Las investigaciones y condenas por blanqueo de activos crecen 50% este año. Con la anunciada formalización de los cinco ex ejecutivos de La Polar y los procesos en curso, el delito comienza a alcanzar cotas hasta ahora desconocidas para Chile. Sólo en el primer semestre de este año, la banca, corredores de bolsa y automotoras, entre otros, han reportado 525 operaciones sospechosas: casi tres diarias. No todo es narcotráfico. Para las policías, la justicia y el gobierno, esto es sólo el principio.

  • 16 noviembre, 2011

Las investigaciones y condenas por blanqueo de activos crecen 50% este año. Con la anunciada formalización de los cinco ex ejecutivos de La Polar y los procesos en curso, el delito comienza a alcanzar cotas hasta ahora desconocidas para Chile. Sólo en el primer semestre de este año, la banca, corredores de bolsa y automotoras, entre otros, han reportado 525 operaciones sospechosas: casi tres diarias. No todo es narcotráfico. Para las policías, la justicia y el gobierno, esto es sólo el principio. Por Fernando Vega

Sólo en el primer semestre de este año, la banca, la bolsa, corredores de propiedades y automotoras –entre otros– han reportado 525 posibles casos de lavado de dinero. Son casi tres operaciones sospechosas diarias: por compra de casas, autos, joyas o por inusuales movimientos de plata.

Si todo sigue así, 2011 marcará el record en indagaciones por blanqueo de capitales, desde que en 2006 se comenzó a perseguir efectivamente este delito en Chile. Y si a eso se suman las formalizaciones y condenas que se tramitan en tribunales, el año quedará marcado por el lavado.

El aumento no se debe sólo a que haya más delincuencia. También mejoró –y harto– la eficiencia en la detección y la capacidad para investigar el enriquecimiento ilícito en otros delitos. Porque no todo es narcotráfico, como lo demuestra la reciente formalización de los cinco ex ejecutivos de La Polar (ver recuadro) o la condena por corrupción en la Primera Región (ver recuadro).

Los “palos blancos” son usados por los criminales para traspasar el filtro social impuesto por las marcas de lujo. Algunas marcas de autos no venden sus productos a cualquiera.

En Chile se está lavando dinero proveniente de diversas fuentes criminales y el Estado está en una verdadera carrera por frenarlo. Según cifras de Carabineros, a agosto se han decomisado cerca de un millón de dólares y 304 vehículos comprados con plata sucia.

La ley que rige desde 2006 obliga a 34 sectores de la economía –4 mil entidades, que van desde corredoras de bolsa, casinos y casas de cambio, hasta locales de compra y venta de vehículos– a reportar todo lo que huela mal. “Durante el primer semestre de 2011, la Unidad de Análisis Financiero (UAF) halló indicios de lavado de dinero en 49 transacciones, cifra superior a las 20 detectadas en igual periodo de 2010”, sostiene la directora de la entidad gubernamental, Tamara Agnic.

El lavado como arma

Según informes del Fondo Monetario Internacional (FMI), el dinero negro generado por la criminalidad equivale a entre el 2% y el 5% del PIB mundial. Si toda esa plata se juntara en un solo país, éste sería uno de los 10 más ricos del orbe.

Carabineros e Investigaciones coinciden en que en Chile la mayor parte del blanqueo proviene del tráfico de droga, especialmente de la venta de cocaína, marihuana y pasta base. Todos, productos sumamente lucrativos, como quedó demostrado en el juicio oral de la banda de los Marconi en Rancagua, desbaratada por el OS 7 de Carabineros. Durante la formalización se mostró un proyección de ingresos que indicaba que con sólo “trabajar” 14 horas diarias, la familia unida reunía medio millón de dólares al año, que una de las hijas del clan se ocupaba de blanquear mediante inversiones inmobiliarias, caprichos personales, vacaciones o una empresa de radiotaxis de pantalla. Hoy, todos están procesados por narcotráfico, asociación ilícita y lavado de dinero.

