Por: María Elina Cruz, directora Centro Libre Competencia UC La colusión del papel tissue es escandaloso por varias razones, pero éstas nada tienen que ver con la libre competencia en nuestro país (sin perjuicio de que esta acción es absolutamente condenable y dañina). En Chile, hay un sistema legal correctamente diseñado, con instituciones potentes como […]

  • 13 noviembre, 2015

Por: María Elina Cruz, directora Centro Libre Competencia UC

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La colusión del papel tissue es escandaloso por varias razones, pero éstas nada tienen que ver con la libre competencia en nuestro país (sin perjuicio de que esta acción es absolutamente condenable y dañina). En Chile, hay un sistema legal correctamente diseñado, con instituciones potentes como lo son la Fiscalía Nacional Económica y el Tribunal de Defensa de Libre Competencia, un sistema que, a pesar de grandes dificultades, ha pesquisado casos de colusión tan relevantes como lo es el del papel tissue. Así es: en este caso, la delación compensada a medio camino que existe en Chile, logró desbaratar un cartel, no siendo éste el primero que se detecta con este sistema.

El primer escándalo es que no se entienda aún que la delación compensada –por medio de la cual se perdona la multa y eventualmente las penas de cárcel (de ser aprobadas por el Congreso Nacional) al primero que llega a delatarse y aporta antecedentes de una colusión– es el medio más efectivo para detectar colusiones en el mundo. Es el único medio, considerando que los partícipes de una colusión actúan de forma oculta, a sabiendas de la ilicitud de su acuerdo y adoptando estrategias elaboradas para esconderlo. Estrategias que van desde un chat room encriptado, como ocurrió en el último caso de colusión de Estados Unidos entre los cinco bancos más grandes mundo, hasta estrategias que consisten en botar computadores al canal San Carlos en Chile.

El segundo escándalo es que se pretenda que la colusión termine por completo. Lamento decir que ello nunca va a ocurrir, es como intentar detener todos los hurtos en la sociedad. La colusión es una conducta que se repite constantemente en todo el mundo y –como toda infracción– lo relevante es pesquisarla y sancionarla debidamente. Lo cual también sirve para derribar el tercer escándalo: el mito de que estos casos erosionan la confianza de toda la sociedad frente a los empresarios. Esto no es así. La libre competencia pretende proteger el bienestar social como un todo, tanto consumidores, como pequeñas y grandes empresas, sin distinción.

El cuarto escándalo es pretender que la colusión demuestre que el libre mercado no funciona. Falso. Falso. Falso. Hayek y Adam Smith eran grandes defensores de que se regularan los monopolios para que funcionara bien el mercado. El buen uso de la legislación de libre competencia, que entre otras cosas pretende desbaratar carteles mediante la delación compensada, precisamente hace esto: lograr que el mercado funcione sin distorsiones.

El quinto escándalo es que los políticos no sean capaces de ver las fallas que existen para que los consumidores puedan hacer valer sus derechos en materia de colusiones y otros casos que no son de libre competencia. Son ciegos en cuanto nadie se ha referido siquiera al proyecto de ley que mejora la Ley de Protección al Consumidor, que quedó durmiendo en el Congreso desde que ingresó hace casi un año. Es en esta ley, y no en la de libre competencia, que estriba el problema de hacer valer eficazmente los derechos individuales y colectivos de los consumidores.

El último escándalo –recibe la nominación de seis y siete por su importancia–. El escándalo consiste en que se siga mirando con desconfianza la delación compensada o “autodenuncia”, como aparece en los medios. Gracias a la “autodenuncia” nos enteramos de la potencial colusión del papel tissue, de las navieras y de los buses.
En suma, siendo la colusión un escándalo en sí misma y una enorme infracción a la libre competencia, los escándalos anexos que han aparecido a raíz del caso tissue parecen ser de igual gravedad para el futuro de la libre competencia en nuestro país.