Gabriel Zaliasnik, abogado del ex gerente general de Cascadas, Aldo Motta, jugó con naipes para ejemplificar el caso. “Lo digo con respeto, porque a veces en el entusiasmo se olvidan las palabras. Esta es la gran trampa que encierra este juicio, de entender manipulación como simulación”, señaló el penalista mientras tomaba la baraja y la […]

  • 18 julio, 2019

Gabriel Zaliasnik, abogado del ex gerente general de Cascadas, Aldo Motta, jugó con naipes para ejemplificar el caso.

“Lo digo con respeto, porque a veces en el entusiasmo se olvidan las palabras. Esta es la gran trampa que encierra este juicio, de entender manipulación como simulación”, señaló el penalista mientras tomaba la baraja y la alzaba durante la audiencia del pasado 18 de junio.

Y retomó: “Aquí lo que hay es un acto, de ocultismo y magia. De ilusionismo. Algo así como cuando el mago saca las cartas y le pide que piense en una y esconde la otra. Su atención está acá, pero la que importa es la que tengo acá, el As (y la venta). Eso es lo que está haciendo el Ministerio Público. Cuando nos esconden el tipo penal. (…) Se dirige nuestra atención hacia un lado, pero el problema está en otro. Para funcionar el mercado de la bolsa, no pueden los corredore, hurgar en el mundo de las intenciones. No hay forma de indagar en las intenciones”.

A lo que se refiere el jurista, en concreto, es que no se puede culpar al ingeniero comercial de manipulación de mercado bursátil.

Zaliasnik se sumó al equipo de defensa de Motta (encabezado por Samuel Donoso) en abril, luego de que la Corte Suprema anulara el proceso judicial que lo condenó como culpable de dos operaciones de manipulación del mercado bursátil y de un cargo de abuso de posición dominante. Lo anterior implicaba que debía repetirse el juicio, proceso que se inició la semana pasada.

Eso no fue todo. Zaliasnik también ironizó con el nombre de los accionistas minoritarios de las Cascadas, Carlos Wulff y Roberto Lobos, quienes demandaron a su cliente. Levantando una imagen del cuento Caperucita Roja, y aludiendo a ambos apellidos, dijo: “Lobo, dónde estás… Quizás escuchen a Wulff”. Lo que quería el abogado era excluirlos del juicio, porque a su parecer, son denunciantes “instrumentales” de otros. Pero el juez rechazó la petición.