Pero los que permitieron dar el “gran salto” estadístico fueron los Gaete y los Cavieres. Las dos peligrosas bandas de

Las inversiones inmobiliarias son uno de los destinos favoritos del blanqueo. En más de la mitad de las 39 condenas por lavado que existen se registra decomiso de bienes raíces.

narcotraficantes que se disputaban la población La Victoria, en la comuna Pedro Aguirre Cerda, acumularon por separado patrimonios ilícitos cercanos a los dos millones de dólares.

A las dos bandas se les persiguió por tráfico de drogas, asociación ilícita, infracción a la ley de armas y explosivos y lavado de dinero. Pero no fue casual. Investigar por blanqueo se ha convertido hoy en una de las estrategias legales más exitosas de los fiscales. Porque con eso, los persecutores se aseguran penas más duras.

Ambos casos estuvieron a cargo de Héctor Barros, jefe de la Fiscalía Antinarcóticos y Crimen Organizado de la Zona Metropolitana Sur, quien dice que en ambas bandas quedó demostrada la fuerza de perseguir por lavado para conseguir condenas mayores. “En el caso de los Cavieres obtuvimos seis sentencias condenatorias por lavado de activos; y en la de los Gaete obtuvimos otras catorce sentencias condenatorias. En el de los Gaete no sólo se condenó por el blanqueo en la compra de bienes, sino también por el dinero que se encontraba escondido en sacos en los entretechos de las casas de los imputados”, añade. Todos sumaron entre 5 y 10 años a sus condenas iniciales y el jefe del clan, Alejandro Cavieres Alarcón, conocido como el Carejarro, fue condenado a 33 años de cárcel: ocho por tráfico de drogas; doce por asociación ilícita, ocho por lavado de activos y cinco años y un día por tenencia ilegal de armas.

Las alertas

En Chile, las investigaciones por lavado están a la orden del día. En los bancos hay sistemas informáticos que emiten una alerta cuando el saldo en la cuenta corriente de un cliente se dispara sin razón aparente.

Y los lunes eso pasa harto. Usualmente, antes de las 10 de la mañana del primer día de la semana los narcotraficantes, sus familiares o empleados acuden a diversas sucursales a depositar parte de las ganancias obtenidas por su actividad ilícita durante el fin de semana. Los más avezados buscan “palos blancos” para que depositen en sus cuentas y después se las traspasen. Lo normal es el fraccionamiento en cantidades por debajo del límite en que llaman la atención o es obligatorio comunicar el caso a las autoridades: unos once millones de pesos.

Otros, en su intento de borrar los rastros, mueven grandes cantidades de dinero muy rápidamente entre diversas cuentas y bancos o toman depósitos a plazo. Algunas investigaciones policiales han mostrado que en algunas financieras ha sido “más fácil” para los lavadores fingir ser comerciantes de ferias libres o vendedores ambulantes para justificar los billetes en efectivo y así ingresar al sistema formal una parte de sus ganancias ilícitas.

Pero en los casos de delincuencia de cuello y corbata, se han descubierto formas más sofisticadas de blanqueo, como inversiones en el extranjero o el uso de complejos instrumentos financieros. “Se han decomisado una gran cantidad de dinero en efectivo y diversos bienes, especialmente inmuebles y vehículos. En casos más complejos se han decomisado fondos mutuos y otros instrumentos financieros”, resume Mauricio Fernández, director de la unidad de lavado de dinero, delitos económicos y crimen organizado del Ministerio Público. Esta unidad asesora a los fiscales que llevan adelante investigaciones por lavado.

