Lleva poco más de tres meses a cargo de Energía y ya le han tocado un blackout y la primera quiebra de una empresa de generación, con Campanario. y, al parecer, los “incendios” continuarán, porque todo indica que será él el ministro del rubro que tendrá que tomar una de las decisiones más polémicas para el futuro energético del país: si Hidroaysén se construye o no.

  • 16 noviembre, 2011

Lleva poco más de tres meses a cargo de Energía y ya le han tocado un blackout y la primera quiebra de una empresa de generación, con Campanario. y, al parecer, los “incendios” continuarán, porque todo indica que será él el ministro del rubro que tendrá que tomar una de las decisiones más polémicas para el futuro energético del país: si Hidroaysén se construye o no. Por Antonieta de la Fuente; fotos, Verónica OrtÍz.

A fines de septiembre, cuando llevaba dos meses en Energía, el ministro Rodrigo Álvarez decidió visitar la región de Aysén para ver en vivo y en directo los lugares donde HidroAysén pretende levantar sus centrales hidroeléctricas. Fue el primer ministro de esa cartera –ya ha habido tres en este gobierno– que viajaba a la zona. Ahí, realizó un recorrido en helicóptero para observar desde las alturas la cuenca del río Baker, donde se instalarán dos de las cinco represas. Un recorrido que, según confesó, no buscaba hacer un guiño a la eléctrica, sino responder a su curiosidad personal y ministerial por conocer en terreno el lugar donde podría levantarse uno de los megaproyectos eléctricos más emblemáticos y polémicos de los últimos tiempos.

Acompañamos al ministro en esa travesía, sobrevolamos la cuenca del Baker y conversamos largo y tendido para conocer su opinión sobre el controvertido proyecto.

Casi dos meses después nos reu-nimos nuevamente con él para indagar qué sacó en limpio de esa visita. Ahí aprovechamos para conversar también sobre la temperatura política del momento y sus intensos meses a cargo de la cartera de Energía. Desde que asumió, le ha tocado enfrentar un blackout, el primer caso de quiebra de una empresa de generación (Campanario) y la asignación presupuestaria del ministerio. Ahora, acaba de recibir el esperado informe del Comité Asesor para el Desarrollo Eléctrico (CADE) y la semana pasada un informe elaborado por una comisión paralela. Dos documentos clave para definir cuál será la matriz energética de Chile en los próximos años.

-¿Qué lo motivó a inscribirse como el primer ministro que viaja a conocer HidroAysén?
-Para mí es importante conocer en terreno las tecnologías en materia de energía, para hablar de los posibles efectos y consecuencias que pueden tener un proyecto u otro. He tenido la oportunidad de visitar proyectos eólicos y solares en el norte y, en este caso, me parecía imprescindible, y por eso coordinamos con la intendenta Pilar Cuevas recorrer Aysén y, particularmente, visitar los proyectos que se han hecho y parte de los recursos hídricos de la región.

-Al final, la decisión va a caer sí o sí en el consejo de ministros y, tarde o temprano, usted va a tener que zanjar si HidroAysén va o no. ¿Le complica?
-Lo primero es recordar que en este momento hay una etapa que es judicial, en la Corte Suprema. No obstante, la probabilidad de que se termine resolviendo como comité de ministros es muy real y en ese caso tendré que emitir resolución como tal. Por lo mismo, y al contrario de lo que señala, no me complica haber ido a la zona, ya que me parece propio de la responsabilidad de un cargo como este estar disponible para evaluar todos los elementos, escuchar todas las opiniones y finalmente tomar una definición.

“Así como a la oposición le ha costado muchísimo aprender a ser oposición, cuesta aprender a ser gobierno”.

-¿Pero tiene claro que podría sacrificar su capital político en esta pasada?
-Desde el momento en que asumí, y no dejo de pensarlo, me doy cuenta de la tremenda importancia que tienen las definiciones que tomemos en el campo de la energía para el desarrollo del país. Son materias de enorme responsabilidad, así que las asumo con esa misma seriedad y certeza. Hay mucho por hacer, es apasionante, y eso requerirá asumir tareas que son ineludibles para Chile. Lo tenía muy claro cuando estaba asumiendo y tengo muy claro que tiene costos políticos, pero creo que es una tarea apasionante.

