La última semana de julio, un abogado contactó a Alejandro Cariz (43), socio del estudio Pohl, Salgado, Cariz, para preguntarle si podía asesorar a Mauricio Pinilla, pues el club en el que jugaba, lo había despedido, a su parecer, injustificadamente. “Yo nunca había trabajado con él. No lo conocía más que por su rol de […]

  • 15 agosto, 2018

La última semana de julio, un abogado contactó a Alejandro Cariz (43), socio del estudio Pohl, Salgado, Cariz, para preguntarle si podía asesorar a Mauricio Pinilla, pues el club en el que jugaba, lo había despedido, a su parecer, injustificadamente.

“Yo nunca había trabajado con él. No lo conocía más que por su rol de jugador”, cuenta el jurista de la Universidad Católica, máster en Derecho de la Empresa en la Universidad de los Andes y quien realizó un curso de Litigación en California Western School of Law, San Diego, Estados Unidos. Entre sus clientes –Pronto Copec, Bomberos, congregaciones religiosas, entre otros– no hay futbolistas. Este es el primero. Y quiso escuchar de su voz lo que había ocurrido. “Fui a su casa, me recibió muy gentilmente y analizamos el caso. Me dijo que el 27 de julio estaba en Antofagasta con su equipo, que no abandonó la concentración y que salió autorizado por (Ronald Fuentes) el gerente deportivo (lo acusan de haber dejado al club para ir a negociar un contrato con el plantel Colón de Santa Fe, de Argentina). Viajó a Santiago. Ahí se enteró por la prensa de que había dejado de pertenecer a la U. Pero él lo desmintió. El lunes 30 se presentó a entrenar. No lo dejaron. Le pidieron que no fuera a la Inspección del Trabajo porque (Carlos) Heller iba a dar una conferencia diciendo que Pinilla no volvería a jugar en la Universidad de Chile. Ahí decide interponer acciones legales”, relata el profesional.

Y agrega: “Con Colón no se llegó a ningún acuerdo. La U se apuró en eso. Estas negociaciones existen y son siempre rápidas: la oferta se evalúa y a veces hay acuerdo. Esta vez no”. A través de la demanda, el jugador solicita 1.000 millones de pesos al equipo azul. “Busca reparación a su honor. Fue despedido de una forma que no existe registro en la historia del deporte nacional. Los 1.000 millones de pesos es lo que deja de percibir por el despido. Alguien puso término anticipado a un contrato contrario a derecho y eso debe ser indemnizado”, explica el experto, quien agrega que Mauricio Pinilla pide además disculpas públicas del directorio y de las tres personas que asistieron a la conferencia de la expulsión: Heller, Fuentes y José Joaquín Laso, abogado de la U.