Arturo Vidal es desde 2017 presidente de Rodelindo Román, el club social donde jugó sus primeros partidos en San Joaquín. Con el sueño de llevarlo a Primera División y retirarse en el equipo, no solo está invirtiendo en profesionalizarlo, sino que junto a Andrónico Luksic prepara a más de mil niños y niñas de barrios vulnerables para que el día de mañana puedan incorporarse al plantel. La historia del equipo está siendo registrada en un reality show.

“Hola niños y niñas. Andrónico y yo (Arturo Vidal) estaremos muy pendientes de ustedes, de sus notas en el colegio, de su rendimiento en cancha, cuando esté en Chile nos juntaremos, iré a conocerlos, así que les deseo mucha suerte y den lo máximo de ustedes en el colegio y en el fútbol, así que bendiciones para todos”.

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Arturo Vidal y Andrónico Luksic se conocieron el día que el empresario hizo su estreno en Instagram con una foto de ambos sentados en el estadio del Bayern Munich. Ese 12 de mayo de 2018, Luksic estaba en la gradería cuando llegó el futbolista –que en ese minuto se encontraba lesionado– con su hijo Alonso a apoyar a su equipo. Rápidamente hicieron migas. En el entretiempo comieron en el restaurante del estadio y tras el partido fueron juntos a la celebración del fin de la liga. El empresario fue uno más de los invitados del mediocampista, que estaba acompañado de familiares y amigos. Al día siguiente, almorzaron en el Paulaner Nockherberg, un restaurante típico alemán ubicado en las afueras de Munich. El futbolista le llevó un regalo: la camiseta autografiada de Rodelindo Román, el equipo de tercera división del que Vidal es presidente desde 2017. Un mes antes, el dueño de Quiñenco había donado 10 millones a la fundación del jugador para financiar los uniformes, traslados y comidas de tres escuelas de fútbol ligadas al club, en ese entonces bajo el alero del Team Vidal. Y el objetivo del viaje a Munich era hacer crecer el proyecto.

Entre chucrut y cecinas, el empresario le dijo: “Estamos en 300 niños, ¿por qué no llegamos a mil? Estoy dispuesto a financiarlos”. Vidal y Luksic cerraron el acuerdo con un apretón de manos.

“Inmediatamente cuando Arturo me pidió que apadrinara una escuela de fútbol me pareció un proyecto interesante. Tengo la convicción de que el deporte es un tremendo motor, que inculca disciplina y liderazgo y entrega tantos otros valores que son importantísimos. Saber trabajar en equipo, respetar a tus compañeros, esforzarse día a día para mejorar y superarse… son cualidades que creo que a todos nos hacen mejores personas”, asegura Luksic a Capital.

De vuelta en Santiago, Cristina Birrel, hoy a cargo de la fundación Impulso Inicial, junto a Jeff Swiryn, director ejecutivo de Luksic Scholars, y Carlos Albornoz, primo de Vidal a cargo de las inversiones del futbolista y académico de la UDD, aterrizaron el proyecto en un Excel: se necesitaban 350 millones de pesos para financiar por un año a diez escuelas de fútbol para niños y niñas en riesgo social de 7 a 14 años en diferentes barrios de Santiago.

El aporte se hizo efectivo en septiembre de 2018 y en octubre echaron a andar un piloto en tres comunas. Ese fue el pitazo inicial del proyecto Reyes de Barrio.

“Andrónico, necesitamos apoyo”

Arturo Erasmo Vidal Pardo (32) creció en la población de El Huasco, en la comuna de San Joaquín. El patio de la casa donde vivía con su madre y sus cinco hermanos colindaba con la cancha de tierra del club social Rodelindo Román. Ahí pasaba todas las tardes jugando a la pelota, la mayoría de las veces descalzo, con sangre en los pies de tanto chutear.

A comienzos de 2017, en una de las visitas a su barrio, el mediocampista del Barcelona se dio cuenta de cómo el narcotráfico y las balaceras habían invadido la comunidad. La sede estaba prácticamente abandonada y sin recursos, pese a los cien millones de pesos que le habían llegado por los traspasos del jugador en la liga europea. Como se trataba de un club social, y por tanto, sin dueño, Vidal postuló una lista directiva junto a su primo Carlos Albornoz, con un plan de trabajo a cuatro años para llevar al equipo al fútbol profesional. Eso fue la primera etapa. Lo que quiere la figura de la Roja es llevar a Rodelindo Román a primera división para poder retirarse en el club de barrio que lo vio crecer.

