Son 22 abogados entre 30 y 40 años. Ellos conforman la nómina de árbitros jóvenes que desde el 2017 se organizaron para funcionar al alero del Centro de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago. Tienen sus propias normas y representan una alternativa para promover un mayor acceso a la justicia.
Foto: José Miguel Méndez

  • 19 julio, 2019

Por años, los arbitrajes –una solución rápida y efectiva para resolver conflictos civiles y comerciales– estuvieron concentrados en el Centro de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago (CAM). Y aunque han surgido nuevas oficinas arbitrales, como el Centro Nacional de Arbitrajes que se creó en 2007 y el primer Tribunal Arbitral Independiente, creado el año pasado por Carlos Peña, Víctor Vial y Luz María Jordán, lo cierto es que prácticamente la totalidad de los arbitrajes institucionales siguen recayendo en el CAM.

Cuentan con una nómina de más de cien árbitros, y fijan las tarifas, así como los topes de honorarios según una tabla progresiva publicada en su página web. Pero ante una mayor demanda de arbitrajes, que en los últimos años han ido incluyendo litigios por cuantías menores a las que históricamente se sometían a este sistema de justicia, a principios de 2017 un grupo de abogados jóvenes, entre 30 y 40, con experiencia en litigios y/o especialización académica, propusieron crear AJ-CAM: Árbitros Jóvenes del CAM Santiago.

La iniciativa, que contó con el apoyo de Macarena Letelier, directora ejecutiva del CAM, fue aprobada por el Consejo Pleno de la entidad y, en principio, se resolvió que esta nómina de árbitros jóvenes se hiciera cargo de conflictos cuyos montos no superaran las 500 UF, de manera de entregar mayor celeridad y reducción de costos a este mecanismo: se determinó que la tasa administrativa sería la mitad de lo que normalmente cobra el organismo.

Este monto, para un arbitraje del CAM, equivale al 10% de los honorarios del árbitro, los que podrían ascender hasta 30 millones de pesos en el caso de un litigio por 30.000 UF. Sujetos a las tarifas y plazos impuestos por el CAM, los jóvenes generaron sus propias normas, como la existencia de elecciones anuales para definir a un comité ejecutivo compuesto por cuatro abogados y con paridad de género, además de la integrante permanente Jazmina Santibáñez, abogada jefe de la unidad de arbitraje y quien se encarga del vínculo con la organización.

Desde marzo de este año, el segundo comité ejecutivo en la joven existencia de AJ-CAM está compuesto por los abogados Carolina Escandón, Carolina Alcalde, Jaime Puyol y José Tomas Bulnes.

El grupo realiza reuniones quincenales donde, entre otras funciones, se preocupan de organizar actividades de extensión o de la publicación de artículos en los informativos del CAM. Uno de los sellos de la organización de árbitros jóvenes ha sido aumentar la participación femenina que actualmente alcanza el 32%, cifra considerablemente mayor que en la nómina oficial de árbitros, que tras una reciente incorporación de abogadas mujeres, llegó a 18%.

Hoy, a menos de dos años de existencia, AJ-CAM ha conocido un total de 45 causas de arbitraje, de las cuales seis concluyeron por sentencias definitivas, ocho por avenimientos, dos por transacciones, una por desistimiento, cinco por retiro de solicitud y una por orden de conclusión. Las otras 22 continúan en tramitación. Y, dados los buenos resultados, recientemente el Consejo Pleno del CAM permitió aumentar el rango de las cuantías de los litigios asignados a árbitros jóvenes a 2.000 UF, en el caso de procedimientos no abreviados.

Aire fresco

Felipe Correa, socio de Molina Ríos Abogados, fue uno de los impulsores de la creación de AJ-CAM. De hecho, formó parte de su primer comité ejecutivo junto a Andrés Germain y Cristóbal Leighton. “Aquí todos somos abogados litigantes, para ser árbitro es necesario tener la capacidad de dirigir un juicio. Es una experiencia que se da con la práctica”, explica Correa. Agrega que, aunque no es requisito, muchos de los árbitros jóvenes han sido actuarios –secretarios de algún árbitro– o cuentan con especialización académica. “Una de las ventajas que tiene un árbitro es que es un abogado especializado en un tema en particular, entonces maneja  conocimientos técnicos. La idea es que se designen las causas a quienes estén en mejor posición de resolverlas”, explica Catalina Amenábar, abogada de Philippi, Prietocarrizosa, Ferrero DU & Uría, e integrante de la nómina joven. Para ella, el énfasis de la incorporación femenina ha sido fundamental para dar visibilidad a las mujeres en el mundo del arbitraje y representar a una nueva generación.

