La buenaventura de los Benavides Corría la década del 50 y Alberto Benavides trabajaba como geólogo en la internacional Cerro Pasco Corporation, cuando decidió independizarse. Se asoció con su ex empleador y fundó Minera Buenaventura, cuyo primer activo fueron las concesiones e instalaciones industriales de la mina Julcani. Algunas décadas después, y tras hacerse […]

  • 4 abril, 2013
Roque Benavides

 

La buenaventura de los Benavides

Roque Benavides

Corría la década del 50 y Alberto Benavides trabajaba como geólogo en la internacional Cerro Pasco Corporation, cuando decidió independizarse. Se asoció con su ex empleador y fundó Minera Buenaventura, cuyo primer activo fueron las concesiones e instalaciones industriales de la mina Julcani. Algunas décadas después, y tras hacerse de un par de yacimientos de plata, la incertidumbre política de su país lo llevó a explorar otros países de la región.
No fue sino hasta fines de los 80, cuando con el regreso de la denominada “economía exportadora” a Perú, Buenaventura volvió a concentrarse en su mercado de origen emprendiendo diversos proyectos en asociación con multinacionales mineras, todo convirtiéndose en uno de los conglomerados más importantes del Perú.

Hoy el grupo Benavides tiene en torno al 25% de la propiedad de Buenaventura, que fue la primera minera del Cono Sur inscrita en la Bolsa de Nueva York. Aunque el proceso de sucesión en el grupo comenzó en 2001, recién el 2011 el fundador de la compañía cedió la presidencia a uno de sus cinco hijos, Roque (58), quien junto a su hermano Raúl (57), son los únicos que se mantienen ligados al negocio minero, mientras que los demás se desempeñan en otros rubros.
En 2012 la revista Forbes le atribuyó a los Benavides una fortuna de 2 mil millones de dólares y los ubicó en el puesto 736 de su lista de multimillonarios.

En el plano minero, Buenaventura cuenta con una docena de operaciones polimetálicas y son uno de los mayores productores mundiales de oro y plata. También tienen dos empresas afiliadas y han expandido su presencia a la consultoría técnica y la energía.

En 2012 produjeron 440.996 onzas de oro, 16 millones de onzas de plata, 20.633 toneladas finas de plomo, 22.433 toneladas finas de zinc y 445 toneladas finas de cobre.

En circunstancias sociales y políticas adversas, en los dos últimos años pusieron en marcha las unidades mineras La Zanja y Tantahuatay, en Cajamarca; Mallay, en Lima; y Breapampa, en Ayacucho. Si bien se trata de faenas relativamente pequeñas, su potencial de crecimiento es interesante, dicen en la firma.

Sin embargo, el gran dolor de cabeza de la empresa ha sido el polémico proyecto Conga de Minera Yanacocha, donde tienen el 43% de la propiedad y son socios de la estadounidense Newmont. Esta inversión, por 4.800 millones de dólares, permanece detenida a raíz del rechazo de las comunidades.

El clima social imperante en Perú intranquilizó a los accionistas de Buenaventura, por lo que a fines de 2011 Roque Benavides salió a buscar nuevas oportunidades de diversificación. Y así llegó a Chile. La compañía firmó un contrato con Barrick Gold para explorar nuevas reservas en zonas aledañas a la mina El Indio, en la región de Coquimbo, operación que está en pleno proceso de cierre de faenas por parte de la canadiense.

La fortuna de Fortunato

Mario Brescia

En el caso del grupo Brescia las actividades agrícola, inmobiliaria, pesquera y bancaria antecedieron a la minería, sector en el que entraron en 1977 tras adquirir las mineras Atacocha y Minsur y entrar en la propiedad de Minera Alianza, mientras que en paralelo incursionaron en el área textil.

La historia de este grupo la inició el inmigrante italiano Fortunato Brescia Tassano, quien llegó a Perú en 1898, y tuvo como primera ocupación la de ayudante en una casa comercial en el Callao. Hoy sus hijos, Pedro (92) y Mario (89) son los encargados de administrar un porfolio de más de 40 empresas que junto a los rubros de pesca (TASA), minería (Minsur) y financiero (BBVA y AFP Hortizonte), también comprende actividades en hotelería (Intursa, dueño del Westin Lima Hotel), explosivos y servicios para la minería (Nitratos del Perú), donde son socios con la chilena SK. Además, en 2009 entraron a la industria cementera chilena, a través de la compra de Melón, cuyas concesiones mineras han sido la base para sondear eventuales inversiones en este plano a nivel local.

Según Forbes, la fortuna de los Brescia ronda los 1.800 millones de dólares, monto que los posiciona en el lugar 831 del ranking de la publicación, mientras que en Perú se los considera como el grupo más poderoso y exitoso del país.
En 1919 el patriarca del grupo consolidó el potencial de su negocio inmobiliario al adquirir dos haciendas en las proximidades de Lima, una zona hacia donde estaba encaminada la expansión de la capital peruana. Claro que no fue hasta 1946, con una expropiación de parte de sus propiedades, que realmente los Brescia irrumpieron en esta actividad con proyectos de urbanización y construcción de viviendas, los que más tarde los hermanos Pedro y Mario replicaron en otras zonas de Lima y demás regiones de ese país.

