En 2012, el escritor norteamericano George Beahm (64) escribió el joven multimillonario, un libro de 160 páginas en las que relata y analiza la vida del creador de Facebook. Dice que no le sorprendió el escándalo con Cambridge Analytica y que la responsabilidad de Mark Zuckerberg en este episodio fue “no entender que Facebook ya no es una red de estudiantes que solo conecta a alumnos con otros alumnos”.

  • 29 marzo, 2018

¿Por qué ocurrió este escándalo?

-Esto pasó porque Zuckerberg se durmió en los laureles.

-¿A qué se refiere?

-No dimensionó o no tomó los cuidados que requiere Facebook, la red social que creó para conectar a estudiantes, y que ahora es una institución, una compañía enorme. Es su responsabilidad saber qué está pasando ahí. Porque construyó la plataforma bajo la premisa de que el público tiene que confiar en ella. Entonces, tiene toda la responsabilidad de esto. Y la pregunta de si estuvo al tanto o no, es una buena interrogante. Porque, o Zuckerberg no sabía lo que pasaba, o no quiso decirlo hasta que se vio obligado a hacerlo.

Quien habla es George Beahm (64), un escritor best seller del New York Times que tiene en su currículum las biografías de Steve Jobs, Michael Jordan, Jeff Bezos, entre otros. En 2012 escribió El joven multimillonario, un libro de 160 páginas en las que relata y analiza la vida del creador de Facebook.

Beahm es especialmente crítico con la manera en la que Mark Zuckerberg ha enfrentado la transparencia en la red social. Y aunque cree que el fundador de la compañía tecnológica no es un “tipo malo”, duda de si realmente ignoraba el mal uso que hacían consultoras como Cambridge Analytica con la información de los usuarios de la plataforma.

El escándalo estalló hace una semana, luego de que The New York Times y The Guardian publicaran una investigación en la que revelaban que Cambridge Analytica, consultora que trabajó para la candidatura de Donald Trump, usó datos de 50 millones de usuarios de Facebook para predecir e influir en los votantes en las elecciones de Estados Unidos que terminaron con el empresario en la Casa Blanca.
La información se consiguió a través de un análisis elaborado con una aplicación que realiza una encuesta online (thisisyourdigitallife). Al descargarla, daba acceso no solo a sus datos, sino también a los de sus amigos.

La data, que supuestamente tenía fines académicos, fue entregada a Cambridge Analytica, quienes con los likes y perfiles recolectados, a través de algoritmos, diseñaron campañas especialmente segmentadas para unos dos millones de votantes.

El domingo pasado, Mark Zuckerberg rompió su clásico hermetismo y pidió disculpas públicas a través de entrevistas, insertos de avisos pagados en los diarios británicos y un largo posteo en la red social. “Tenemos la responsabilidad de proteger su información. Si no podemos hacerlo, no la merecemos”, indicó.

-¿Es de los que cree que Zuckerberg no estaba al tanto?

-Cuesta pensar que no sabía lo que estaba pasando, porque él es el que finalmente establece las políticas y permitió a los desarrolladores de aplicaciones extraer la información personal de los usuarios de Facebook para sus propios fines: no podrían haberlo hecho dentro de los nuevos protocolos que estableció ahora. Como dice la revista Wired en su reciente historia de portada: “Ahora viene la revelación de que, durante varios años, Facebook permitió a terceros acceder a grandes cantidades de nuestra información personal y la compañía no supervisó cómo esos grupos usaron esa información”. Estos hechos nos obligan a todos a preguntar: ¿se puede confiar en Mark Zuckerberg?

-Y, ¿se puede?

-Aún es muy temprano para decirlo. Pero al menos está dando la cara. Por primera vez en la historia, Mark Zuckerberg, un hombre reacio a los medios, está tan visible. Con posts en Facebook, entrevistas, avisos pagados. Eso sí, él no deja nada al azar. Todo ha sido planeado por su staff para que Mark entregue la correcta imagen. Porque se está cuestionando el principal atributo del que debe gozar Facebook: la confianza. Es entendible que los usuarios estén molestos.

Tipo bueno

-Muchos ahora se preguntan si es que es un tipo bueno o no.

-Yo no lo juzgaría por este hecho puntual. Por ejemplo, cuando veo a Donald Trump entrando a la Casa Blanca y despidiendo gente, pienso “este no es un tipo bueno”. Con Mark Zuckerberg no me pasa lo mismo. Pienso que sí es un buen tipo. Creo que esta situación lo pilló por sorpresa. Y el hecho es que muchos de los usuarios en Facebook fueron inconscientes de esto por años. La palabra clave aquí es transparencia. Y eso es algo de lo que Mark se ha jactado varios años: ha dicho que Facebook es una empresa abierta, transparente. Y de repente sucede esto. Pero a pesar del episodio, no creo que él tenga la intención de hacer daño a los usuarios. Sería absurdo y tonto. Y no creo que haya tenido la intención de que Facebook se transformara en el vehículo para transmitir información para beneficiar la campaña de Trump.

Zuckerberg está golpeado con todo esto. Y se nota. Por eso, la semana pasada prometió que él mismo se va a encargar de proteger la data privada y de que la red sea más cuidadosa. Yo le creo. Pienso que se va a cerciorar de ello, porque si no ocurre, los consumidores dejarán de creer en su plataforma. Tiene que convencer a los usuarios del mundo de que “este CEO no es perverso”. Creo que el caso Cambridge lo tomó por sorpresa y ahora está respondiendo a eso. Erró al no entender que esta ya no es una red de estudiantes que solo conecta a alumnos con otros alumnos. Ahora Facebook es LA plataforma que conecta al mundo entero, donde personas se juntan a conversar y a conocerse. Hay que tomárselo más en serio.