-De hecho, al ministro Golborne lo sacaron de Energía “para cuidarlo”…
-Pero como yo no tengo ningún tipo de intención en materia de elecciones políticas, no tengo ningún problema en asumir esta responsabilidad.

Decenas de miles de MW

-¿Cuál es su opinión frente al proyecto? Hay otros ministros de Energía que han planteado la necesidad de que se haga…
-Es relevante para el país que las instituciones se enmarquen dentro de sus atribuciones. No puedo pronunciarme sobre un proyecto, es un tema que está en debate en tribunales. Y menos, cuando en el futuro puede que me corresponda como ministro intervenir en el consejo de ministros. Lo que sí me parece es que nuestro país tiene que tomar definiciones mucho más amplias sobre su matriz energética. En los últimos años la matriz se ha ido carbonizando y, por tanto, ensuciando. Y, en ese sentido, el uso del agua para generar energía nos va a seguir acompañando por mucho tiempo, tanto en proyectos pequeños como en medianos y grandes.

-Pero, pensando en que necesitamos cerca de 8 mil megawatts más para 2020, ¿HidroAysén es necesario?
-Todos estos grandes proyectos están pensados para ingresos posteriores al 2020. Actualmente están en plan de construcción pronta más de 3 mil MW. Y de aquí al 2020 hay una serie de proyectos adicionales. Para lo que requerimos en el corto plazo, el sistema está respondiendo con nuevas unidades, en su mayoría térmicas, que es donde se produce desde el punto de vista de la ciudadanía un rechazo mayor. Lo anterior, sin perjuicio de que les hemos colocado por primera vez normas de emisión y estamos exigiendo un mayor compromiso medioambiental.

-Claro, pero la contribución de HidroAysén sería de más de 2.500 MW de una…
– De aquí a 30 años requieres decenas de miles de megawatts. Si uno piensa que al 2020 necesitamos estar en torno a los 22 mil o 23 mil MW instalados y eso se va a duplicar en 10 años, estamos hablando que en 20, 25 o 30 años vamos a estar hablando de 50 mil MW adicionales si quieres crecer a este nivel.

Carretera eléctrica

-¿La construcción de una carretera eléctrica pública reemplazaría una eventual línea de transmisión de HidroAysén?
Mejorar la transmisión es una mirada de varias décadas. Tenemos situaciones muy concretas hacia el norte del país que no tienen nada que ver con un proyecto específico del sur y que requieren mayor fortaleza. Entonces, tanto el concepto de carretera eléctrica y una eventual interconexión de los sistemas, como los cambios legales están pensados para todo el sistema y no para un proyecto especial.

-Pero independiente que sea para todo el país, ¿podría reemplazar eventualmente una línea desde Aysén hacia el norte?
-Proyectos como los hidráulicos que se están construyendo en el sur requieren de líneas propias e incluso por eso han anunciado estudios conjuntos.

-Entonces, ¿no podrían colgarse de esta carretera eléctrica pública?
– Requieren para su desarrollo de transmisiones de muy larga distancia y dependerá de las definiciones futuras de la carretera eléctrica pública si pueden interconectarse y en qué punto pueden hacerlo. Pero cualquiera de estos proyectos va a requerir sistemas de transmisión propios.

Hidroaysén: “Como no tengo ningún tipo de intención en materia de elecciones políticas, no tengo problema en asumir esta responsabilidad” .

-¿Es factible que esta carretera eléctrica pueda tener un cableado submarino?
-Estamos evaluando todas las posibilidades. Hay países que están pensando en tener parte de sus líneas por vía submarina, precisamente, para evitar los atrasos o las discusiones que se producen a veces en los cableados por tierra. Y en nuestro análisis para ver los mejores mecanismos de transmisión y sus costos, está ver cuál es el costo eventual de hacer una línea submarina.

-¿Cómo se piensa financiar todo esto?
-Hay varias inversiones que han ido quedando en rezago. Por lo tanto, tenemos actualmente el plan de inversiones más alto en la historia de Chile: 900 millones de dólares que deben ser licitados y que van a producir efectos prácticos en 2016 y 2017. Estamos en la mitad del las licitaciones. Y estamos viendo si es necesario expandir aún más ese plan.

¿Ingobernabilidad?

