El humanizador de la ciudad - Revista Capital

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El humanizador de la ciudad

Jan Gehl se dio cuenta en los años 60 de que la arquitectura estaba preocupada solamente de la belleza y no consideraba su efecto en la calidad de vida de las personas. Crítico de los edificios icónicos y las grandes autopistas, la suya es una cruzada por construir ciudades a escala humana. “Comprendimos que algunas de estas ideas modernas no fueron buenas para que la gente creciera, ni tampoco para que envejezca”, dice.

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Por: María José Gutiérrez

Jan Gehl (81 años) llega todos los días a su oficina en Copenhague en bicicleta. Su mujer también, al igual que el 45% de los habitantes de la capital danesa. “Es una ciudad muy agradable. Y el gobierno ha trabajado durante varias décadas para lograrlo”, asegura Gehl al teléfono. “Hemos hecho mucho por las personas, los peatones, la vida pública y las bicicletas”.

El danés ha dedicado los últimos 50 años a la investigación urbanística,  enfocado en cómo hacer ciudades a escala humana. Al principio como académico de la Real Academia de Bellas Artes de Dinamarca, y desde el año 2000 en Gehl Architects, la firma que fundó con Helle Søholt y que hoy tiene oficinas también en San Francisco y Nueva York. “Muchas de las cosas buenas de Copenhague pueden rastrearse hasta los estudios que nosotros hicimos”, dice.

Gehl es una estrella de la arquitectura mundial. Aunque nada más distinto a un starchitect, como se conoce a los diseñadores de los edificios ícono, como Norman Foster o Bjarke Ingels. “Yo no soy ese tipo de arquitectos, yo veo la situación diaria de cómo vive la gente ordinaria. Hay algunas ciudades que son famosas por estos edificios emblemáticos, pero hay otras como Melbourne, Copenhague y Lyon que son famosas porque son ciudades agradables. Y creo que es mejor ser reconocido por esto que porque llamaste a un starchitect para que hiciera un gran edificio”, agrega.

-¿Cree que los arquitectos se preocupan más de hacer obras lindas que útiles?

-Creo que actualmente la situación es mejor que lo que era hace 10 o 15 años. La peor época de starchitects fue en los 90, porque ahora cada vez hay más personas que son sensibles a las características básicas para que la gente viva bien en las ciudades.

El urbanista vendrá por primera vez a Chile en octubre, como invitado estrella del festival Adictos a la Capital, que organizan Santiago Adicto y revista Capital para celebrar la ciudad y buscar soluciones a los principales problemas que afectan a nuestra metrópoli. “Seguro que habrá reacciones cuando vaya, les contaré qué se ha hecho, porque cada vez hay más proyectos para humanizar las ciudades en vez de proyectos guiados por la tecnocracia o las finanzas”, dice.

“Yo no soy un creyente de los autos autónomos, ellos no crearán mejores ciudades, sino una industria automotriz más feliz”.

El urbanista vendrá por primera vez a Chile en octubre, como invitado estrella del festival Adictos a la Capital, que organizan Santiago Adicto y revista Capital para celebrar la ciudad y buscar soluciones a los principales problemas que afectan a nuestra metrópoli.

Según Gehl, los ciudadanos adaptan el comportamiento que las ciudades les invitan a tomar: con calles más anchas, hay más tráfico vehicular; con espacios públicos, hay más interacción entre vecinos.

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