No hemos tenido conversaciones después de que me nombraron.

“Emmanuel Macron es más joven que yo, y es presidente de Francia; Justin Trudeau es más joven que yo, y es presidente de Canadá. En Chile creemos que la gerontocracia es lo único valioso para las instituciones”.

-Quienes lo conocen consideran que Sebastián Sichel siempre termina conflictuado en sus relaciones con sus más cercanos: Claudio Orrego en su momento, Velasco ahora…

-Uno de los grandes problemas del centro es que dicen ser proyectos colectivos, pero se tienden a personalizar. El centro tiene que dejar de ser una diáspora de liderazgos individuales: Claudio Orrego, Soledad Alvear, Mariana Aylwin, Andrés Velasco, y deben empezar a colectivizarse. Hay una tentación de esa generación, quizás porque fueron exitosos en los gobiernos de la Concertación, que creen que lo único importante es que ellos terminen siendo protagonistas de la política. La verdadera innovación es cambiar esa lógica individual. Más que pelearme con ellos, la pregunta es cuántos de ellos han sido capaces de construir proyectos colectivos, en vez de liderazgos fallidos en términos electorales. No entré a Ciudadanos a apoyar a Andrés Velasco. Lo hice para respaldar la creación de un centro liberal. Intelectualmente, Velasco es uno de los líderes más relevantes de Chile, pero pienso que se equivocó en la estrategia. La mejor evidencia es que no nos fue bien electoralmente. Y eso es culpa de todos. Nuestro error fue pensar que bastaba con Andrés Velasco. Mi actitud rebelde ahora es que no estoy dispuesto a comprarme un nuevo proyecto personal.

“Represento un mundo de futuro”

-Es efectivo que le ofrecieron dos subsecretarías y que incluso el presidente Piñera lo tentó con la idea de liderar TVN?

-Hubo muchas conversaciones previas, pero eso está dentro del terreno de lo privado.

-Me dicen que usted le dijo al mandatario que si entraba al gobierno era solo para liderar Corfo.

-La conversación se dio en torno a que yo quería colaborar en este gobierno y,dentro de los espacios donde yo podía aportar estaba el Ministerio de Economía, donde había trabajado harto tiempo y, en particular, en una institución como Corfo, pero es el presidente el que toma las decisiones.

-¿Conocía al presidente Piñera?

-No. Habíamos tenido conversaciones sociales, pero la reunión individual ocurrió cuando ya había asumido. Eso demuestra que hay un espíritu colectivo en este gobierno y voluntad de abrir espacios, algo que la Nueva Mayoría hizo muy mal. Lo fácil es llamar a los fanáticos, a los que salen con carteles, lo difícil son los gestos que hizo el presidente.

-Veo que usted se compró totalmente el discurso y dinámica del mandatario…

-Me compré la idea de que este gobierno tiene vocación de mayoría. No está dispuesto a encerrarse en un nicho y mirar al resto como adversario. Siendo personas que culturalmente no venimos de ese mundo, que no éramos fanáticos de la campaña de Piñera, que no votamos por él en primera vuelta, hay generosidad de invitarnos.

-Considerando que usted deberá manejar un patrimonio de ocho mil millones de dólares, varios economistas y abogados que conocen la agencia por dentro consideran que quien debe dirigir Corfo debe ser un ingeniero, experto en números y gestión, características que no le son propias…

-Esa visión demuestra el mundo estático en que vive mucha gente, que creen que las instituciones son carreras funcionarias. Mi desafío es romper la burocracia e inercia de que hay solo una forma de gobernar Corfo.

-No hablo de hacer las cosas de una sola manera, sino que de la crítica que hay sobre usted por la falta de expertise técnico y de gestión.

-Yo he hecho las dos cosas: me tocó crear empresas y trabajar en el Ministerio de Economía y mirar estas instituciones con un análisis profundo, sobre todo de la Corfo. Esta es una institución de las mejores que tiene el Estado de Chile y de las pocas que hace políticas de Estado y no de gobierno en el largo plazo. Aquí se requiere un alto equipo gerencial que, ojalá, tenga experiencia pública y privada y una mirada técnica hacia el desarrollo. Yo creo que el presidente encontró esas dos cosas en mí y que por eso me nombró acá.

-Pero quienes lo conocen le atribuyen otro perfil…

-Creo que el presidente quiere a alguien con liderazgo en Corfo, que sea capaz de modernizar esta institución con los desafíos de Chile en el futuro. Me ha tocado vender, facturar, trabajar con clientes privados, hacer gestión de negocios, liderar proyectos de ley. Trabajé en el Ministerio de Economía, en el Sernatur, donde entré a los 24 años como el goma del goma, y terminé siendo subdirector nacional. La apuesta más arriesgada del presidente es poner a una persona tan joven en este cargo.