La oficina de Álvarez queda en el decimotercer piso de un moderno edificio en pleno centro. Desde ahí tiene una vista privilegiada de la Alameda. Por eso, en estos meses ha sido testigo de las múltiples protestas y marchas estudiantiles que cruzan esa arteria.

-Hay sectores que están criticando que las instituciones dejaron de funcionar, que hay una sensación de ingobernabilidad, donde todo se sale de cauce y donde los estudiantes hacen lo que quieren…
-No. Creo que el país, y es un esfuerzo que hizo la Concertación y reconozco, logró un proceso institucional que nos ha dado crecimiento, desarrollo y estabilidad. Hemos pasado situaciones complejas en los últimos meses, pero no creo que nuestras instituciones no estén funcionando. Al contrario, hay que fortalecerlas. Evidentemente, una expectativa tan amplia de la ciudadanía como es la educación nos remeció a todos, pero creo que la forma de responder es a partir de nuestras instituciones, el gobierno, el Congreso, para avanzar en los cambios legislativos que se requieren. Mi opinión es que la ciudadanía empieza a tener claro no sólo que es importante el respeto a las instituciones, sino también los tiempos para su funcionamiento. Tenemos que darnos cuenta de que la estabilidad de los sistemas democráticos y de nuestro sistema económico son elementos que hemos construido y que hay que profundizar y fortalecer.

-¿Cómo lo está haciendo el gobierno? ¿En qué se han equivocado?
-Estamos en una situación con un nivel de crítica alto que reflejan las encuestas, pero creo que el gobierno ha seguido trabajando. Hemos logrado recuperar el crecimiento, generar empleo, enfrentar tareas inesperadas como fue el desastre del terremoto, recuperar el equilibrio económico, contestar en materia de vivienda, salud y educación, pero hay también problemas que se arrastran por años, como el caso de la educación. El gobierno está haciendo todos los esfuerzos por cumplir su programa y tengo la confianza y la seguridad de que la ciudadanía va a darse cuenta y reflejar eso en su evaluación.

-¿Pero no hay ningún nivel de autocrítica?
-He sido permanente testigo, como subsecretario y ministro, de la autocrítica y la visión interna de cómo se puede mejorar. Los esfuerzos que se han hecho en los últimos meses han sido notorios. La etapa de instalación de un gobierno no es fácil. Así como a la oposición le ha costado muchísimo aprender a ser oposición, cuesta aprender a ser gobierno y cuesta aprender a relacionarse adecuadamente dentro del marco de nuestra propia coalición. Ha habido problemas en esa línea, pero ahora estamos en etapas más afiatadas.

-¿Ve un cambio en la manera en que se ordenaba el gabinete y cómo se daban los liderazgos con la entrada de los nuevos ministros?
-El gabinete cuenta con figuras extraordinarias, pero la llegada de personas en breve tiempo, como los ministros Andrés Chadwick, Andrés Allamand y Pablo Longueira, trajo consecuencias positivas para el gobierno y mucho mayor liderazgo político en el gabinete.

-¿Era necesario, a su juicio, tener un componente más político?
-Sí, era necesario y por eso el presidente tomó esa definición y ha sido muy positiva.

-En una entrevista a Capital, el ministro Chadwick dijo que Andrés Allamand sería un presidente para Chile. ¿Lo comparte?
-Hay muchas figuras en el gabinete que podrían ser grandes presidentes. Golborne sería un gran presidente, al igual que Pablo Longueira. Allamand también, pero agregaría esos nombres a la lista.

Hacienda desde fuera

-¿Echa de menos Hacienda?
-El otro día pensaba en eso. Durante los últimos 13 años participé en primera línea en la discusión del presupuesto y esta es la primera vez que no lo hago y quiero decir que la sensación de tranquilidad y relajo de estas semanas es mucho mayor…

-Mirando desde afuera, ¿le ha faltado un criterio más político que económico a ese ministerio?
-No, y creo que ahora la labor del subsecretario Julio Dittborn es tremendamente importante. Y el apoyo que tienen de otros ministerios, como Claudio Alvarado, de la Segpres, que colabora mucho, son apoyos gigantescos desde el punto de vista político.

-Uno ve diferentes corrientes en el gabinete. Hay unos más partidarios de guardar la billetera y otros que dicen que es el minuto de empezar a soltar. ¿A cuál adscribe usted?
-Uno puede tener aproximaciones distintas, pero cuando uno está en Hacienda el cuidado de fondos públicos es imprescindible. Y, en general, tiendo a caer en las tesis más técnicas; aún más, después de mi paso por ese ministerio.

