El 2007 Netflix lanzó su servicio de streaming para películas y programas de tv. Algo poco atractivo para usuarios acostumbrados a ver películas en DVD, pero que rápidamente cambió. Actualmente los suscriptores de Netflix superan a los de DVD en más de 11 millones e incluso representan -aproximadamente- un cuarto del tráfico de Internet […]

  • 10 septiembre, 2012

 

El 2007 Netflix lanzó su servicio de streaming para películas y programas de tv. Algo poco atractivo para usuarios acostumbrados a ver películas en DVD, pero que rápidamente cambió. Actualmente los suscriptores de Netflix superan a los de DVD en más de 11 millones e incluso representan -aproximadamente- un cuarto del tráfico de Internet en América del Norte.

La explosiva popularidad trajo mayores ingresos, pero a la vez, mayores problemas: los estudios de cine empezaron a exigir contratos más caros y otras compañías se interesaron por este negocio.

Amazon es uno de ellos. El año pasado lanzó su propio servicio de streaming como una pequeña característica de la membresía de la cuenta premium ofreciendo cerca de 5 mil películas y programas de tv, cifra bastante menor a los 22 mil títulos disponibles actualmente. A esto se suma el reciente anuncio del gigante .com quien señaló que agregará 3.000 películas, entre ellas Iron Man 2 y Transformers: Dark of the Moon, que hasta ahora eran exclusivas de Netflix -gracias a un acuerdo con el canal de televisión de pago Epix-, dice el artículo de la revista Time

Si bien la pérdida de exclusividad no es un golpe mortal para Netflix -continúa teniendo la mayor biblioteca virtual de películas- sí es un aviso de riesgo ya que Amazon está creciendo y además, está ofreciendo un plan anual $15 dólares más barato que el del actual líder de la industria.

Sin embargo, entendidos en el tema explican que Netflix aún mantiene un elemento diferenciador que los distancia muchísimo de Amazon.

Para conocer ese y otros elementos que mantendrán -al menos por ahora- a Netflix como el rey del imperio del streaming revisa el artículo de la revista Time