Hace cinco semanas que el empresario chileno Felipe Valdés está instalado en Hanoi, la capital de Vietnam, para comandar desde ahí la expansión de Tiaxa, la compañía que creó hace once años para ofrecer servicios a los operadores de telefonía celular y que este año facturará unos 15 millones de dólares. Pero su apuesta va más allá. Quiere duplicar sus ventas en 2012 y en dos años más estar cotizando en alguna bolsa del orbe. ¿Nasdaq? Por qué no. Por Catalina Allendes.

  • 22 septiembre, 2011

 

Hace cinco semanas que el empresario chileno Felipe Valdés está instalado en Hanoi, la capital de Vietnam, para comandar desde ahí la expansión de Tiaxa, la compañía que creó hace once años para ofrecer servicios a los operadores de telefonía celular y que este año facturará unos 15 millones de dólares. Pero su apuesta va más allá. Quiere duplicar sus ventas en 2012 y en dos años más estar cotizando en alguna bolsa del orbe. ¿Nasdaq? Por qué no. Por Catalina Allendes.

Hace dos años que el empresario Felipe Valdés empezó a reorganizar su vida para los caminos que, intuía, vendrían en el futuro. Primero cambió de colegio a su hijo mayor, desde el Santiago College al cosmopolita Nido de Aguilas. Quería asegurarse que tuviera una educación parecida a la que él había recibido como hijo de diplomático. Pero la razón más poderosa es que, a esas alturas, y a juzgar por cómo iban las cosas en su empresa de tecnología, Tiaxa, ya vislumbraba que lo más probable era que la historia se repetiría y que, tal como cuando era niño, le tocaría emigrar.

No pasó mucho rato hasta que su vaticinio se cumplió. Apenas hace ocho semanas le propuso a su mujer, Paulina Pineda, que partieran a Hanoi y hace cinco ya están instalados en una casa de cuatro pisos, en un típico barrio residencial de la capital de Vietnam, con sus tres hijos, de 9, 5 y 3 años, yendo al colegio que Naciones Unidas levantó ahí para los extranjeros.

“La verdad es que no pensábamos venirnos tan rápido, pero cuando buscamos colegios, queríamos que los niños partieran el primer día y justo se dio que faltaban dos semanas para eso”, cuenta Felipe Valdés Arrieta (40) vía Skype.

Son cerca de las nueve de las noche de Santiago del lunes 12 de septiembre, pero allá, al otro lado del mundo, acababa de amanecer y Valdés, recién despertado, despide a su hijo Vicente, que parte sin muchas ganas al colegio que, gracias a Dios, como dice el padre, no se diferencia demasiado al Nido de Aguilas en Santiago. “Eso ha sido fantástico”, nos cuenta.

Ahí, en el ombligo del sudeste asiático, Valdés asentó el centro de operaciones de Tiaxa, una empresa que creó el año 2000 para desarrollar softwares y entregar servicios a las compañías de telefonía móvil, y que este año facturará 15 millones de dólares. Según sus planes, y también según sus sueños, en poco más de dos años su firma podría estar cotizando en alguna bolsa del orbe. Pero para eso primero tiene que pasar la prueba de fuego y concretar con éxito una apuesta que va más allá de lo familiar: conquistar con sus servicios móviles nada menos que Asia y Africa.

El, por cierto, no tiene dudas de que saldrá airoso de la operación.

¿Por qué Vietnam? Es lo primero que le preguntamos.

“Porque nuestra apuesta es entrar con fuerza en el sudeste asiático”, nos responde detrás de su computador, a miles de kilómetros de distancia.

Eso está claro, le decimos, pero, ¿no podría haber sido cualquier otra de las mega ciudades en las que suelen instalarse los chilenos que van a la conquista del Asia? le insistimos incrédulos por la elección de la ciudad elegida para asentarse.

“Como experiencia familiar no nos parecía tan atractivo irnos a Singapur o a Hong Kong. Era mucho más interesante un país donde estuviéramos inmersos en la cultura y que aún mantuviera su identidad. Vietnam es súper distinto a Chile. Yo nunca había estado acá. Hanoi es una ciudad auténtica, con mística, autóctona, caótica, apenas hay malls, el comercio está en las calles, la gente anda en motonetas, caminas y si no tienes cuidado te atropellan”, explica.

No podía ser de otra forma para este emprendedor chileno, ingeniero aeroespacial de la Universidad de Princeton, al que claramente los modelos preestablecidos le quedaron chicos.

“A fines de diciembre del año pasado contratamos a cuatro personas –en Singapur, Hong Kong y Bangkok– para traer nuestros servicios al sudeste asiático y vine a darles apoyo”, agrega para explicar el por qué de esta apuesta que le está cambiando la vida.
En el cuarto piso de la casa recién arrendada en Hanoi instaló su oficina. Su meta es cerrar contratos, antes de fin de año, con al menos, un gran operador de telefónía móvil del Asia Pacífico.

