Esta increíble tecnología, desarrollada por científicos del British Antarctic Survey (BAS), permite medir áreas a las que antes era imposible llegar, mediante un innovador sistema que hace posible estudiar con mayor precisión los cambios ocurridos en los glaciares de la Antártida. Se trata de decenas de proyectiles, que se lanzan al igual que la jabalina, […]

  • 11 abril, 2013

Esta increíble tecnología, desarrollada por científicos del British Antarctic Survey (BAS), permite medir áreas a las que antes era imposible llegar, mediante un innovador sistema que hace posible estudiar con mayor precisión los cambios ocurridos en los glaciares de la Antártida.

Se trata de decenas de proyectiles, que se lanzan al igual que la jabalina, pero desde un avión y caen en los glaciares, insertando un instrumentos de medición, que descifran los hielos.

Estos proyectiles caen rápidamente en el hielo, usando un paracaídas de 20cm de ancho para estabilizar su descenso. Así, la jabalina cae vertical y se entierra a un metro, dejando su parte superior para comunicaciones, donde tiene una antena de satélite, capaz de transmitir los datos GPS a BAS.

Veinticinco de los dardos tienen como blanco el glaciar Pine Island (PIG), una de las corrientes de más rápido movimiento en el continente antártico, donde drena alrededor del 10% de todo el hielo que fluye desde el oeste, lo que es una contribución significativa al aumento global del nivel del mar.

Debido a las profudas grietas que tiene, el acceso a este glaciar se ha vuelto cada vez más complicado para los científicos. Es por esto que, esta nueva tecnología contribuirá fuertemente al estudio de la zona, lo que podría traducirse en importantes descubrimientos para la ciencia.

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