Bill, como se le conoce, fue la “primera opción” de Donald Trump “desde el primer día” para liderar el Departamento de Justicia norteamericano. Neoyorquino, hijo de un padre judío convertido al catolicismo y cercano al Partido Republicano, a comienzos de los 90 ocupó el mismo cargo con tan solo 43 años, durante la administración de […]

  • 9 mayo, 2019

Bill, como se le conoce, fue la “primera opción” de Donald Trump “desde el primer día” para liderar el Departamento de Justicia norteamericano. Neoyorquino, hijo de un padre judío convertido al catolicismo y cercano al Partido Republicano, a comienzos de los 90 ocupó el mismo cargo con tan solo 43 años, durante la administración de George Bush padre. Por eso, tras la salida de Jeff Sessions de la fiscalía general, el presidente de EE.UU. no dudó en proponerlo como su sucesor.

Tras obtener su licenciatura en gobierno y estudios chinos, William Barr (68) ingresó a la CIA como analista y asistente legislativo. Mientras, estudió de noche Derecho en la U. George Washington. Ya titulado, se desempeñó como secretario del juez Malcolm Wilkey en el Tribunal de Apelaciones de EE.UU. y como asociado de la firma Shaw, Pittman, Potts y Trowbridge. Con Ronald Reagan en el gobierno, asesoró la política interna de la Casa Blanca. Continuó con su sucesor, Bush, quien lo nombró para liderar la Oficina de Asesoría Jurídica del Departamento de Justicia, desde donde dio el salto para ser fiscal general adjunto y luego fiscal general del país.

En su gestión fue conocido por su postura dura en contra del crimen, al reasignar a 300 agentes del FBI para frenar la violencia de pandillas y por inclinarse en favor de la Casa Blanca. Para la guerra del Golfo, por ejemplo, aconsejó al presidente tomar decisiones sin autorización previa del Congreso.

Con la llegada de Clinton, Barr se privatizó y llegó a ser consejero general y vicepresidente ejecutivo de la compañía Verizon. Hasta su nominación en febrero pasado, integraba la firma legal Kirkland & Ellis, y formaba parte de la junta directiva de la antigua empresa matriz de CNN, Time Warner, donde fue considerado como “uno de los directores más influyentes”.

Otra vez como fiscal general de Estados Unidos, Barr está en el ojo del huracán. Tras su negativa a entregar el informe íntegro sobre la trama rusa –en el cual el fiscal especial Robert Mueller exonera a Trump del caso–, deberá enfrentar la presión del Partido Demócrata, que einició un procedimiento en su contra por obstaculizar las atribuciones de investigación del Congreso.

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