Por Catalina Allendes E. ¿Conoce usted Airbnb? Si su respuesta es no, ojalá no tenga nada que ver con el mundo del turismo, pues mientras lee estas líneas ese portal está haciendo temblar al negocio hotelero. Con más de 17 millones de clientes, reúne a viajeros que buscan dónde hospedarse en diferentes ciudades del globo. […]

  • 19 septiembre, 2014

Por Catalina Allendes E.

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¿Conoce usted Airbnb? Si su respuesta es no, ojalá no tenga nada que ver con el mundo del turismo, pues mientras lee estas líneas ese portal está haciendo temblar al negocio hotelero. Con más de 17 millones de clientes, reúne a viajeros que buscan dónde hospedarse en diferentes ciudades del globo. La gracia es simple: al que le sobra una pieza o tiene su casa desocupada, la sube al portal de Airbnb y listo.

En 2004, el estudio sobre tendencias que elabora cada año la aceleradora de innovación corporativa Innspiral, reveló que el sitio ofrecía cuatro mil locaciones. Una “tendencia a observar” dijo entonces. Y no se equivocó. En 2014 Airbnb ya tiene 500 mil locaciones, y un estudio de la Universidad de Boston concluyó que por cada punto porcentual de crecimiento de esa página web, la industria hotelera en Estados Unidos pierde 0,05% de huéspedes.

“Esto de las tendencias siempre fue importante, pero ahora se volvió un imprescindible. La innovación ya no es un deseable, es el corazón del negocio”, explica el fundador y director de Innspiral, Iván Vera.

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El caso de Airbnb es uno, los bullados Uber e EasyTaxi, otros, pero los ejemplos suman y siguen.

“Todos los años trabajamos en levantar un mapa y un grupo de entre 70 y 100 tendencias que creemos que pueden impactar en los negocios de nuestros clientes. Tratamos de replicar la mente de un empresario y ver las oportunidades que existen en el mercado para adelantarnos a lo que va a ocurrir”, explica el gerente general de Innspiral, Arturo Herrera.

 

La internet de las cosas

Tecnología, demografía, economía y política, consumidor, salud, negocios, medioambiente y energía, además de alimentos, son las ocho categorías en que Innspiral divide su informe (ver infografía).

El documento revela, de partida, que la irrupción de los smartphones –y ahora los Smart Watch y Smarty Ring– “cambiará radicalmente la comunicación e interacción” entre las personas.

Es que la “internet de las cosas”, como le llaman en el mundo de la innovación a la conexión de máquinas con máquinas y cosas con personas, está cambiando el mundo a pasos nunca antes vistos.

“Internet of people (conexión de las personas a internet), que se ha duplicado cada cinco años, tiene un techo, no puede superar las 7 mil millones de personas que somos en el mundo, pero la internet de las cosas tiene un crecimiento exponencial”, explica Iván Vera. De ahí la revolución que aquello significa.

“En 1965 el fundador de Intel, Gordon Moore, enunció una ley que decía que los computadores iban a duplicar su capacidad de procedimiento cada dos años. Esto de la tecnología es como un virus, como el ébola. El mundo digital es viral, es exponencial, siguió la ley de Moore y peor, porque se empezó a dar cada 18 meses. Primero fue el celular, ahora los lentes de Google y el MIT sacó un anticonceptivo subcutáneo que se maneja desde un dispositivo móvil. El anticonceptivo fue tocado por la ley de Moore, ahora tiene microchip y su costo va a bajar exponencialmente. Lo mismo está pasando con las celdas fotovoltaicas. Si lo proyectas en el tiempo, los que botaron HidroAysén tenían razón, los techos de la ciudad se van a llenar de celdas, cada casa va a generar lo que consume”, sentencia el director y fundador de Innspiral.

En 2015 habrá 20 mil millones de cosas conectadas a internet, en 2050 serán 50 mil millones. “Esto no tiene límite, vamos a tener el corazón conectado con la Clínica Mayo para hacernos chequeos… La clave es cómo aprovechamos esto en minería, en energía, en todo el sistema productivo”, advierte Vera.

 

Uno partido por Steve Jobs

Vamos con los ejemplos. Google acaba de adquirir una compañía que creó un termostato y un detector de humo inteligentes. La compró en 3.500 millones de dólares, pues con eso se hizo del mecanismo para conocer el uso y los hábitos de energía de los estadounidenses.

