Estamos en la oficina de Rodrigo Hernando, gerente general de Citroën en Chile. Tras la mesa de reunión, en una repisa, brillan copas deportivas. Hacia la izquierda, más allá de la puerta, un cuadro con un uniforme de piloto sigue aportando pistas. Detrás, un par de cascos miran desde arriba una colección de autos de […]

  • 27 julio, 2018

Estamos en la oficina de Rodrigo Hernando, gerente general de Citroën en Chile. Tras la mesa de reunión, en una repisa, brillan copas deportivas. Hacia la izquierda, más allá de la puerta, un cuadro con un uniforme de piloto sigue aportando pistas. Detrás, un par de cascos miran desde arriba una colección de autos de rally a escala. Rodrigo no solo es gerente, sino un consumado piloto de una ola que vuelve: el automovilismo nacional.

Porque Hernando vive un momento entretenido, desafiante, en el trabajo y en el deporte. Es uno de los pocos gerentes de la industria automotriz nacional -hay más- que tienen el privilegio de ver este sector desde dos perspectivas: desde la cima organizacional de su escritorio, y desde el cockpit de un auto de carreras.

Lo primero fue el automovilismo. De familia. Su padre, Valeriano, un reconocido piloto cuando el automovilismo nacional atraía multitudes, en los setentas y ochentas, puso el contexto. La vida en la pista, entre los “fierros” y mecánicos se queda en la piel, en los recuerdos, en los reflejos.

Hoy, piloto del Equipo HDI Seguros by Tobero, participa en la Fórmula Total. Utiliza un auto de alta competición, con chasis monocasco Tatuus de fibra de carbono, con homologación FIA, pesan 450 kgs. sin piloto. Cuentan con alerones delanteros y traseros regulables, motor ABARTH de 1,4 litro, turbo de 200 Hp, caja Sadev, secuencial de 6 velocidades, electrónica y telemetría Magneti-Marelli y display AIM. “Es un verdadero pura sangre”, afirma Hernando.

Es solo su último desafío. Ha pasado desde las motos enduro, al rally, de autos de producción a monocascos de avanzada. “Pero lejos el auto de hoy es el mejor. Son autos desarrollados para la carrera, con un desempeño superior, en Codegua siempre rompen los récords de pista. No sólo tienen una gran velocidad final, sino que también son rápidos en las curvas. Es por lejos lo más avanzado hoy en pista en Chile”, cuenta.

-¿Cómo es la relación entre el mercado automotriz al automovilismo?

-El automovilismo convierte al auto en pasión. Hay componentes muy interesantes en la parte tecnológica e industrial, pero es un concepto, una forma de vida, y es una representación de cosas, es lo que tu reflejas. Desde el marketing, estar involucrados en la competición, que logramos clientes mucho más fieles. Con el automovilismo tenemos fans de pilotos y de marcas. Es una manera de ir más allá de la fidelización y de generar pasión en los clientes. No tantos productos tienen esta oportunidad.

-¿Altas ventas en el mercado automotriz, como se lleva ese interés al automovilismo?

-La gran causa de este período bajo del automovilismo, es que nos quedamos sin autódromo, entonces el RallyMobil tomó ese espacio. Con la inauguración del Autódromo de Codegua hay un crecimiento bastante fuerte. Si miras hace 5 años atrás, a lo que pasa hoy el automovilismo crece: varias categorías, autos clásicos, más público, cosas que se están armando. Hay un rezago, pero el interés existe y eso va a ir empujando cada vez más también al automovilismo. Existe el automovilismo amateur, que crece cada vez más. Pero el automovilismo profesional donde las empresas puedan tener un espacio para mostrar sus marcas, generar este relacionamiento de cliente-empresas y ese automovilismo debe tomarse como una empresa. Pasa a ser un ecosistema donde hay importantes recursos involucrados, con marketing y eso es lo que estamos haciendo hoy día con HDI Seguros y la Fórmula Total.

-¿Qué característica tiene un buen piloto?

-Uno bueno reúne muchas cosas, ser valiente es una de ellas, pero también ser constante, mantener el ritmo en una carrera, ser inteligente y líder de su equipo, alinearlo para obtener la mejor configuración del auto. Tener claro sus ventajas y sorprender a los rivales. A este nivel, cada piloto sabe donde frenar y acelerar, cómo tomar las curvas. Los mejores pilotos son precisamente los que son capaces de improvisar con lo que tienen, llegar un poco más al límite, hacer algo que nadie imaginó, claro sin perder el control y terminar fuera.

-¿Qué cualidades comparten el buen piloto y el buen gerente automotriz?

-Creo que el liderazgo en el equipo es clave y lo comparten. De alguna manera la mayor virtud de Michael Schumacher era esa: tener bajo control todos los aspectos, a su equipo motivado y tomar las decisiones claves, tanto en la pista como fuera de ella. Creo que, en ese aspecto, y en la competitividad que se vive en las carreras y en esta industria. Son los valores clave que comparten.