La Corporación para Ciegos cerró sus puertas el 20 de mayo producto de la pandemia. Pero los problemas de financiamiento se arrastraban desde el estallido social. Como ella, son cientas las insituciones que se debaten cómo sobrevivir en esta crisis. Si es que es eso posible.

  • 4 junio, 2020

“Siempre buscan a las fundaciones para que ayudemos, para que lleguemos donde no lo hace ni el gobierno, ni las empresas. ¿Pero, ahora quién nos va a ayudar a nosotros?” comenta María José Escudero, cofundadora y directora ejecutiva de Fundación Ronda.

Son cientas las fundaciones y ONGs que ven cómo sus recursos se reducen en al menos un 50% producto de un virus que no da tregua y una crisis económica que amenaza el futuro. La mayoría tuvo que activar medidas de emergencia, como es el caso de la Fundación Ronda, la cual crea espacios de inclusión socio laboral, empoderamiento y participación a comunidades con barreras de acceso en la sociedad, además de asesorar a empresas y organizaciones públicas para ser inclusivas. “En situaciones como éstas, obviamente lo primero que hacen las empresas y organismos públicos es recortar su presupuesto y sacar de la ecuación los programas sociales y asesorías en estos temas. Nosotros lo entendemos y para ambos lados es muy triste ver cómo vamos terminamos alianzas estratégicas que fueron tremendamente efectivas”, relata Escudero.

En su caso, las primeras empresas que cortaron sus apoyos fueron las del rubro de la hotelería y turismo, seguido por la construcción e inmobiliarias. En términos de cifras, en 2019 Ronda contaba con un presupuesto de 400 millones de pesos y hoy subsisten con menos de la mitad, gracias a ahorros y autogestión. Para eso redujeron sueldos y reorganizaron jornadas laborales part-time con el fin de no desvincular a nadie. Y hace un par de días lanzaron el programa ¡Fábrica de talento e innovación social!, un sistema de apoyo integral a organizaciones por medio de la entrega de productos y servicios que serán elaborados por el equipo de profesionales de Ronda, y que dará trabajo a profesionales y técnicos de grupos con barreras de acceso de todo el país.

Ellos son parte de los siguen dando la batalla. Pero no todos han corrido con la misma suerte.

Corporación de ciegos baja el telón tras 41 años de trayectoria

La Corporación de Ciegos, que fue fundada en 1979 con el objetivo de grabar libros a las personas no videntes en complemento a lo que ellos podían leer en braile, cerró sus puertas de forma definitiva. El 20 de mayo la asamblea de socios acordó la disolución de la ONG y la entrega de todos los bienes a la Fundación Luz, tal como lo establecen sus estatutos.

Ya en los últimos años habían tenido problemas importantes en la búsqueda de financiamiento. La corporación tenía su estructura -una directora ejecutiva, 2 profesores, 2 asistentes administrativas y un auxiliar- que si bien era reducida significaba un cierto nivel de gastos fijos. El año pasado el estallido social obligó a suspender el evento anual de recaudación pública -donde participaba Jorge Alis- y el día de la colecta en las calles les tocó lluvia, lo que hizo que los aportes disminuyeran fuertemente. Aun así, habían ganado dos fondos, uno público y uno privado, para el financiamiento de algunas actividades del 2020.

Pero a esto se sumó otro factor: la sede ubicada en Carlos Condell con Providencia, estaba emplazada en plena zona cero, lo que hacía que los usuarios de la institución, la mayoría de ellos adultos mayores, tuvieran muchas dificultades para acceder. tPor eso en enero, se trasladaron a otra sede en calle Jorge Matte. Y estando listos para operar en la segunda quincena de marzo de 2020, se desató la pandemia y se vieron obligados a mantenerla cerrada.

“Cuando levantaron la cuarentena no pudimos abrir porque nos encontramos que no podíamos pedir a nuestros usuarios que asistieran al centro, porque ellos usan locomoción pública, y la fuente del posible contagio para ellos era demasiado elevada. Por otra parte, todos nuestros talleres eran grupales, totalmente contraindicadas para efectos de autocuidado”, explica Juan Manuel Gutiérrez, presidente del directorio. “A eso se agrega que no hay certeza de cuando pueda volver la normalidad”, dice.

“Evaluamos distintas medidas de protección del empleo que se habían provisto. Y frente a la realidad de que el financiamiento se nos iba avenir guarda abajo significativamente, tomamos la decisión de pagar todas las indemnizaciones y cerrar lo más ordenado posible, en vez de estirar la mecha y encontrarte después que igual no puedes funcionar, habiéndote gastado los recursos”, agrega.

La Fundación Luz continuará con dos de las actividades de la corporación: la mantención de la biblioteca de audiolibros y el proyecto Arte Ciego, que desarrolla habilidades para transformar a los no videntes en pequeños artesanos de joyería y cerámica.

Lo que dicen las cifras

A la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil no se les considera como posibles sujetos de crédito, ni califican en las medidas económicas propuestas por el gobierno para las pyme y empresas. De este modo, fondos y recursos públicos y privados que se abren a postulación son destinados a proyectos que van en directa relación con entregar ayuda directamente relacionada a la emergencia sanitaria como el caso de los bonos y las cajas solidarias. Pero “ninguno de estos van a cubrir los costos fijos y de operación de las organizaciones” señala Escudero.

De acuerdo a un estudio elaborado en abril por la Fundación PwC (PricewaterhouseCoopers) junto la Fundación Lealtad y la Comunidad de Organizaciones Solidarias sobre el impacto económico y financiero en 222 organizaciones solidarias producto del Covid-19, las instituciones de menor tamaño están en mayor riesgo porque dependen principalmente del financiamiento privado, mientras que en las más grandes el 80% de sus fondos provienen del sistema pública. De hecho, el documento arrojó que el ingreso de las más grandes disminuyó en un 21%, a diferencia del 50% o más que mermó en el caso de las organizaciones más pequeñas.

Los resultados arrojaron, además que el 63% no tendría “caja” necesaria para cerrar el 2020 y el 39% confesó que se había visto en la obligación de cerrar programas. En cuanto a la captación de donaciones, el 50% reconoce que sus recaudaciones por esta vía disminuirán un 25%, sin embargo, existe un 8% que cree que podrían aumentar.

Frente a esto, la directora ejecutiva de la fundación PwC, Sharoni Rosenberg, señala: “Llama la atención cómo han bajado los ingresos públicos ya sea vía subsidios o contratación de servicios. Claramente esos fondos se han destinados a la emergencia sanitaria actual”.

“Es necesario crear un fondo de rescate y fortalecimiento para las organizaciones de la sociedad civil ya sea a través de la filantropía o por medio del aporte del gobierno”, agrega el director de la Comunidad de Organizaciones Solidarias, Hans Rosenkranz, que reúne a más de 200 ONGs, fundaciones y corporaciones relacionadas a la pobreza extrema en el país.

Los efectos siguen en desarrollo por lo que las fundaciones que hasta el momento han podido dar la batalla a la crisis social en primer lugar, ahora la sanitaria, sean capaces de sobrevivir a la crisis económica que se avecina.