La creación de manuales de libre competencia voluntarios al interior de las empresas es la nueva carta con que la Fiscalía Nacional Económica quiere favorecer las mejores prácticas en la materia en las compañías. La normativa, que ya entró en vigencia, está generando ruido entre los protagonistas del mercado. Para algunos, se trata de una extrema regulación que no refleja la realidad que hoy vive Chile. Para otros se trata de una guía que tendrá beneficios, como las posibles rebajas de multas que podría aplicar el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, TDLC, sólo por el hecho de contar con el manual.

  • 2 agosto, 2012

La creación de manuales de libre competencia voluntarios al interior de las empresas es la nueva carta con que la Fiscalía Nacional Económica quiere favorecer las mejores prácticas en la materia en las compañías. La normativa, que ya entró en vigencia, está generando ruido entre los protagonistas del mercado. Para algunos, se trata de una extrema regulación que no refleja la realidad que hoy vive Chile. Para otros se trata de una guía que tendrá beneficios, como las posibles rebajas de multas que podría aplicar el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, TDLC, sólo por el hecho de contar con el manual.

Para esclarecer mejor este escenario, entrevistamos a Pedro Pellegrini, de Guerrero, Olivos, Novoa y Errázuriz. El abogado cree que el mecanismo no es el adecuado. ¿La razón? Chile es un país pequeño y, por lo tanto, sus mercados también lo son. Un escenario que naturalmente favorece que sean pocas empresas en los mercados relevantes. “Concentración y monopolio no son necesariamente lo mismo”, afirma.

-¿Están las condiciones en Chile para aplicar este manual?
-Los que lideran las grandes empresas en Chile son personas y grupos económicos serios que casi siempre se han preocupado de que sus negocios logren altos estándares de cumplimiento y buenas prácticas. En tal sentido, estimo que el mercado en nuestro país sí está preparado para implementar este tipo de auto-regulaciones.

-¿Puede esto generar un ambiente de regulación extrema?
-Efectivamente, y eso es lo preocupante. Detrás de todo esto hay una concepción política grave de considerar a los agentes del mercado como inmaduros, irresponsables o incapaces de auto-regularse. En especial, para el caso de la FNE, donde se entiende que persigue buenas intenciones. Sin embargo, detrás de toda esta promoción pública a sus guías y recomendaciones no creo que lo haya hecho en forma correcta. En efecto, personalmente pienso que esta autoridad se ha excedido en sus facultades dando a conocer, en forma pública, regulaciones administrativas que el mismo TDLC ha manifestado que no obligan ni representan los criterios de ese tribunal. Es el TDLC el que debe hablar a través de sus fallos e indicar a los agentes del mercado qué es lo que se debe o no se debe hacer en libre competencia y no la autoridad administrativa. De este modo, la FNE ha intentado indirectamente imponer sus criterios, aún llamándolo sugerencias o guías, sin tener atribuciones legales para ello. Incluso me atrevería a señalar que este tipo de promoción pública –incluyendo la próxima Guía de Concentración– implica advertencias veladas para presionar a fin de que los agentes del mercado actúen de una forma que no existe hoy en nuestra ley y, por lo tanto, no es obligatoria ni legal.

-¿De igual modo existen barreras naturales en algunos negocios… donde nadie quiere entrar?
-En estas materias pienso que es peligroso y técnicamente incorrecto confundir conceptos o generalizarlos. Si bien en ciertos casos se puede dar en forma conjunta una concentración de mercado y un monopolio, esta situación sería en Chile la excepción y no la regla. Dadas la libertad económica existente en nuestro país y la claridad de las reglas del juego, estimo que, en general, en la mayoría de los “mercados concentrados” sí existe un alto grado de competencia entre las empresas existentes y en muchos de ellos cada vez con menos barreras de entrada para nuevos inversionistas que quieran competir.

-¿Quién pesa más finalmente, FNE o TDLC?
-La ley de Libre Competencia establece claramente dos cosas. La primera es que, por lo general, se debería sancionar “conductas” que sean lesivas a la competencia, juzgadas a posteriori. La excepción es entonces la actitud preventiva, o de consulta o situaciones amenazas o situaciones concretas de mayor peligro o riesgo; también en muchos casos recomendable de considerar, pero sólo como un camino alternativo para evitar cuestionamientos posteriores. La segunda es que nuestros sistema de libre competencia se apoya en dos autoridades: la FNE y el TDLC; los que, como toda estructura democrática, están basadas en una balanza de contrapesos de poderes, donde la ley le ha asignado diferentes roles y facultades a cada uno. La FNE tiene como principal función lo que indica su nombre: investigar y no dictar reglas al mercado, por mejor que sea su intención y que adicional y lamentablemente puede mal interpretarse viéndose más como algo mediático o de finalidad política. Entonces, es el TDLC el que finalmente debe guiar a través de fallar los casos que se presentan, dando los criterios que se deben seguir; y este tribunal no reconoce estas guías y recomendaciones de la FNE como obligatorias para ellos ni para el mercado.