La mansa mina. Así, tal cual, es lo que nace de la guata apenas escuchar los planes que tiene Codelco para su división Andina. ¿Muy coloquial? Sí. ¿En el límite del buen gusto?, también. Pero es inevitable pensarlo apenas se empiezan a desentrañar sus números. La ampliación del yacimiento que ya opera en las altas […]

  • 22 marzo, 2013
No en mi jardín. Codelco vs. Lo Barnechea

No en mi jardín. Codelco vs. Lo Barnechea

La mansa mina. Así, tal cual, es lo que nace de la guata apenas escuchar los planes que tiene Codelco para su división Andina. ¿Muy coloquial? Sí. ¿En el límite del buen gusto?, también. Pero es inevitable pensarlo apenas se empiezan a desentrañar sus números. La ampliación del yacimiento que ya opera en las altas cumbres de la V Región desde los años 70, y cuyo informe de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) se presentó en enero 2013, transpira grandilocuencia.

Algunos de los mega datos: el tajo abierto más grande de Chile (un 20% mayor a Chuquicamata); 1.100 hectáreas de terreno explotadas en el distrito de cobre más rico del mundo; la mayor inversión hecha por Codelco en su historia (6.700 millones de dólares); ingresos estimados para los primeros quince años de operación en 10.000 millones de dólares; una producción diaria de 89.000 toneladas; doce comunas de las regiones V y Metropolitana atravesadas desde que el cobre es extraído de la cordillera hasta llegar a embarcarse al puerto de Quintero; un equipo que llegó a tener 250 especialistas levantando el proyecto en su minuto peak, y 18 mil trabajadores movilizados los seis años que durará la construcción de la nueva etapa.

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Para que lo dimensione mejor. Ministro Hales (MH), la mina a tajo abierto que Codelco construyó de cero en la II Región y que se inaugurará a fines del 2013, es lo más grande que la empresa estatal ha hecho hasta ahora y éstos son sus números: inversión de 3.083 millones de dólares, producción de 50 mil toneladas de cobre al día, 126 hectáreas intervenidas. A las rodillas de la renovada Andina.

Ahora, como buena mina de altas dimensiones, el estreno en sociedad de la remozada Andina llenó el verano de explosivas declaraciones. El primero en hablar sonoramente fue el alcalde de Lo Barnechea, Felipe Guevara, preocupado por los efectos ambientales negativos que, intuye, tendrá la explotación del yacimiento para la comuna. En particular para el Parque Nacional Yerba Loca, ubicado a 9 kilómetros de distancia de la mina, los glaciares que rodean el entorno y las aguas de napas y ríos que se alimentan de los deshielos de la zona.

Había una vez

El 23 de enero pasado, las 7.500 páginas compiladas en 10 gruesos tomos llegaron hasta la oficina de partes de la Municipalidad de Lo Barnechea. Era el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de “Andina 244” presentado por Codelco al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). Recién ahí su alcalde se desayunó con la noticia. Pese a tratarse de una operación centrada casi por completo en la V Región (99% de los efectos estarán ahí), la ampliación de la mina Andina tocaba a Lo Barnechea al oeste del Glaciar La Paloma. Sectores cordilleranos a más de tres mil metros de altura y en los cuales Andina declaró que intervendría seis glaciares de roca.

La avalancha de datos y mapas obligó al alcalde a buscar por cielo, mar y tierra a un glaciólogo que le interpretara y explicara la información. “No es fácil entender los estudios hídricos, de clima. Tampoco tenemos expertos en temas como éste que habitualmente no le competen a las municipalidades. A diferencia de otras comunas, podemos tener la plata para contratar a un especialista, pero nadie los tiene en su staff”, explica Guevara. Como no dieron con un experto en esas fechas, “entendimos e hicimos lo que pudimos”.

Con los cuestionamientos ya claros, Guevara habló fuerte calificando al proyecto como “ambientalmente muy invasivo”. Agregó que “como alcalde es muy preocupante que te digan que van a instalar en la zona oriente de Santiago una mina como Chuquicamata, porque uno ve el impacto que ha tenido esta actividad minera en el norte del país”. Rápidamente, un grupo de ejecutivos de Codelco llegó hasta las oficinas de la Municipalidad. Hubo dos encuentros, el primero de ellos liderado por Juan Pablo Schaeffer, gerente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de Codelco y, el segundo, compuesto por un grupo de ejecutivos que le informó a la comunidad sobre todos los alcances. “Vinieron porque se asustaron con mis declaraciones. Y la verdad es que no les fue bien en la reunión. Yo no ando buscando compensaciones de tipo material. Estoy buscando, primero, dimensionar el impacto que esto va a tener en la naturaleza y, luego, que se la compense”.

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El alcalde no sólo alertó a las juntas de vecinos sobre las consecuencias de Andina 244, dado que las comunidades tienen un plazo legal de 60 días para pronunciarse una vez entregado el EIA, sino que también usó su derecho a queja presentando 15 observaciones a la ampliación. “Yo no estoy en contra del proyecto y me parece bien que el país se desarrolle. El tema es que queremos que el proyecto compense a la naturaleza por el daño que se le va a causar. Pero para saber si esa compensación es justa, creemos que al EIA le falta información”.

Las aguas en Codelco se remecieron un poco. La cuprífera había retirado hace un año el EIA y el de ahora es su versión remozada, que contempla un plan de mitigaciones y compensaciones del orden de los 240 millones de dólares. El primero y único en hablar fue el propio presidente ejecutivo de la empresa, Thomas Keller. Su respuesta fue directa: le “preocupa que ya no exista un sentido de urgencia para implementar proyectos mineros, porque algunos sienten que ya estamos a niveles de un país desarrollado”.

