No cabe duda que la Reforma Tributaria tiene aspectos positivos porque su propósito es recaudar mayores recursos para atender las demandas educacionales y sociales, sin hipotecar el desarrollo económico de país. Sin embargo, no se entiende que dicho proyecto castigue a los pequeños y medianos empresarios, que son precisamente el motor del desarrollo y empleabilidad […]

  • 20 agosto, 2012

No cabe duda que la Reforma Tributaria tiene aspectos positivos porque su propósito es recaudar mayores recursos para atender las demandas educacionales y sociales, sin hipotecar el desarrollo económico de país.
Sin embargo, no se entiende que dicho proyecto castigue a los pequeños y medianos empresarios, que son precisamente el motor del desarrollo y empleabilidad del país.

En este sentido, la reforma no cuenta con normas que incentiven o que “premien” al mediano y pequeño empresario. Por el contrario, contempla normas que sancionarían a aquellos que con esfuerzo obtengan mayores ingresos.

Por ejemplo, al igualar el tratamiento tributario de las sociedades anónimas con el de las sociedades de responsabilidad limitada, el proyecto ha puesto énfasis en igualar las normas de control, para evitar los abusos. Pero ha olvidado igualar el trato en las normas que otorgan beneficios. Tal es el caso, del llamado “sueldo patronal”.

Una persona que es dueña de una empresa puede trabajar directamente en la misma, y percibir por dicho trabajo una remuneración. Con todo, si la empresa está organizada como una sociedad anónima, la remuneración que pueda percibir el accionista por trabajar en la compañía, no tiene otro tope que un monto de mercado razonable y respecto del mismo, no hay cuestionamiento por parte de la autoridad fiscal en la necesidad de su desembolso.

Distinto es el caso del socio de una sociedad de responsabilidad limitada, quien sólo puede percibir como remuneración hasta un cierto monto, llamado comúnmente “sueldo patronal”, el cual sólo es aceptado como un desembolso necesario para producir la renta de la sociedad pagadora hasta un monto de muy baja cuantía. Si el empresario estima razonable pagarse un sueldo mayor a dicho tope, la diferencia del mismo constituirá un desembolso no aceptado como necesario para producir la renta afecta a impuesto de la empresa pagadora, además de constituir un retiro afecto a impuestos personales.

Como se puede apreciar, igualar un sistema tributario y otro, no trae consigo beneficios para ambos tipos de contribuyentes y sus respectivos dueños. Por el contrario, sólo iguala las faltas, pretendiéndose poner término a ciertas herramientas de planificación tributaria, por cierto lícitas.

A esta reforma le faltan normas que tiendan a premiar a aquellos empresarios que realizan bien su trabajo y que generan empleos, permitiéndoles acceder a un mayor ingreso, sin que el mismo sea cuestionado por parte de la autoridad fiscal.

Esperamos que los ajustes al proyecto de reforma tributaria fortalezcan y premien a aquellos empresarios que trabajan correctamente, emprendiendo, dando empleo y, pagando sus tributos.