Tras ser electa de manera casi unánime, la nueva directiva inscribió al equipo en Tercera B. Eso implicó invertir alrededor de 50 millones para traslados de los jugadores, cuerpo técnico, indumentaria, arriendos de canchas y estadios, etc. Además inyectaron otros 50 millones a la remodelación de la sede social que estaba cayéndose a pedazos. Con Vidal a la cabeza, la lista de niños que quisieron sumarse al equipo –a través de escuelas de fútbol en distintas comunas- fue infinita. Requería tiempo, un equipo a cargo, y dinero para financiarlo. Entonces, el 29 de marzo de 2018, el “rey” le mandó un tuit al Luksic, sin conocerlo: “Andrónico, miles de niños me escriben para sumarse a Rodelindo, lo invito a apadrinar una escuela de fútbol en algún barrio popular de Santiago. Necesitamos apoyo!! A ver si logramos inspirar a muchos”.

En el entorno del dueño de Quiñenco cuentan que el mensaje del futbolista lo emocionó. Era la primera vez que lo invitaban a hacerse parte de un proyecto deportivo de ese tipo. Una hora y media más tarde le respondió: “Arturo, le agradezco su invitación. Y por supuesto que cuente con mi apoyo. Vamos por los sueños de esos niños!! Lo felicito por la labor que está haciendo y hablemos para concretar mi aporte. Un abrazo y vamos Chile”.

El camarín

Sentado en un Starbucks en Vitacura, Carlos Albornoz cuenta que en forma paralela a la entrada al club, conversaron con las autoridades locales varias veces y se reunieron con los senadores de la zona, Carlos Montes y Manuel José Ossandón, para ver cómo intervenir la población donde la familia del futbolista aún está vinculada. “Lo que excluye no es la plata, son los puentes culturales. Más Carabineros no te van a resolver el problema cuando tienes un país que no tiene nada que ofrecerles”, asegura. “Tienes una fábrica de jóvenes que no están en situación de calle, ni con alguna condición psiquiátrica, que tienen a sus padres metidos en la droga, algún familiar preso, sin adultos que les puedan dedicar tiempo. Dejan el colegio a los 16, están de ‘sabático’ dos años en la calle y después sacan en la noche un dos por uno, mientras están en el día vagando, vendiendo droga”, agrega.

Con ese diagnóstico, Albornoz comenzó a unir las distintas puntas: “Tenemos una celebridad dispuesta a entregar tiempo gratis, pero es su última prioridad porque tiene las demandas del Barcelona, la selección y las marcas. Todos lo quieren y van subiendo las ofertas por su tiempo. Por eso, lo más difícil para nosotros es tener a Arturo para el pueblo porque los ricos cada día tienen más plata para pagar por él”, señala. Y agrega: “La única forma de estar con los niños que no pueden pagar es con una alianza con alguien como Andrónico Luksic que financie esa posibilidad. Y para él también es bueno como empresario tener una relación con el pueblo”, dice Albornoz, que congeló por un año su trabajo de académico para abocarse cien por ciento a Reyes de Barrio.

Dos veces por semana los niños y niñas entrenan durante dos horas y los mejores son citados para jugar campeonatos los sábados, generalmente “en el barrio alto”, como el Club Árabe, la Hacienda de Chicureo, en las canchas de Iván Zamorano, o la copa Haciendo Amigos de Macul, porque según Albornoz, ahí están los mejores técnicos y también las marcas.

Para calificar, los jóvenes deben mostrar buenos resultados académicos y tener una asistencia impecable: un atraso de cinco minutos implica quedar fuera, y si acumulan tres, son expulsados del programa. Mensualmente reciben talleres de autoestima y cuidado del cuerpo, mientras sus padres son entrenados en cómo poner “límites sin lágrimas”. Por eso el lema del proyecto: esfuerzo, pasión y disciplina.

“Pienso que un programa integral de escuelas de fútbol tal como hemos diseñado Reyes de Barrio, puede verdaderamente generar un cambio en los niños y sus familias. Creo y espero que pueda darles un espacio sano y seguro para que tengan motivación, nuevos amigos, se entretengan y entrenen. Es un lugar donde hay profesores preocupados por ellos, por cómo les va en el colegio, por cómo están en los diferentes ámbitos de sus vidas”, dice Luksic.