“Para Tiaxa el gran mercado está en estos países en vías de desarrollo, con altas tasas de crecimiento, donde el celular le ha ido cambiando la vida a la gente”, relata Valdés con una pasión casi envidiable por su trabajo.

“Los números son increíbles. El operador más grande de Filipinas tiene 60 millones de clientes; el de Vietnam 70 millones; el de India más de 150; China más 600 millones de suscriptores. Acá está el futuro. El mismo trabajo que uno logra al hacer por una venta en Sudamérica, aquí lo multiplicas por 10”, sentencia.

El nicho en que se ha concentrado Tiaxa es la tarificación y cobro, y el procesamiento de transacciones de todo aquello que en los teléfonos móviles no es voz, es decir, Internet, descargas, redes sociales y su chiche, el avance de saldo para teléfonos de prepago que acaba de estrenar en Chile con Movistar.

El invento

El “avance de saldo” es el gran invento de Tiaxa. Se ve simple, pero tiene toda una logística. En el fondo es prestarle plata al dueño de un teléfono cuando ya no le queda saldo para llamadas. Un “nano crédito”, como lo describe Valdés. “Lo que hacemos es hacer un scoring, segmentar a los usuarios de prepago, ver su historial de consumo y su comportamiento para definir cuánta plata se le puede avanzar. Algo parecido a lo que hace el retail o a las líneas de crédito. La diferencia es que no se cobran intereses, la apuesta va por el volumen de llamadas”.

El servicio ya está funcionando en 13 países de América latina y en total es usado por más de 3,5 millones de usuarios. Pero el crecimiento mayor todavía está por llegar: a fines de octubre lanzarán el servicio con una de las principales operadoras telefónica de Brasil, Vivo, que tiene 62 millones de clientes.

Hace más de dos años que comenzaron con la tarea de patentar este novedoso software en Estados Unidos. “Aún estamos en el proceso y nos ha ido bastante bien”, admite Valdés. Modestia aparte, Valdés cuenta que Tiaxa ya tiene otra patente en el país del norte que tiene que ver con el traspaso de mensajes entre teléfonos de distintas compañías. Y por estos días están negociando la venta de esa propiedad intelectual en un monto que supera el millón de dólares.

De los 15 millones de dólares que esperan facturar en 2011, 5 millones de dólares responden al avance de saldo. El crecimiento ha sido explosivo, en 2010 este servicio representaba sólo 1 millón de dólares y para el 2012 ya se estima que les reportará 14 millones de dólares en ventas.

Su historia

Valdés fundó Tiaxa el 2000, en pleno boom de las puntocom y como muchas de ellas, después de haber levantado varios millones de dólares de inversionistas ángeles, perdió prácticamente todo. Eran 50 trabajadores y tuvo que echar a 42. Y a la fuerza tuvo que “llevar la empresa a la rentabilidad”, como él mismo lo describe.

Claro que sus “business angels” no eran inversionistas cualquiera. Aunque la primera vez falló, habían apostado por él nada menos que Softbank, el mismo fondo japonés que lo hizo por Yahoo y dos emprendedores exitosos de las “puntocom” que habían vendido en varios millones de dólares sus empresas a Amazon.

“Fue un modelo de negocio que no dio frutos, generamos muchos mensajes de texto, pero no ingresos; estuvimos bien mal; nos gastamos toda la plata, pero salimos adelante”, relata.

Ahora, acaba de levantar 12 millones de dólares de fondos de capital chileno –EPG Partners y Equitas Capital– y está a punto de terminar otra ronda, en Estados Unidos por otros 15 millones de dólares.

Todo, principalmente, por el éxito de su producto estrella: el avance de saldo.

-¿El negocio de avance de saldo es que el que más crece?
-Sí. Además, lo importante aquí es que nosotros no vendemos el software sino que proveemos el servicio. Nuestro trabajo lo complementamos con un importante equipo de ingenieros desde Chile, somos más de 100 personas. El 95% de nuestros ingresos son recurrentes, cuando vendes sólo softwares tienes que estar preocupado de qué vas a vender el próximo mes. En cambio en los servicios, construyes sobre contratos de largo plazo.

“Todo este tema de darle crédito a la gente de menores recursos es súper potente. Estamos viendo algunos proyectos en Bangladesh donde la gente gasta menos de mil pesos al mes y la telefonía es casi tan importante como la comida, por la conectividad que les da, un préstamo de 500 pesos en llamadas les puede hacer la diferencia de si ir o no a un pueblo a vender o comprar algo. Caminar o no kilómetros”, sostiene Valdés.

Y su tesis se apoya en números que entrega la GSMA, la asociación mundial que reúne a los operadores móviles. Según ésta, por cada 10 puntos de penetración de la telefonía móvil, el producto de un país aumenta en uno o dos por ciento. “Si tu le agregas el crédito puedes aumentarlo en 10% o 20% más”, agrega Valdés.