-En ese sentido, hay personas que creen que le falta experiencia para un buque tan grande. 

-Te lo digo al revés: Emmanuel Macron es más joven que yo, y es presidente de Francia; Justin Trudeau es más joven que yo, y es presidente de Canadá. En Chile creemos que la gerontocracia es lo único valioso para las organizaciones. La experiencia y trayectoria son importantes, pero las instituciones son una mezcla entre tradición y cambio. He visto Corfo desde afuera, porque era un emprendedor: partí en la creación de El Dínamo, armé mi propia empresa de comunicaciones –Paréntesis Estrategia–, fui gerente corporativo de Burson Marsteller. Además, justo cuando me ofrecieron el cargo, estaba armando la Escuela de gobierno de la Universidad San Sebastián y hace mucho tiempo estoy dedicado a las políticas públicas en el ámbito académico.

-Considera que para salir fortalecido requiere a buenos técnicos, en la gerencia corporativa, y en el cargo de fiscal de Corfo?

-Por supuesto que sí. Creo que la gran fortaleza de Corfo son sus equipos técnicos. Y estamos en la búsqueda de esos nombres. Lo que he instalado como desafío es la oportunidad que tiene Corfo, que es la única agencia pública que mira a Chile desde el futuro hacia el presente, de ver cómo queremos que el país esté en 2050 y construir y planificar la agenda del presente.

“Vendí todo”                                                 

-¿Tiene algunas de las personas de su círculo íntimo, alguna relación con Corfo que pueda generarle algún conflicto de interés?

-No.

-¿Y qué conflictos podría tener usted? Me imagino que los ha pensado con total cuidado ahora que debe presentar su declaración de intereses…

-Hay una cierta paranoia en Chile con el tema de los conflictos de interés. Y aquí lo hablo como abogado. Yo he hecho un profundo chequeo y tomé una decisión dura en términos personales, pero buena en términos institucionales: vendí todo. Mi 2% de las acciones de El Dínamo, y Paréntesis. Los trabajos que hice en el pasado, tengo que evaluarlos en su mérito cuando haya potenciales conflictos de interés. En el litio, el caso más conflictivo que se tomó la agenda de Corfo, estamos creando una comisión que evalúe la gestión del contrato entre SQM y Albemarle: que no dependa de la voluntad de uno u otro vicepresidente, sino que la evaluación, gestión y monitoreo del contrato queden en una comisión que tendrá que emitir informes al consejo de Corfo, de manera que tengamos todo el control de la imparcialidad en la toma de decisiones.

“Intelectualmente, Velasco es uno de los líderes más relevantes de Chile, pero pienso que se equivocó en la estrategia. La mejor evidencia es que no nos fue bien electoralmente. Nuestro error fue pensar que bastaba con Andrés Velasco”.

-Sería bueno aclarar las dudas que en algún minuto lo ligaron al financiamiento irregular, a través de SQM.

-Tras mi nombramiento salieron mentiras de plano. Yo fui director ejecutivo de un centro de estudios llamado Giro País, que armamos con Mariana Aylwin y Juan José Santa Cruz. Después, con algunos de ellos, creamos El Dínamo, y yo renuncié a cualquier rol ejecutivo en esa aventura empresarial que se llamó Giro País SPA en 2011, que era una empresa distinta a la primera. Años después de eso, SQM fue avisador de ese medio electrónico. Pero yo no tenía nada que ver. Solo poseía una participación del 2% de esa firma, cuya propiedad estaba compartida con más de 80 socios.

-El que usted haya asesorado el año pasado a Albemarle, una de las protagonistas de la industria del litio en Chile, ¿no lo complica?

-Efectivamente, hice una auditoría de percepciones: fue una encuesta que buscaba ver cómo impactaba la crisis de credibilidad de las empresas del litio, a partir del caso SQM, en la marca del otro actor de la industria, que entonces era Roodwood. La idea fue ver si era razonable hacer un cambio de marca. Luego adoptaron el nombre internacional, que era Albemarle.

-La ley dice que cualquier funcionario público que haya prestado servicios a alguna empresa, que por su cargo le pueda restar imparcialidad, debe abstenerse. ¿Tener que hacerlo frente a un tema que es estratégico para Corfo, no lo deja con una pata coja?