De acuerdo con sus estadísticas, entre 2006 y el 30 de septiembre de 2011 se registraron 39 sentencias definitivas condenatorias por lavado en Chile, que implicaron a 76 personas. Nunca antes nadie fue a la cárcel por blanquear activos en el país, ya que el delito y sus formas no estaban del todo clarificados o tipificados en la legislación nacional.
A su juicio, este cambio y el aumento en las condenas se debe a “la adquisición de experiencia investigativa en los fiscales especializados y por una cierta experticia ya generada en términos de diseño y ejecución de las investigaciones y en el reforzamiento de los equipos de apoyo a la investigación especializada”.

Palos blancos

Según se desprende de las sentencias, la figura del testaferro o “palo blanco” es un clásico del lavador de activos. Si no es un familiar directo o el cónyuge, siempre hay alguien que, a cambio de una comisión, está dispuesto a “prestar” su nombre para aparecer como el comprador de algún bien con el fin de que su verdadero dueño no despierte las sospechas.

Durante sus investigaciones la policía detectó que una de las triquiñuelas más usadas consistía en comprar un inmueble mediante un testaferro y jamás inscribirlo ante el conservador de bienes raíces. Así en los “cruces” de información realizados en las pericias el delincuente no figuraba con nuevas propiedades. Para tapar este vacío, ahora los notarios están obligados a informar de todo cambio de dominio en las propiedades.

El palo blanco también se usa para no despertar sospechas. Ese fue el caso de Ariel Marín, un abogado que compraba vehículos para la banda de los Cavieres sin levantar duda alguna acerca de su patrimonio. En las automotoras presumieron que un profesional de ese tipo era capaz de costear vehículos de más de quince millones de pesos.

Pero también esa clase de testaferro es usada para traspasar el filtro social impuesto por las marcas de lujo, sobre todo a los narcotraficantes. Hay algunas marcas de autos que por política no le venden sus productos a cualquiera. Con el fin de cuidar su prestigio o exclusividad –y además cumplir con el deber de reportar operaciones sospechosas– entrenan a sus vendedores para “interrogar” a sus posibles clientes. Si después de unos minutos no se convencen de que calza con el perfil exigido les dicen que no hay stock disponible. Y que lo llamarán…

Según Investigaciones, otra característica del lavado de fondos es la contabilidad negra. Sobre todo en los delitos de cuello y corbata, aunque también ya se ha detectado a bandas narco que contratan contadores auditores para que se encarguen de su situación tributaria.

Blanqueo inmobiliario

Para blanquear el dinero, estos grupos también manipulan la contabilidad de las empresas, asignando ganancias o pérdidas falsas; constituyen sociedades instrumentales con las que mueven grandes cantidades; invierten en negocios que mueven mucho efectivo; desvían dineros a empresas ficticias; usan facturas falsas, crean empresas de fachada o de papel o usan giros comerciales inexistentes o no explotados realmente.

También se ha detectado el uso de las casas de cambio y de identidades falsas: como en el cine, tradicionalmente a los lavadores les gusta convertir su plata en moneda extranjera.

Pero uno de los destinos favoritos de los grupos criminales para blanquear sus ganancias son las inversiones inmobiliarias. En más de la mitad de las 39 condenas por lavado que existen se registra decomiso de bienes raíces.

Cuando la UAF encuentra vestigios de blanqueo entrega la información a las fiscalías y ahí comienzan las investigaciones. También hay casos en que la policía presenta los indicios o alguien da la alerta.

En 2010, la UAF recibió 830 reportes de operaciones sospechosas. De este total, 117 se convirtieron en investigaciones concretas.

Actualmente, además de investigaciones por narcotráfico, se investiga el lavado por coimas en el caso de las fragatas holandesas y en distintos actos de corrupción. Para las policías, la justicia y el gobierno, es sólo el principio. “En Chile hay miles de empresas y personas que no cumplen con las dos obligaciones legales mínimas para comenzar a prevenir el lavado de activos: informar que han iniciado su actividad económica, y entregar los antecedentes al oficial de cumplimiento encargado de reportar operaciones sospechosas y en efectivo. Sin duda alguna, el país exhibe niveles de incumplimiento elevadamente riesgosos de la legislación y normativa que permiten prevenir los delitos de lavado de activos y financiamiento del terrorismo”, sentencia la directora de la UAF.