“En la historia está absolutamente demostrado que los debates tributarios tienen variables técnicas y económicas y también variables políticas”.

-¿Cómo cree que lo está haciendo Felipe Larraín al compatibilizar esas dos partes: el criterio económico con la parte más política?
-Creo que en ese rol son esenciales las decisiones que toma el presidente de la República. Me tocó participar en 13 leyes de presupuesto y creo que Sebastián Piñera asume un rol enorme en las definiciones económicas y políticas. Por eso, creo que todo el ministerio de Hacienda explica técnica y adecuadamente las reflexiones que existen y finalmente son definiciones que toma el presidente.

-¿Cree que hay que subir los impuestos a las empresas, como han planteado algunos?
-Esa es una materia en la que tiene que pronunciarse el ministro de Hacienda, y no el de Energía.

-¿Le tocó trabajar en este “perfeccionamiento tributario” que anunció hace unas semanas el ministro Larraín?
-Hay muchos perfeccionamientos tributarios que estaban en la cartera. Hace tres meses dejé ese debate, pero hay muchas visiones en variadas materias tributarias.

– ¿Y alguna de esas visiones iban por el lado de subir impuestos a las empresas?
-Eso hay que preguntárselo al ministro de Hacienda. Pero ya el año pasado se hizo un esfuerzo importante en materia de tasas tributarias: en algunos casos, permanentes y en otros, transitorias.

-Hay muchos que dicen que un alza de impuestos sería más una señal política que un tema estrictamente necesario…
-En la historia política está absolutamente demostrado que los debates tributarios tienen variables técnicas y económicas y también variables políticas. Hay procesos históricos en el mundo que se iniciaron a partir de un debate tributario. Por lo tanto, así como mi aproximación a estos temas es de una perspectiva más técnica, sí reconozco que tienen efectos no sólo económicos sino también consecuencias políticas. Por eso es una definición que el presidente toma.

 

Concentración y precios
-Al paso que vamos, ¿es posible cumplir con la meta 20/20 de tener el 20% de la matriz con ERNC al 2020?
-El requisito que manda la ley es tener el 10% de la matriz con ERNC al 2024. Por instrucciones del presidente, estamos tratando de acelerar ese proceso. Pero se requieren cambios legales para facilitar el acceso a la inyección de esta energía. Ahí entran la carretera eléctrica y los proyectos de transmisión adicional. Alcanzar esa meta depende de esas definiciones, no es un problema de voluntad.

-Resulta paradójico que se esté disminuyendo el presupuesto para ERNC y de eficiencia energética para 2012…
-Esa disminución en ERNC se basa en que hay recursos que ahora entrega Corfo. Además, hay una glosa bien importante de cerca de 85 millones de dólares pendiente de nuestra propia agilidad y ejecución de proyectos. Respecto a eficiencia energética, acumulamos este año dos presupuestos; uno de arrastre del año anterior y el de 2011. Y creemos que era imprescindible racionalizar su funcionamiento. Además, hay una cantidad de recursos que están en otros ministerios.

-Chile tiene uno de los precios más altos de la energía, ¿cuánto de eso es responsabilidad de la concentración del mercado eléctrico?
-Al analizar precios en cualquier mercado, la variable concentración es clave. Parte de los altos precios de la energía se justifica por razones históricas: la existencia de la RM 88, las enormes inversiones debidas a la salida del gas argentino, los costos marginales de energía indexados a petróleo, la presencia de años hídricos muy malos. Algunos de estos elementos van a ir desapareciendo en el tiempo y van a bajar los precios, pero hay varios caminos. Entre ellos, tener mayor competencia, no sólo en generación, sino también en distribución, que es algo que está diagnosticado.

-¿Se está evaluando algún cambio regulatorio para permitir mayor competencia? Alguna vez el ministro Longueira dijo que ninguna empresa eléctrica debiera tener más del 20% de la matriz…
-No, la preocupación central del gobierno son los precios y cómo se generan las condiciones para que entren más actores al mercado. No estamos en la línea de establecer cifras objetivas; algo que, en lo personal, no me gusta para ningún tipo de mercado.