-Es importante creer que en Chile las instituciones funcionan y que la opinión de Corfo no se traduce en sentencias. Los temas respecto a SQM están en la Fiscalía Nacional Económica, que debe declarar primero si es admisible una investigación sobre la compra cruzada que están haciendo empresas del mercado de litio mundial; y les responde a ellos, no a la Corfo. Lo otro que tiene que decidir es si acepta la entrada de los chinos a SQM y si va a fijar reglas para la participación en las cuotas de mercado de estas compañías en el mercado nacional.

-Algunos lo acusan de conflicto de interés porque quien representa a Julio Ponce en las cascadas es Rafael Guilisasti, íntimo amigo suyo, y que lo que está intentando el empresario es no perder el control de SQM, algo que el ex líder de Corfo, Eduardo Bitran, puso como condición para llegar a un acuerdo con la firma.

-Estos no son temas opinables de Corfo. Insisto, aquí es la Fiscalía Nacional Económica la que debe pronunciarse. Frente a los recursos de protección presentados por las comunidades atacameñas es la Corte de Apelaciones respectiva. Cualquier sospecha que se genera por mi cercanía con Rafael (Guilisasti) ningunea la visión estratégica que me han encomendado Economía, el propio presidente y mi propia posición. Algunos ven mucho House of Cards, pero lo que decidió el gobierno conmigo es una apuesta al emprendimiento y a la innovación.

“Hay que dejar de hablar solo de litio”                           

-¿Cuál es su evaluación de la administración Bitran?

-Tengo la mejor opinión de Eduardo Bitran. Creo que llevó adelante temas complejos, como los contratos del litio. Además, nos dejó un desafío en la innovación: en el desarrollo de los proyectos Innova puso un foco importante en la descentralización. Hoy, más de 40% de esas iniciativas provienen de regiones. En la perspectiva de género, el avance fue notable: pasó de un 19% a un 27% la cantidad de mujeres que ganan proyectos de este programa. El trabajo que se hizo con las universidades fue vital para incorporar al mundo académico a la mirada productiva de Chile y el diseño de las políticas públicas. Uno tiene que hacer conversar a los actores académicos, para que lo que investiguen tenga que ver con generar ofertas y demandas para potenciar la productividad.

-¿Qué foco quiere darle el presidente Piñera a Corfo? ¿Le solicitó un rol distinto al de Bitran?

-Me señaló que el énfasis debe ser distinto: la Corfo debe ser una herramienta para el emprendimiento y la innovación en Chile, por lo tanto, el foco en la gestión debe dejar de conversar solo de litio; la idea es que los emprendedores sientan que esta es su casa. Lo más importante: el presidente me solicitó que en el corto plazo debo presentarle un plan para que la Corfo impacte en el crecimiento y productividad.

“El centro tiene que dejar de ser una diáspora de liderazgos individuales: Claudio Orrego, Soledad Alvear, Mariana Aylwin, Andrés Velasco, y deben empezar a colectivizarse”.

-Dicen que su peor karma es no haber ganado nunca una elección popular. ¿Cómo se enfrenta usted a las derrotas y que los chilenos le enrostren no haber hecho bien la pega para conseguir el número necesario de militantes para Ciudadanos?

-La derrota de Ciudadanos en el Servel me sirvió para darme cuenta de que el desafío de institucionalizar las ideas era mucho más difícil y que requería un plan específico que no fuera solo voluntarismo. Que nos habíamos equivocado, porque creíamos que nuestro diagnóstico de la sociedad era que la gente quería un mundo liberal, que la clase media estaba con nosotros. Pero fue un diagnóstico errado: la sociedad chilena estaba en otro lado y había que salir a encontrarse con ella y entenderla mejor, no creernos los iluminados.

-En algún momento, algunos comentaban que podía ser candidato presidencial. ¿Lo pensó realmente?

-Me entusiasmó lo que me decían algunos amigos, pero vuelvo a la idea de la cosa sistémica: creo que los proyectos personales en política no funcionan, entonces para bien o para mal, la sola idea de ser candidato presidencial me parecía un poco abstracta, cuando no había un proyecto político mayoritario. Mi opción es que a este gobierno le vaya muy bien y que sea un proyecto político que dure ocho años.

-¿Entonces no votaría por Velasco de presentarse en 2021?

-No me gusta hacer política ficción. Nunca me ha gustado.

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  1. interesante

    • Si no tuvo el liderazgo para sacar adelante a Ciudadanos, menos lo tendrá con Corfo.

      • En nombre anterior de Albemarle era Rockwood no Roodwood como dice la nota.