 

Llegar y llevar
Sorpresa causó la semana pasada la decisión de la Fiscalía Centro Norte de levantar cargos por lavado de dinero en contra de los ex ejecutivos de La Polar y formalizar por esa causa al ex presidente de la firma, Pablo Alcalde;a la ex gerenta de administración y finanzas, María Isabel Farah y al ex gerente de productos financieros, Julián Moreno.
Esta sería la primera vez en la historia de Chile y uno de los pocos casos en América latina en que se investigará judicialmente a altos hombres de negocios por presunto blanqueo de las ganancias obtenidas mediante supuestos ilícitos contra el mercado de valores y la ley de bancos.
Pero la anunciada formalización por blanqueo no sólo remeció al mundo legal. En los bancos y casas de bolsa donde los ejecutivos de La Polar manejan sus inversiones personales se encendieron las alertas, y luego del anuncio del fiscal José Morales estuvieron analizando las implicancias del caso acuciosamente.
Además, la investigación no apunta solamente a los ejecutivos. Salpica también a sus familiares y a cualquier persona de confianza que haya podido ser utilizada como “palo blanco” en el blanqueo de dineros producto de los delitos cometidos al interior de la compañía de retail.
Entre las cartas que manejan los fiscales Morales y Luis Hinostroza están los datos que demuestran el aumento patrimonial de los implicados y dónde fueron a parar esas platas. De hecho, se solicitó información al conservador de bienes raíces para determinar qué propiedades poseen los ejecutivos y se determinó que muchas de éstas están fuera de Santiago. También entre las pericias se incluyen las cuentas en el extranjero que tienen algunos de los formalizados.
La jugada de Morales e Hinostroza de formalizar por blanqueo de capitales tiene en su origen la misma aspiración que tienen los fiscales que han perseguido a los narcos: asegurar condenas más altas por el delito adicional de blanqueo.
Además, Morales es conocido en el mundo judicial debido a que logró la primera condena en Chile por narcotráfico en el denominado caso Yaupel de Ovalle, donde el empresario Patricio Gálmez Brajovic fue condenado a seis años de cárcel tras haber blanqueado más de cinco millones de dólares obtenidos del tráfico de drogas perpetrado por su hermano Arturo en Alemania.
Pero hay una arista más que aún está por aparecer. Todo apunta a que los fiscales Morales e Hinostroza podrían avanzar hacia un escenario catastrófico para la empresa: si se comprueba que efectivamente los ejecutivos incurrieron en lavado de activos, se abriría la puerta para investigar a La Polar bajo la ley de responsabilidad penal de las personas jurídicas. Un panorama que podría terminar en fuertes sanciones por haber permitido que se produjeran los delitos y que arriesgaría desde multas hasta la disolución de la compañía.
El golpe del caso muebles
Del total de condenas por lavado, hasta la fecha hay una que ha comenzado a llamar poderosamente la atención: se trata del caso muebles, una investigación por un contrato para proveer de mobiliario y computadores a la intendencia de Arica que terminó en un largo juicio por la sospecha de que se inflaron los presupuestos.
Según el Ministerio Público, este caso está sentando las bases para comenzar a perseguir en mejor forma la corrupción pública: procesar a los culpables por el enriquecimiento.
En esta causa, el abogado Diego Hauva fue condenado a 541 días de presidio por lavado de activos y presentación de antecedentes falsos y además la ex intendenta Antonella Sciaraffia y otros once ex funcionarios del gobierno regional fueron formalizados.
Hauva debió pagar una multa y le fueron decomisados todos los bienes (desde acciones del Club de Yates hasta una cuenta del JP Morgan) que compró con el dinero de la corrupción.