-Se demoró en pedir perdón. ¿Le jugó eso en contra?

-La prensa lo ha criticado por no responder más rápido ante la controversia de Cambridge Analytica. Pero esto tiene que ver con su carácter. Él no dispara sin apuntar ni habla de forma inmediata solo porque la prensa está presionando. Él investiga la información y luego emana una respuesta cuidada. Lo hizo a través de su posteo de 935 palabras en Facebook y también en numerosas entrevistas. Eso solo demuestra cuán serio se está tomando este escándalo.

-Es sabido que Zuckerberg confía en poca gente. ¿Tiene algún confidente?

-No tengo dudas de que su principal confidente es su mujer, Priscilla Chan, quien ha cultivado una imagen de que ella no es parte de Facebook, que es dueña de su identidad, y que Facebook es tema de su marido, no de ella. Dicho eso, desde mi punto de vista, como hombre casado de 34 años, no tengo dudas al afirmar que Mark Zuckerberg lleva sus preocupaciones a su casa y que las discute con su mujer. Él confía en ella y respeta su juicio.

Y del equipo de Facebook, es Sheryl Sandberg quien encabeza la lista.

-¿Cómo es la relación con ella?

-Es su colaboradora más cercana en la empresa. Y, debido a su trabajo como COO (Chief Operating Officer), es en la que más confía: mantiene la firma en funcionamiento día a día. Sandberg es una pieza principal y esencial en la gran máquina llamada Facebook, la que ganó 40,7 mil millones de dólares en 2017, con 25.105 empleados.

-¿Por qué se ha peleado con sus socios?

-Con Eduardo Saverin (cofundador brasileño de Facebook) tuvo un enfrentamiento personal y legal bien mediático. Pero muchos de los comentarios incendiarios que hizo sobre Saverin fueron en los primeros años, cuando Zuckerberg era todavía un hombre muy joven, de mal genio y propenso a lanzar frases polémicas, las que luego fueron utilizadas en su contra en la demanda que presentó Saverin.
La película, The Social Network, hizo un buen trabajo cubriendo ese ángulo. Saverin, uno de los cofundadores de la compañía, claramente se había desorientado, pero finalmente Zuckerberg se estableció, convirtiendo a Saverin en multimillonario en el proceso. Ambos dejaron este impasse en el pasado. ¡La conclusión es que Zuckerberg puede ser bastante combativo cuando lo necesita!

“Facebook sobrevivirá”

-¿Qué pasará con él ahora?

-En lo personal, hasta ahora, ha perdido 4,9 mil millones de dólares en acciones y esa cifra solo seguirá bajando. Pero en algún momento, el precio del papel dejará de caer. Y Zuckerberg deberá llevar a cabo una revisión interna exhaustiva con su personal ejecutivo para establecer las salvaguardas bajo las cuales los desarrolladores de aplicaciones están extrayendo datos. Zuckerberg ha dicho que ese proceso ya comenzó. Pero Facebook sobrevivirá y prosperará porque, con su alcance de 2,2 mil millones de personas en todo el mundo, no tiene punto de comparación. Los números –las ganancias de la compañía, su base de clientes y su longevidad– son tales que, aunque la controversia actual está dominando las noticias, Facebook la abordará y luego continuará. A menos que haya un escándalo mucho más grande y significativo en las acciones que están tomando, Facebook es simplemente demasiado grande para caer.

-¿Qué tan ambicioso es? Sus detractores creen que por dinero, es capaz de todo.

-No comparto esa opinión. Una manera para saber qué tan ambicioso es alguien es ver en qué invierte. Fíjate en qué gasta su plata él. Bill Gates compra enormes casas lujosas en Seattle. Él también puede, pero elige no hacerlo. Él ha invertido en su vida privada. Compra casas y terrenos aledaños para asegurar su privacidad y la de su familia. Quiere vivir como un ciudadano común y corriente. O al menos aparentar serlo. Pero eso es imposible. No puedes tener tanta plata y pretender ser uno más del montón.

-Usted conoce bien su historia. ¿Vislumbró que algo así podría ocurrir?

-Sí. Irónicamente, para una compañía que defiende la transparencia y la apertura, la falta de ambos es lo que ha dañado significativamente su credibilidad. Zuckerberg es la cara de Facebook, del mismo modo que Steve Jobs era el rostro de Apple. El público no deposita su confianza en las instituciones sin rostro: lo hace en las personas. Por lo tanto, en este caso, cuando vemos a Zuckerberg callar durante días en una controversia como Cambridge Analytica, no confiamos en él ni en su compañía. Como resultado, su valoración de acciones en la bolsa ha disminuido significativamente: 75 mil millones de dólares en una semana.

Facebook es, como Amazon y Apple, una institución que se ha integrado en nuestras vidas. Y, como tal, ejerce enorme poder e influencia, y aprovecha una gran cantidad de datos de nuestra vida personal que pueden extraerse para obtener información con múltiples propósitos, incluidos los nefastos. Es responsabilidad de Facebook proteger esa información del mal uso, del mismo modo que es responsabilidad de las instituciones financieras proteger la información de ser robada por piratas informáticos, que luego pueden venderla en el mercado negro.

El escándalo de Cambridge Analytica es una llamada de atención para Zuckerberg. Ahora es dolorosamente consciente de que tiene responsabilidades inalienables para los usuarios de Facebook, que durante años no sabían que su información personal estaba a la venta.