Los volúmenes que maneja Tiaxa no son menores. La facturación de sus clientes, a través de sus plataformas llega a 1.000 millones de dólares y ellos se llevan una tajada de aquello. Otra forma de graficarlo: Tiaxa maneja más de 2 mil millones de transacciones al mes, Transbank en Chile, alrededor de 30 millones al mes. Procesamos en 12 horas lo que Transbank hace en un mes.

Lo que viene

A Felipe Valdés hay pocas cosas que le causen mayor placer que ganarle una licitación, desde Chile, con tecnología, mente y manos locales, a una empresa de las grandes como Nokia, Huawei o Ericsson. Por eso, aspira a seguir innovando, desarrollando nuevas propiedad intelectual y a tener una presencia mundial en los países emergentes.

Dice que de aquí a cinco años se imagina con fuerte presencia en India, China y Africa, donde además como empresa puede generar un impacto social muy grande.

“El mundo de los proveedores de telefonía móvil se está moviendo lentamente hacia los servicios. En India, por ejemplo, el operador más grande, que tiene más de 150 millones de clientes, hace outsorcing en casi todo. La mitad de su red la maneja Ericsson y la otra Nokia”, explica y pasa su recado para los operadores chilenos: “cuando uno ve el nivel de eficiencia de las empresas acá, se da cuenta que hay mucho espacio por mejorar en Chile, en términos de ofrecer servicios más baratos y claramente una forma es externalizando cosas a proveedores de servicios. Veo que tímidamente están comenzando a hacerlo”, añade.

En el ambiente tecnológico chileno es un rumor creciente que Tiaxa podría convertirse en una de las primeras compañías locales en cotizar en el Nasdaq. Se lo preguntamos y nos dice que abrir su empresa a la Bolsa “sería la demostración de que hemos madurado como negocio a tal nivel de poder hacer una oferta pública de acciones. La verdad es que para mí es un sueño poder lograr eso”.

Siendo realista cree firmemente que lo puede lograr al cabo de dos años. Su socio, Olav Carlsen, un alemán-danés-californiano, como lo describe Valdés, ya sacó al Nasdaq a dos importante empresas del área de tecnologías: Portal Player y Transmeta.
Por lo demás, sin querer queriendo Tiaxa está en el subconsciente de sus potenciales clientes, pues el nombre viene del concepto chino Tian Xia, que quiere decir bajar los valores que están en el cielo al mundo terrenal. Es una palabra que suele leerse en todos los templos budistas y que podría ser una premonición del futuro que les viene.

Silicon Valley, Piñera y Benigno Aquino
Felipe Valdés fue uno de los emprendedores chilenos invitados por el presidente Sebastián Piñera a Silicon Valley en septiembre pasado. Gracias a esa experiencia es que hoy está a punto de terminar el levantamiento de 15 millones de dólares con inversionistas de allá. Además, quedó muy bien contactado con universidades para seguir su I+D y manejar todo su mundo de información de datos.

Fue en esas reuniones también que conoció a un abogado que lo invitó a una comida con el presidente filipino, Benigno Aquino, a quien le comentó su gran interés por llevar sus servicios a ese país. Y aunque no se ha vuelto a reunir con él, es el país del sudeste asiático que más avanzado tiene un posible acuerdo con el principal operador local.

-Desde tu experiencia, ¿cómo es ser chileno y emprendedor?
-Por un lado diría que Chile hoy es un lugar fantástico para emprender. Cuando yo partí lo hice con mis contactos en Estados Unidos porque la base que hoy tenemos como país no existía. En Chile hay capital disponible, buenos inversionistas, clientes exigentes y un marco regulatorio robusto, lo que falta son emprendedores. Más gente que se atreva a no ser empleado. Los chilenos somos muy cómodos, Chile es un gran país para vivir y para emprender tienes que estar dispuesto a subirte al avión, a viajar, a ganar mercados. No es que te tengas que venir a Vietnam, pero sí a Brasil o a Perú.

Otras cosas importante, agrega, es que hay que hablar inglés y saber trabajar en equipo. “Y en Chile todavía nos falta mucho”.

“Lo otro que he aprendido es la perseverancia, al final uno nunca sabe cómo se van a materializar las oportunidades; pero dicen que la suerte es la confluencia de la habilidad y las oportunidades. Si tú estás ahí y eres perseverante, seguramente se te van a dar las cosas”, acota.

 

Soluciones empresariales
Tiaxa trabaja en Chile con empresas tan diversas como Equifax, Lan o Clínica Alemana, entregando soluciones a la medida.

A Lan, por ejemplo, le administra toda la red de información vía celular que se entrega a la gerencia. Es también quien administra la banca móvil del Banco de Chile y la que recuerda a los pacientes de Clínica Alemana una cita con el doctor. También tiene contratos con empresas del retail para la recordación de pago de créditos.