Cuando en 2012 se estrenó lo que debía ser la tercera generación del Clase A de Mercedes-Benz, sorprendió a todo el mundo. El auto de entrada a la marca había cambiado de un monovolumen familiar, a un hatchback deportivo muy atractivo. Es el modelo que cambió la marca para siempre y la introdujo en un […]

  • 27 julio, 2018

Cuando en 2012 se estrenó lo que debía ser la tercera generación del Clase A de Mercedes-Benz, sorprendió a todo el mundo. El auto de entrada a la marca había cambiado de un monovolumen familiar, a un hatchback deportivo muy atractivo. Es el modelo que cambió la marca para siempre y la introdujo en un segmento más dinámico y juvenil.

Con el Clase A, Mercedes-Benz dejó de ser una marca exclusiva para millonarios y presidentes, para posicionarse en la mente de miles de jóvenes y exitosos profesionales como un objeto de deseo. Ahora se estrena su cuarta generación en Chile y las expectativas son altas para la casa representada en Chile por Kaufmann.

Su diseño sigue la tendencia altamente dinámica de su antecesor, agudiza sus focos, se muestra incluso algo más agresivo, con un perfil algo más agudo, que desenvuelve sus nervaduras de manera fluida hacia la parte trasera, donde destaca la deportividad de sus dobles escapes y el difusor bajo. Un auto para todos los días, con genética de deportivo.

Su interior sorprende con un contexto completamente digital, donde dos grandes pantallas son protagónicas. La primera hace las veces de cuadro de instrumentos, frente al conductor, mientras que desde el display central se controlan los sistemas de infoentretenimiento y de las condiciones de manejo.

Corazón eficiente

Su introducción al mercado local es mediante 4 variantes: el A 200 Mecánico Progressive, con motor de 4 cilindros turbocargado, de 1.4 litros, con 163 CV de potencia y torque de 250. Su transmisión es manual de 6 evoluciones. Lo sigue el A 200 Mecánico AMG Line, con idéntica motorización y transmisión, pero paquete estético AMG. La gama sigue con el A 200 Automático AMG Line, que agrega al mismo motor, una transmisión automática, de doble embrague 7G-DCT de 7 velocidades. Tope de gama es el A 250 AMG Line, con propulsor de 2.0 litros con 4 cilindros Turbocargado para 224 CV de potencia y una fuerza torsional de 350 Nm, también porta la sofisticada transmisión 7G-DTC de 7 velocidades. Estos motores cuentan con una tecnología que permite desconectar cilindros en cierto régimen de uso, para hacer más eficiente su andar.

La Clase A es un modelo acostumbrado a sorprender, y más allá de sus novedades de diseño y mecánicas, llega con un paquete de tecnología para el confort, que lleva a un nuevo nivel la relación entre el conductor y su vehículo. Bajo el nombre de Mercedes-Benz User Experience (MBUX), que integra pantallas y comandos que se pueden activar por voz. Al decir “Hey Mercedes”, el sistema reconoce la voz y opera lo solicitado, mediante el sistema Linguatronic. Tanto la pantalla como los nuevos mandos y botones tiene tecnología táctil, lo que -dicen en la marca- hace que el manejo de los dispositivos sea amigable y altamente intuitiva.

La nueva Clase A cuenta con lo más avanzado en asistencias al conductor, como un sistema  mejorado de cámaras y de radar que logran un alcance de hasta 500 metros. Su asistente activo de distancia DISTRONIC (opcional), se vale de la información de los mapas de navegación, para asistir al conductor y adaptar la velocidad del vehículo en curvas, cruces o rotondas. A ello se suma la dirección inteligente que asiste en carretera, y la tecnología “Stop and Go Pilot” que opera como un asistente de frenado en situaciones de tráfico a baja velocidad, entre otros dispositivos.

Mediante el Dynamic Select los conductores pueden manejar en modo “sport” con el énfasis en lo deportivo, el programa básico “comfort” que acentúa la velocidad. Por el contrario, con el programa “eco” se apuesta por un manejo más amigable con el medioambiente al reducir las emisiones.