Hace un par de años el empresario austriaco se fue en picada contra la burocracia chilena. Después de cinco años en el país y con el estallido social en el cuerpo, Moritz Fried, dueño mayoritario de heladerías Moritz, no flaquea frente a las posibles dificultades económicas y se lanza a la piscina con nuevos proyectos gastronómicos.

  • 7 febrero, 2020

En la tienda Moritz eis del mall Casa Costanera su dueño se toma un café. Cuenta que llegó a Chile recomendado por su amigo y socio Douglas Tompkins, quien le dijo que en nuestro país no había helados como los suyos. Fue el impulso que le faltaba para emprender y lamentablemente Tompkins -en ese entonces dueño del 25% de la heladería- murió antes de que abriera la primera tienda. Estando aquí le sorprendió las similitudes que encontró con Suiza, “sobre todo la parte de Santiago oriente, todo brillante, edificios modernos y autos lujosos, pero también vi que todo eso estaba desconectado de las otras partes de la capital”. Para él la desigualdad resultaba evidente porque el progreso económico no ha ido en paralelo con la educación.

Chile en zapatos extranjeros

“Pensé en irme, muchos días estuve asustado porque tal vez me rompían los vidrios de las tiendas. Si no tuviera tantas tiendas e inversión que recuperar me hubiera ido al tiro, pero ahora no es tema, ya se calmó”, dice Fried. Suma seis locales en Santiago, pero la más golpeada fue la heladería ubicada en el barrio Lastarria. Tuvo pérdidas por 15 millones de pesos, no despidió a nadie del equipo, y aun así el año 2019 tuvo un crecimiento del 30% en comparación al año anterior gracias a que abrió dos nuevos puntos de venta y que la marca se está haciendo más conocida. Mientras responde las preguntas y toma el café, se acerca un grupo de palomas a la mesa y él hace un gesto para echarlas. “No me gustan las palomas”, explica seriamente.

En cinco años ha podido observar una transición en Chile. Sigue creyendo que la burocracia es lo más difícil al momento de hacer negocios aquí. “No ven al empresario como el caballo que tira la economía, sino que como una vaca a la que hay que ordeñar”, comenta Fried. Por otra parte ha visto un aumento de la delincuencia de la cual, además, ha sido víctima. Fue estafado por su contador -contra el cual se querelló-, y sufrió una encerrona automovilística en la Ruta 5 con Vespucio, donde fue encañonado. Cuando intentó hablar con la concesionaria -porque en su opinión debe haber un mínimo de seguridad por el servicio que se paga- no les interesó la discusión. “Eso muestra el orgullo que tiene la gente con poder en este país, en general como los fuertes son tan fuertes, no quieren escuchar el problema del otro, y eso es lo que explotó en octubre” dice el empresario austríaco.

Más que Helados

Está en su temporada fuerte; el verano. Es por eso que pasa medio año en nuestro país y la otra mitad en países de Europa del este, donde tiene ocho heladerías y una novena por abrir en julio. Pero además Moritz Fried puso el ojo en dos negocios chilenos, que verán la luz este año y que probablemente lo anclarán a nuestro país. “Estas palomas son realmente imposibles”, dice mientras se levanta nuevamente de la silla y trata de espantar a las aves.

Actualmente Moritz eis es la única heladería que ofrece helados fabricados por la compañía NotCo -startup que busca sacar al animal de la industria alimentaria-, y con ellos está desarrollando una alianza estratégica para abrir un Flagship store en conjunto donde se vendan los productos Not, los helados Moritz y que además contará con una cocina, porque desde la NotCompany, están desarrollando una nueva hamburguesa. “Será una tienda con el factor wow! Como un applestore” recalca Fried. Aún no tienen la ubicación definida, pero el empresario dice que probablemente sea en Las Condes o Vitacura. Sus proyectos no terminan ahí; está explorando también el mundo del pan, en conjunto con Javier Bonnefont, dueño de la panadería artesanal La Indomable. “Si bien hay buenas panaderías, creo que los chilenos son muy buenos para el consumo de pan y comen pan malo, con muchos aditivos”, sentencia el austriaco. Para empezar pretenden enfocarse en el pan fresco y congelado para hoteles, restaurantes y cafés: “quiero competirle a los grandes distribuidores de pan”.