Entre las razones está su interés por adquirir una isla con algunos de los depósitos más grandes que existen de “tierras raras”, minerales poco conocidos pero imprescindibles para la elaboración de tecnología de punta. Hoy este mercado es liderado por China, pero en Chile hay interés en dar la pelea.

  • 23 agosto, 2019

El fin de semana pasado Donald Trump dijo que quería comprar Groenlandia. Muchos de los 57 mil habitantes de la isla -situada en América del Norte y que pertenece a Dinamarca- creyeron entonces, que aquello era un mal chiste. Incluso la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, dijo que la idea era “absurda” y que no estaba a la venta. A ello, el 20 de agosto el presidente norteamericano reaccionó con un tuit: “Dinamarca es un país muy especial con gente increíble pero a la vista de los comentarios de su primera ministra, Mette Frederiksen, de que no tiene interés en discutir la compra de Groenlandia, aplazaré a otro momento el encuentro que teníamos programada para dentro de dos semanas”.

Entre las razones de Trump está su interés por adquirir una tierra con algunos de los depósitos más grandes que existen de “tierras raras”, minerales poco conocidos pero imprescindibles para la elaboración de tecnología de punta y el desarrollo de energías renovables: se utilizan para las pantallas LCD, discos duros, paneles fotovoltaicos, baterías recargables, smartphones, autos eléctricos, entre otros. Hoy China concentra el 95% de este mercado, que, a pesar de que en tamaño es notoriamente más pequeño que otros metales –se extraen 150 mil toneladas al año, equivalentes a 3 billones de dólares- nadie duda que es una industria que va en alza y de la que depende la industria tecnológica que es de trillones de dólares.

¿Y en Chile?

Hace ocho años un grupo de chilenos, todos miembros de Minería Activa, administradora de fondos de private equity asociada a LarrainVial, se propuso investigarlos. En 2011 ocurrió el hallazgo: cerca de Penco encontraron una zona con alto potencial para la extracción de estos minerales conocidos en el mundo como Rare Earth Elements (REE). En concreto, se trata de 17 elementos químicos: escandio, itrio y los 15 elementos del grupo de los lantánidos.

Fundaron la empresa BioLantanidos, y se pusieron un gran objetivo: extraer el material de manera limpia. En síntesis, su método, en contraste con el chino, se realiza a través de un proceso cerrado, que ellos llaman Close Continuous Leaching Process (CCLP) que logra controlar el desecho de líquidos al ambiente.

A mediados del 2015 construyeron su primera planta piloto. Eso les permitió comprobar que su proceso funciona, que produce el producto que debe producir competitivamente y de forma sustentable: el margen de la extracción por arcilla es de alrededor del doble que en los proyectos en roca que abundan en el mundo.

La producción en un principio tiene capacidad para producir 750 toneladas anuales. Pero podría ser mucho mayor: compraron propiedad minera en toda la zona que tiene potencial en Chile, equivalente a 2 mil kilómetros cuadrados de tierra. Podrían elevar la producción a 3.000 toneladas al año en el mediano plazo  con posibilidad de crecer a 10 mil toneladas después de una década. Asimismo quisieran construir las plantas de manera gradual, con una inversión de aproximadamente de 18 millones de dólares por planta.

Hoy están a la espera de la autorización de la RCA para iniciar sus obras.

El nuevo “oro negro”

“Medio Oriente tiene petróleo. Nosotros tenemos tierras raras”, afirmó en 1992 el presidente chino Deng Xiaoping, apuntando a que estos recursos serían el oro negro del siglo XXI. No se equivocó. El gran potencial que tienen hoy es que con ellas se crean pequeños magnetos permanentes de alto rendimiento, muchísimo más fuerte que los imanes convencionales y que sirven para motores eléctricos, turbinas, y para cosas más pequeñas, como abrir y cerrar la tapa de un Ipad.

Hasta 1989 era EE.UU. el país que lideraba la producción de Tierras Raras gracias a la mina californiana de Mountain Pass. Pero eso cambió: desde la década de los 70´el mango del sartén está en las manos de China y, en 2002, EEUU abandonó la explotación debido a la falta de competitividad frente a las producciones de Pekín.

El tema es de tal relevancia para China, que incluso la serie norteamericana House of Cards trata el asunto en uno de sus capítulos de la segunda temporada: antes de ser elegido vicepresidente, Frank Underwood (Kevin Spacey) negocia su apoyo para ser electo, a cambio de un deal contra China por la exportación de “tierras raras”.

Fuera de la ficción, varios daneses se inquietan cuando les preguntan: ¿Logrará Trump comprar Groenlandia?

Está por verse.