En Santiago, siete millones de personas viven a los pies de la cordillera de los Andes. Cómo desarrollar negocios de montaña sustentables es una de las interrogantes que se plantean diversos actores para transformar la ciudad en la capital outdoor de la región. Aquí algunas ideas.

  • 6 agosto, 2019

Estamos pensando hacer una analogía entre Santiago de Compostela y Santiago de Chile”, dice la arquitecta Cazú Zegers. La fórmula es simple: estructurar un trazado de los senderos montañosos de la ciudad de forma de conectar mediante tres rutas la Plaza de Armas con el cerro El Plomo, haciendo aparecer todo el paso incaico de Santiago que tiene lugar de cuatro mil años, relata. “No se necesita ir a las Torres del Paine o tomarse un avión para llegar a lugares de naturaleza increíble, porque están en nuestro contrafuerte cordillerano”, señala.

Zegers es la fundadora de la ONG +1000, que tiene por objetivo entender Santiago a partir de su espacio natural –y no al construido–, incorporando a la ciudad los cerros y montañas. “Esto nos cambia la perspectiva y pasamos de lo que algunos llaman ‘Santiasco’ a ‘Santiago ciudad feliz’”, dice.

Solamente el potencial de la capital es de más de siete millones de habitantes que viven a los pies de la cordillera de los Andes. Basta ir al Cajón del Maipo para encontrar una serie de emprendimientos turísticos –muchos de ellos informales– y darse cuenta de que la tendencia de desarrollar la zona cordillerana es un hecho. Por eso, los expertos coinciden en que es clave ordenar el territorio para que las cosas “se hagan bien”.

Rodrigo Errázuriz, presidente ejecutivo de la fundación, asegura que hoy existe un desafío importante de infraestructura para poder soportar el aumento exponencial de visitantes. “Creemos que la tendencia nos está ganando a la práctica. Esto significa que cada vez hay más usuarios de montaña y no contamos con la infraestructura básica para informar, educar y tener un acceso seguro a ella. Si no articulamos el sector público y privado, desarrollando un modelo colaborativo y sustentable, será muy difícil avanzar”, dice.

Para el diputado (RN) Sebastián Torrealba, miembro de la comisión de Medioambiente, “el gran desafío es continuar creciendo pero desacoplándolo del impacto al medioambiente. Chile tiene una vocación minera, turística y de montaña que hay que entender y hacer conversar. Es importante que las comunidades puedan dialogar con las empresas para se impulse un desarrollo con respeto al medioambiente, ya sea a través de economías circulares o regenerativas”, agrega.

Sin precio

Las montañas de Santiago son el escenario natural que sustenta a toda la gran ciudad de nuestro país. En ella se genera el agua y el suelo, se limpia el aire que respiramos, es el hábitat para distintas especies, hay riqueza cultural, mineral, y una serie de otros servicios ambientales que entrega para la mayor parte de la población que vive en esta gran ciudad, explica Bárbara Saavedra, directora de la Wildlife Conservation Society (WCS) en Chile.

Por eso, en alianza con otros actores, WCS Chile elaboró una estrategia de conservación de la biodiversidad para la zona, que consiste en identificar cuáles son los objetos más relevantes sobre los cuales construir un camino hacia la restauración y la recuperación de la base natural de las montañas de Santiago, y con ello darle sustentabilidad.

“Normalmente se piensa solo en aquellos negocios que tienen que ver con el uso turístico. Sin embargo, existen muchos beneficios que se reciben de manera natural de las montañas –y que aportan bienestar a la gente– que no tienen un precio en la economía actual. Por ejemplo, la generación de agua y de suelo, la limpieza del aire, el control de inundaciones y de aluviones, la provisión de hábitat y de espacio cultural, etc. Es importante darse cuenta de que hay que invertir en la base natural para poder sostener estos servicios que presta la montaña, entre los cuales se permite sostener los negocios turísticos”, dice Saavedra.

Libre acceso

El diputado Torrealba acaba de presentar un proyecto de ley llamado “Acceso libre a la montaña”, que postula que todo aquel privado que tenga un bien de montaña que colinde con un bien fiscal de montaña tenga que dar servidumbre de paso. “No queremos que pase lo mismo que con los lagos”, dice. Hoy, el 70% de la propiedad de la montaña es fiscal y, sin embargo, hay más de 300 accesos que están cerrados para cualquier chileno, cuenta. La iniciativa, que está en tramitación en la comisión de Vivienda y Bienes Nacionales, está en la mira del gobierno de Denver: Torrealba viajará en septiembre a esa ciudad a exponer el proyecto, que EE.UU. pretende replicar en varios estados.

Por otra parte, existen iniciativas que buscan establecer sanciones más duras para aquellos que construyan sobre la cota mil, la gran barrera que hoy protege a las montañas. Sin embargo, en la práctica, dice el diputado, a los municipios se les hace muy difícil fiscalizar y sancionar a aquellos que incumplen la norma.