El abogado Luis Felipe Castañeda, socio Castañeda Abogados -firma que está a cargo de varios procesos de reorganización, como Brotec Construcción y Sastrería Cubillos- analiza las tendencias en insolvencia en empresas y se refiere a los aspectos que debiera considerar una nueva Ley de Quiebras. Y dice: «Según nuestro departamento de estudios, las liquidaciones de empresas debieran aumentar, aunque las reorganizaciones serán más numerosas».

  • 2 julio, 2020

-¿Qué nuevas tendencias en insolvencia en empresas y aspectos debe considerar una nueva la Ley de Quiebras?

-La Ley N°20.720, que entró en vigencia en octubre de 2014, vino a modernizar sustancialmente el régimen legal concursal chileno que, con muy específicas modificaciones regía desde el año 1982. Cabe señalar que la nueva Ley de Insolvencia recoge algunos principios e instituciones consagradas en las legislaciones comparadas más modernas en la materia.

No obstante lo señalado, es relevante tener en cuenta que esta normativa concursal fue concebida para períodos de normalidad financiera, por lo que, más allá de su modernidad, su aplicación en períodos excepcionales como el actual, hace insuficientes algunas de sus normas o derechamente, resultan sobrepasadas por la realidad. Recordemos que en el caso particular de nuestro país, la profunda crisis económica causada por el COVID 19, fue antecedida por la crisis social de octubre de 2019 y sus innegables consecuencias financieras.

Dicho lo anterior, es indudable que la Ley de Insolvencia requiere ciertas modificaciones. Para estos efectos, es necesario distinguir; primero, ajustes coyunturales, tales como facilitar el acceso de las Micro y Pequeñas Empresas a los Procedimientos de Reorganización Judicial, estableciendo montos bajos de honorarios para Veedores, eliminando certificaciones de Auditores Externos CMF, rebajando los requisitos para iniciar el procedimiento, entre otros. Por otra parte, habría que modificar normas con carácter permanente: en materia de Liquidación, precisar que la existencia de juicios pendientes no es un requisito procedencia; precisar la situación de los garantes personales frente a un proceso de Liquidación terminado con saldos insolutos; permitir a los acreedores omitidos hacerse parte de un Acuerdo de Reorganización Judicial en cualquier etapa del proceso, una vez aprobado; otorgar beneficios a quienes otorguen financiamiento a la Empresa Deudora durante el período de gracia que establezca el Acuerdo. Ello, sólo por vía ejemplar.

-Usted está a cargo de varios procesos de reorganización: Brotec, Sastrería Cubillos, entre otros. ¿Qué avances tienen esos casos? 

-Debemos reconocer que los procesos concursales pese a las medidas de restricción de desplazamiento, han sido tramitados con bastante normalidad, ya que los tribunales han funcionado adecuadamente. Ello ha implicado que los plazos se han cumplido en forma razonable. En cuanto a los procesos concursales que lleva actualmente nuestro Estudio, puedo comentar que Brotec Construcción está en el período de verificación de créditos por parte de los acreedores; en Luxury Shoes, de la familia Ascuí, estamos negociando con los acreedores los términos financieros de la propuesta de Reorganización; el Acuerdo de Reorganización de Forjados S.A. fue aprobado en pleno período de cuarentena; hay dos Acuerdos de empresas constructora e inmobiliaria, iniciándose; las Liquidaciones de Cubillos Hermanos y Confecciones Cubillos están en proceso.  Es decir, los procesos se desarrollan conforme a plazos y condiciones bastante normales.

-¿Qué se puede esperar para este segundo semestre en reorganización y liquidaciones de empresas?

-Es indudable que los efectos de la crisis financiera se dejarán sentir con mayor fuerza este segundo semestre  así como, al menos, el primer semestre de 2021. Según nuestro departamento de estudios, las liquidaciones debieran aumentar aunque las reorganizaciones serán más numerosas. En efecto, los acreedores debieran estar más receptivos a aceptar condiciones más flexibles en cuanto a plazo, tasas de interés y condiciones de pago, con el objeto, precisamente, de evitar liquidaciones. Evidentemente en aquellos casos en que no hay posibilidades reales de pagar los pasivos, la liquidación es la única salida, pero ello debe también materializarse en forma adecuada para el deudor y los acreedores.