De aquí en más, lo que hay es un diálogo de sordos que no tendrá muchas más luces hasta que sea el propio SEA el que entregue su informe final. Mientras en Codelco señalan tajantes que no le darán ni un centavo a Lo Barnechea, su alcalde responde enfático que no le interesa recibir ninguna compensación material. “El tema es que ellos no están disponibles para hacer compensaciones ambientales en Lo Barnechea porque entienden que es un costo del desarrollo”.

Guevara asegura que el Glaciar La Paloma se verá intervenido. En la cuprífera lo niegan. El alcalde argumenta que por estar dentro del Santuario de la Naturaleza Yerba Loca requiere de un capítulo espacial dentro del EIA. Codelco remata: “No es lícito que informe daños sobre una reserva natural que está a más de 9 kilómetros del proyecto, separada además por montañas de más de 5 mil metros de altura. O que diga que se van a afectar glaciares blancos, cuando no se toca ningún glaciar de estas características. Eso no es correcto, más allá de que sea alcalde de Lo Barnechea o de cualquiera otra comuna”, precisan en la empresa.

Hoy la municipalidad le está prestando a los vecinos toda la ayuda que requieran para hacer sus descargos, puesto que la consulta ciudadana tiene como último plazo legal el 15 de abril. Por su parte, Guevara, ya se reunió con el Intendente de Santiago, Juan Antonio Peribonio, para hacer sus descargos. “Como afectados tenemos el derecho de pedir una mesa técnica y lo vamos a hacer. Queremos que se incorporen especialistas en distintas áreas, como el MOP, Transportes, la Intendencia, Salud y que el Estado ponga a sus especialistas a investigar cuál va a ser el real impacto”.

¿Cómo andamos por casa?

Lo Barnechea levantó la voz y algunos de los otros municipios afectados también. En particular el de Quintero, donde se almacenará y embarcará el cobre producido. Su alcalde, Mauricio Carrasco, cuenta que ya tuvieron la presentación formal de Codelco, acotando que “lamentamos que una de las inversiones más grandes del gobierno no guarde relación con las medidas de compensación y mitigación ofrecidas”.

Una de sus mayores preocupaciones, y que comparte con Puchuncaví y Concón –pese a que esta última no está afectada materialmente–, tiene relación con el tren que llegará hasta el puerto con el mineral. Hoy su paso corta seis veces al día el tránsito por la ruta costera que va desde Concón hasta Papudo. En verano, con facilidad, es cerca de una hora de espera antes de atravesar.

Codelco, dice Carrasco, les ofreció cambios de señalética, nuevas instalaciones y cursos de capacitación a los vecinos. Pero lo que ellos quieren es que la ruta pase bajo la línea del tren que, con Andina operando a full, pasará entre 12 y 14 veces al día. “El tren atraviesa dunas y arenales, se pierde por completo el atractivo turístico y más aún si aumenta la contaminación acústica”, se queja el edil. Carrasco no sólo está en coordinación con los alcaldes vecinos, sino que espera hacer de anfitrión en un próximo encuentro con las doce comunas en el EIA de Andina. Codelco, en este pimponeo, aclara que durante los dos últimos años han tenido más de 100 reuniones con municipalidades, servicios y comunidades “para socializar el proyecto y mantener informada a la población. El 99% de los efectos del proyecto se concentran en comunas de la V Región y debido a ello se ha puesto énfasis en esa región”.

El intendente de la zona, Raúl Celis, cuenta que desde el 2010 está siguiendo la evolución del proyecto y que han sido parte de varias de las reuniones que Codelco ha sostenido con la comunidad, siendo un convencido del positivo efecto que tendrán las operaciones de Andina en la región. “Significará un cambio en su principal fuente productiva, como lo es la agricultura. A su vez, los puertos de Quintero, San Antonio y Valparaíso, que concentran dos tercios de las importaciones nacionales, pero sólo el 30% de las exportaciones, se verán ampliamente beneficiados”, asegura. De todas formas, Celis precisa que la ruta que cruza la vía del tren (F30-E) debe hundirse, “con el MOP y la colaboración de Andina”.

Consciente de la preocupación que hay en otras comunas –como en Los Andes, donde se preguntan qué pasará con el caudal del río Aconcagua–, el jefe regional precisa que “el mejoramiento del estándar de vida no puede ser a cualquier precio, tiene que ser compensado con medidas de mitigación”.

Desarrollo vs. medioambiente

Al final del día, esta termina siendo la madre del cordero. O, al menos, hacia allá quiso llevar Codelco la discusión tras oír los descargos de Lo Barnechea. Con un agregado, y es que si a Codelco le va bien, al país también. En la cuprífera señalan que “en sus más de 40 años de vida han entregado más de 100 mil millones de dólares al fisco. Por eso queremos construir la ampliación de Andina. No es para producir más cobre, es porque esta mayor producción va a reflejarse en un Estado más rico y, por lo tanto, que tiene la posibilidad de compensar las desigualdades que existen en Chile”, argumentan.

También se hacen cargo del desafío ambiental, señalando que para hacer viable Andina 244 invertirán fuertemente en reutilizar gran parte del agua, disminuyendo el consumo de agua fresca por cada tonelada producida. Además, levantarán una planta de tratamiento para asegurar que el agua que llegue a los ríos cumpla la norma, diseño que se modificó para no tocar ningún glaciar blanco, e impactar en no más del 3% de los glaciares de roca que hay en la cuenca del Río Blanco. “Los proyectos mineros de hoy son mucho más sustentables de los que teníamos hace una década. Por eso hay que juzgarlos en su mérito y no a partir de juicios formados cuando la minería era mucho menos consciente de su impacto”, precisan desde Codelco. Los hechos dirán. •••