En 1952, tras la muerte del padre, ambos asumieron la co-gestión del grupo que una década después inició su diversificación, primero hacia la pesca y la tecnología de alimentos. Para inicios de los 70, arremetieron en el área financiera al elevar su participación en el Banco de Crédito del Perú, en seguros Rimac y en la Compañía Internacional de Seguros.

Dos décadas después, la familia decidió consolidarse en el plano financiero a través de BBVA y también avanza en el área agroindustrial y hotelera, mientras que hace diez años adquirieron la filial peruana del grupo Royal & Sun Alliance.
Minsur, a través de la mina San Rafael, es la única firma que produce y explora estaño en Perú. La compañía es considerada el segundo actor mundial en dicha industria. Además, los Brescia tienen en carpeta un proyecto de cobre de mediana escala, Minas Justas, que representaría una inversión de 750 millones de dólares.

El joven Hochschild

Eduardo Hochshild

En febrero pasado la peruana Hochschild Mining puso un pie en Chile. Con una inversión de 104 millones de dólares, la firma encabezada por Eduardo Hochschild compró Andina Minerals, una junior de exploración canadiense en la región de Atacama.

Junto a Minsur y Volcán, de los Letts, Hochschild Mining es una de las principales productoras de plata de Perú. Cuentan con medio siglo de historia y cuatro operaciones subterráneas, tres de ellas en el sur de su país y la otra en Argentina. En 2012, la firma registró una ganancia neta de 129 millones de dólares, de acuerdo con sus informes financieros.

La compañía tiene sus orígenes en el grupo fundado en 1911 en Bolivia por Mauricio Hochschild para extraer estaño. En 1925 éste llegó a Perú y, posteriormente, en 1945 unió sus operaciones con las de su sobrino Luis Hochschild, el padre de Eduardo Hochschild. Este último comenzó a hacer carrera en la empresa a mediados de la década del 80, accediendo a la presidencia ejecutiva en 2006, el mismo año en que las acciones de la compañía comenzaron a transarse en la Bolsa de Londres.

Con una fortuna que, según Forbes, está por los 2.100 millones de dólares, él también preside y es el mayor accionista de Cementos Pacasmayo, firma que su padre fundó en 1949 y es la segunda cementera más importante de Perú. Es director del Banco de Crédito del Perú, del Pacífico Peruano Suiza seguros y presidente ejecutivo de TECSUP, institución que también fundó su progenitor.

Uno de los momentos más críticos de Eduardo Hochschild, hoy de 49 años, tuvo lugar en 1998, cuando su auto fue interceptado por delincuentes y su padre, que lo acompañaba en el viaje, resultó muerto. Él estuvo secuestrado durante seis días.

Los Letts en suspenso

Minera Volcán es la principal productora peruana de zinc, plomo y plata. En 2012 logró una utilidad neta de 211 millones de dólares. Su accionista controlador es la familia Letts, clan que desde hace dos años se desplaza sin un líder claro, tras el deceso en abril de 2010 de Roberto Letts, más conocido como Bobby Letts. Este empresario nunca se casó, tampoco dejó descendencia y durante toda su carrera se caracterizó por cultivar un extremo bajo perfil. A diferencia de otros grandes capitalistas peruanos, se mantuvo alejado de la esfera pública y de la actividad gremial en general.

Letts, abogado de profesión e hijo de un empresario agrícola, fue el segundo de nueve hermanos. Tras ejercer su profesión algunos años, en 1972 entró al negocio minero como director de la compañía Volcán, una firma de origen panameño y capitales estadounidenses, que en 1943 se instaló en Perú para producir concentrados de plomo y zinc.
Conocedores de la historia de Letts dicen que su fortuna provino de la herencia de su tío Hugo Cohen, quien no tuvo hijos e hizo riqueza con inversiones mineras.

Tras fracasar en una de sus primeras apuestas en el mundo minero, Letts decidió incursionar paralelamente con participaciones menores en firmas del área financiera, de seguros e inmobiliaria.

A fines de la década pasada logró que Volcán diera el salto de la mediana a la gran minería, apoyado por procesos de privatización en su país. En dicho período Letts aumentó su propiedad en la firma y en 2004 alcanzó la presidencia, cargo que ejerció hasta su muerte. En este período incorporó a nuevos socios internacionales, y a su gran amigo y actual timonel de la empresa, José Picasso Salinas, otro destacado empresario peruano.

La muerte de Letts sumió en la incertidumbre el futuro de este grupo económico, pues pasaron varios meses sin que se conociera el destino que éste le dio a su fortuna, la que finalmente habría quedado dividida entre 33 de sus familiares. Entre ellos no figuraba el polémico periodista y conductor de televisión Jaime Bayly Letts, su sobrino, quien en varias oportunidades se refirió a él usando adjetivos como avaro, despótico y malvado. •••