Los jóvenes más destacados de las escuelas de fútbol tienen la posibilidad de incorporarse luego al equipo de Rodelindo Román o bien ingresar como cadetes a otros clubes. “Utilizamos nuestros contactos para que captadores de equipos de primera división los vean”, cuenta Albornoz.

Al ser parte de la red, reciben una credencial del club firmada por Vidal y su primo que les permite asistir gratis al estadio a apoyar a los jugadores. Con eso, Rodelindo se asegura una hinchada incondicional de mil familias, que sumado a los 1.400 jóvenes que son parte de las divisiones inferiores (1.000 de las escuelas de Reyes de Barrio y 400 del equipo de San Joaquín directamente), lo hace atractivo para las grandes marcas.

Carlos Albornoz y Jaime Villarreal en la casa de Arturo Vidal en Barcelona presentándole la nueva camiseta Umbro de Rodelindo Román.

El salto a la televisión

A mediados del año pasado, Carlos Albornoz tocó la puerta de la productora Alto Andes para pedirle que le hiciera un cambio de imagen a Rodelindo Román y administrara sus redes sociales. “Nos dimos cuenta de que aquí había una historia más interesante y que podíamos desarrollar un contenido a partir del club”, cuenta Jaime Villarreal, director general de la compañía. Tomando como referencia los programas Atlas, la otra pasión, de Argentina, y Os Chaos, de España, le propusieron a Albornoz hacer un reality con su historia, sus personajes y unirlo al sueño de Arturo Vidal de retirarse ahí. El proyecto televisivo, especifica, involucra al jugador y a Rodelindo, no así al programa Reyes de Barrio ni al vicepresidente del Banco de Chile.

“Así nace la idea de que Arturo llama a sus amigos para que lo ayuden a intervenir el club”, explica. “Los reyes magos”, como los llamarán en la serie Rodelindo Román, del barrio al mundo, son Juan Pablo Swett, presidente de la Asociación de Emprendedores de Latinoamérica (Asela), quien se hace cargo del levantamiento de avisadores y el área comercial; el doctor Jorge Cheyre, traumatólogo de Colo Colo, que potencia el área médica, y Tomás Llompart, socio de EFootball, encargado de implementar el análisis técnico de los jugadores a través de un software que analiza las jugadas desde el aire y la cancha.

A Swett lo contactó Jorge Errázuriz –a quien le ofrecieron el cargo primero– y luego el periodista Humberto Sichel, socio de Alto Andes. “Les dije feliz, me meto altiro”, asegura el fundador de Asech. Su labor, ad honorem, consiste en negociar los contratos y conseguir sponsors para el club, que a la fecha suman alrededor de 180 millones de pesos a través de auspiciadores como Umbro, que diseñó las nuevas camisetas –previamente aprobadas en Barcelona por Vidal-, Meds, Direct TV y MTS. “Cuando subes a Segunda División, pasas a ser parte de la ANFP, y no de la ANFA, lo que requiere otros estándares, e implicaría armar una sociedad anónima. Hasta ahora hemos tenido que trabajar con Carlos para armar el club, preocuparnos del plantel, el equipamiento, y estamos preparando un gimnasio para los jugadores”, cuenta.

Para hacer escalable la iniciativa televisiva, en noviembre Villarreal contactó a Sergio Nakasone, director de desarrollo de contenidos para América Latina de Turner. El experto en reality shows cuenta que tenían la intención de darle pantalla a un club chico, cuando llegó la propuesta. “Hubo match”, asegura. “Concordamos que fuera un co-desarrolllo porque a Turner le interesa un formato que se pueda regionalizar, que se podría hacer en México con Chicharito Hernández; en Colombia con James Rodríguez o en Argentina con Carlos Tévez. El concepto es cuna de campeones, darle foco a los clubes pequeños que fueron el primer contacto futbolístico de figuras de renombre mundial”, agrega el argentino.

En octubre comenzaron a trabajar con los contenidos y en diciembre, tras la aprobación de la compra del CDF, partieron las grabaciones. La serie se estrenará el 29 de mayo y se transmitirá todos los jueves por el CDF y los sábados en la tarde por CHV. El contrato es a cinco años en ciclos de 26 capítulos.