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“La mirada clásica en el mundo de los negocios es que tu competidor es el que hace lo mismo que tú o algo parecido que puede venir desde otro país, pero hoy la amenaza puede venir de un emprendimiento digital que nunca visualizaste, pero terminó compitiéndote”, explica Herrera.

Iván Vera lo plantea de este modo: “A Blockbuster lo asesinaron las tecnologías digitales”.

¿En las empresas chilenas existe conciencia de la importancia de las tendencias y la innovación? La respuesta es tajante: No.

“No existe. Aquí somos administradores de la realidad que existe y no creadores de la realidad que no existe. Steve Jobs era un creador, no un administrador, la mayoría de los gerentes aquí son uno partido por Steve Jobs”, sentencia Vera.

Pero no todo es negro. “En El Club de la Innovación hay por lo menos 50 empresas que pagan por estar ahí, porque conscientemente están desarrollando su capacidad para innovar”, agrega.

Es esperanzador, dicen, que en las escuelas de negocios ya se esté hablando de innovación, pero lo más importante, agregan, “es que la innovación es hija de la competencia y Chile es uno de los países más competitivos del mundo. Donde hay competencia, hay innovación”.

Por eso que desde hace un par de años, se están instalando en Chile centros de investigación aplicada para promover la innovación en el mundo productivo. Es el caso de Fraunhofer, que en Alemania tiene 23 mil investigadores que sólo se dedican a patentar ideas y Stanford Research Institute, que trabaja con empresas estadounidenses y japonesas.

Vera explica que en Chile hay cuatro industrias atractivas para el mundo: minería, celulosa y alimentos, que tienen alcances globales, y el retail, que ha tenido un crecimiento regional. “En minería, tenemos muchos problemas que empresas como Bosch podrían resolver, pues ya probó sus capacidades para la industria automotriz. En Alemania generan una patente cada 30 segundos, entonces ¿por qué esa inteligencia no está aplicada en resolver los problemas de la minería en Chile? Tenemos que traer investigadores que apliquen su inteligencia a nuestras industrias”, agrega el experto.

“Bosch acaba de lanzar al mercado el freno preventivo, o sea que el auto frene a pesar de que uno pajaronee; para el 2020 Nissan tiene previsto lanzar su tecnología para autos que no choquen. Nosotros podríamos robotizar los camiones de la minería. Esa capacidad está, pero no llega a Chile. Tenemos que juntar el pan con el hambre o el hambre con el pan, como sea”, afirma.

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Chalas y pelo largo

Si bien se reconoce que desde hace algunos años los diferentes gobiernos han tenido en cuenta la necesidad y la importancia para la economía chilena de la innovación, los expertos alertan que “el requerimiento de fuerzas se multiplicó por diez y la fuerza que estamos aplicando no se multiplicó. El 2005 éramos 800 millones de personas conectadas a internet, hoy 2.200 millones y vamos a ser 6 mil millones el 2020. En 2005 el internet de las cosas no existía, ni siquiera el concepto… todo está pasando muy rápido”.

Aún así, confían en que Chile va a dar el giro y advierten que la revolución “viene de chalas y pelo largo, no de corbata”.

Arturo Herrera, reconoce que de a poco las empresas están abiertas a incluir la innovación en su organización. “Algunas empresas se están apalancando con startups y las están metiendo en sus líneas de negocios”, sentencia el experto.

Pero si en la tecnología el mundo cambia por segundo, algo parecido pasa con la demografía. Vera advierte que las expectativas de vida de los seres humanos también están transformando el mundo.

“Tengo la intuición de que voy a morir a los 111 años, mi papá tiene 87 y está como tuna, mi abuelo murió a los 89, soy de genética longeva y las condiciones de vida han mejorado, entonces cómo voy a jubilar a los 65, me voy a morir de aburrimiento. ¿Qué van a hacer las AFP con eso?”, plantea Vera.

Ésas son las preguntas a las que se debe ir dando respuestas a partir de las tendencias, añade. “Si los CEO en Chile no se meten a buscar respuestas a los cambios en la sociedad, los van a echar”, dice medio broma medio en serio el experto. •••