Otro de sus focos ha sido marcar presencia a nivel internacional y generar nexos con otras agrupaciones de árbitros jóvenes en el extranjero. Los abogados destacan que AJ-CAM es la única de estas organizaciones que cuenta con la facultad de llevar causas arbitrales, algo inédito, ya que en otros países los más jóvenes se desempeñan como actuarios, además de labores de extensión, investigación o networking

Los tipos de causas que revisan, abarcan litigios de diversa naturaleza, pero se concentran mayoritariamente en contratos de arrendamientos, promesas de compraventa, e incumplimientos con indemnización de perjuicios, cuenta Carolina Escandón, de Albagli Zaliasnik abogados y miembro del actual comité ejecutivo de AJ-CAM, junto a Jaime Puyol, socio de Grunberg Puyol, quien aclara que la cuantía de la causa no necesariamente tiene relación con la complejidad jurídica y la dedicación que esta requiere.

“Para una pyme o persona natural que acude al arbitraje, su conflicto puede comprometer el 100% de su patrimonio, entonces para esa parte su resolución puede ser de extrema relevancia”, dice Felipe Correa. Son justamente esas causas más pequeñas las que muchas veces no podían acceder a un arbitraje del CAM, considerando los honorarios y costes habituales que estos implican. “Algunos quedaban en un limbo, entonces se generó un considerable número de solicitudes, y ante esa demanda surge la idea de que exista un grupo más joven que vea estas causas, con la misma capacidad y dedicación, pero cobrando menos”, asegura Catalina Amenábar. Todos coinciden que la misión de AJ-CAM es facilitar un mayor acceso a la justicia a través del arbitraje: “Queremos derribar mitos; que la gente no descarte el arbitraje como alternativa por ser demasiado caro”.

Otra ventaja comparativa en la que Carolina Escandón hace hincapié es la rapidez: “Hay un reglamento que establece, en principio, una duración de procedimiento abreviado de entre cuatro a seis meses, comparado con un juicio ordinario que puede durar años. Entonces se garantiza mayor agilidad en la resolución de conflictos, lo cual también se traduce en menores costos”.

Tecnología arbitral

La agrupación de árbitros jóvenes les ha otorgado especial relevancia a las labores de promoción y extensión que los posicionen dentro de la comunidad jurídica. Por lo mismo, han organizado actividades como una charla con expertos en arbitraje en construcción, otra instancia dedicada a Terceros en el arbitraje y el Día del Arbitraje y la Mediación, que tuvo lugar el pasado mes de enero y que contó con la presencia del subsecretario de Justicia, Juan José Ossa, el ex contralor Ramiro Mendoza y el rector de la UDP, Carlos Peña, entre otros. También se preocupan de mantener presencia en los informativos del CAM a través de columnas, artículos y otras publicaciones.

Y como varios de los abogados miembros de AJ-CAM además son profesores de derecho, se mantienen conectados con el mundo universitario organizando visitas de alumnos al centro de arbitraje y otras instancias de ese tipo.

Un aspecto que los diferencia de las generaciones mayores de árbitros es la elección de sus representantes.  “Cada comité ejecutivo se fija metas para su periodo y nos importa incentivar la participación”, apunta Jaime Puyol. En términos de modernización también hay avances, ya que se plantea la utilización del sistema ODR (online dispute resolution), que funciona a través de conferencias virtuales y que permite resolver litigios arbitrales de manera remota, lo cual se traduce en mayor eficiencia. También utilizan la plataforma electrónica oficial del CAM para tramitar los expedientes (e-CAM), donde se suben los escritos digitalizados y resoluciones validados mediante firma digital.

Los integrantes de AJ-CAM cuentan que mantienen una relación estrecha con la directiva de la CAM y señalan que desde un principio el consejo de la institución los apoyó. Lejos de existir rivalidad entre los mayores y ellos, afirman que incluso hubo entusiasmo por parte de algunos consejeros e incluso árbitros al ver a nuevas generaciones tomando la posta a través de un proceso formativo interno. Entre los impulsores del proyecto destacan a Macarena Letelier, Sergio Urrejola (actual embajador de Chile en Argentina), la fallecida abogada Olga Feliú y a Peter Hill, presidente de la CCS. En el día a día existe constante comunicación y asesoramiento, y pueden acudir a los abogados del CAM ante cualquier duda. La colaboración intergeneracional ha sido una oportunidad que ellos han sabido aprovechar para instalar nuevos liderazgos y mayor apertura.

La nómina de árbitros sub40

Carolina Alcalde; Catalina Amenábar; Francisco Blavi; José Tomás Bulnes; Andrés Cáceres; Luis Felipe Correa; Carolina Escandón; Andrés Germain; María de los Ángeles González; Joselyn Henríquez; Cristóbal Leighton; Felipe Leiva; Karen Milinarsky; Nicolás Miranda; Juan Pablo Morales; Gerardo Ovalle; Jaime Puyol; Luis Quintana; Juan Diego Rabat; Juan Carlos Riesco; Constanza Veas; Gonzalo Vial.