Por: Federico Willoughby Olivos 1. Cámaras en todas partes (y no necesariamente para que usted las use). Las cámaras se han vuelto tan baratas que son omnipresentes. Existen en todo tipo de productos, desde autos hasta monitores para bebés. Antes, solían existir con el único propósito de mostrar cosas a los humanos, pero con la […]

  • 4 enero, 2018

Por: Federico Willoughby Olivos

1. Cámaras en todas partes (y no necesariamente para que usted las use). Las cámaras se han vuelto tan baratas que son omnipresentes. Existen en todo tipo de productos, desde autos hasta monitores para bebés. Antes, solían existir con el único propósito de mostrar cosas a los humanos, pero con la llegada de la Inteligencia Artificial (que aprende a través del análisis de imágenes), los mayores usuarios serán las máquinas. Por ende, más dispositivos integrarán cámaras de manera que la IA pueda actuar sobre el entorno. ¿Y la privacidad? La gran esperanza está en nuevos y más potentes chips que no necesitan de la nube para ejecutar softwares de reconocimiento de imágenes.

2. Los vehículos de batería se tomarán las ciclovías. No solo los autos están teniendo su propia revolución industrial con el cambio a motores eléctricos. El próximo año se espera que se masifiquen las bicicletas con asistencia eléctrica, las ruedas individuales, los scooters tipo Segway y las patinetas motorizadas. Todos a baterías, silenciosos y limpios. Es que claro, son mucho más baratos que los automóviles y más eficientes. Además, y de acuerdo a lo que dice The Atlantic, “estos vehículos son básicamente teléfonos inteligentes con ruedas, por lo que pronto tendrán apps e IA integrados. Así, con el tiempo, se destinará menos espacio en las calles urbanas a los automóviles y buses y más a los vehículos de velocidad media para un solo pasajero”.

3. Silenciosamente los vehículos autónomos se convertirán en realidad. Hace rato que vemos que las noticias hablan de ellos, pero todavía nadie puede comprar uno. Lo cierto es que los fabricantes de automóviles tradicionales no tienen en sus planes vender vehículos autónomos hasta aproximadamente 2020, pero cada vez están ofreciendo más características semiautónomas. Es posible que este año escuchemos menos en las noticias sobre ellos, pero no se sorprendan si su próximo auto le ofrece tomar el control en la carretera o estacionarse por usted.

4. Los Smartwatches como dispositivos médicos. 2017 fue el año en que Apple Watch finalmente se volvió útil, y también fue el año en que la FDA aprobó el primer accesorio médico para este tipo de dispositivo: Kardiaband, un complemento que puede detectar una frecuencia cardíaca anormal. Y no solo eso, un estudio descubrió que el monitor cardíaco incorporado de Apple podía detectar una frecuencia anormal con un 97% de precisión cuando se usaba un algoritmo basado en la Inteligencia Artificial llamado DeepHeart junto con el dispositivo. El mismo equipo detrás de la investigación descubrió más tarde que el combo Apple Watch-DeepHeart podía detectar la apnea del sueño con una precisión del 90% e hipertensión con un 82% de precisión. Ambas condiciones son bastante difíciles de detectar con los métodos actuales.

5. La realidad, un bien escaso. Las elecciones norteamericanas que terminaron con Trump como presidente de Estados Unidos dejaron claro que Internet se estaba convirtiendo en algo más que un sitio de búsqueda, compras o conexión. Bastante se ha hablado de cómo las noticias falsas, la posverdad y Facebook terminaron modificando la forma en que nos relacionamos con los medios y la posibilidad de un grupo coordinado de modificar nuestra percepción de ciertos temas. Pues bien, esto no ha terminado y puede que venga peor. Sucede que las “redes neuronales”, una forma particular de IA automático, pueden generar audio nuevo (y falso) a partir de archivo. Esto permite poner palabras falsas en boca de figuras públicas. Y como si esto no bastara, también la tecnología está en condiciones de generar escenas de video. Así, en el futuro, las personas que quieran saber realmente lo que está pasando, tendrán que depender de los gatekeepers (medios de comunicación reconocidos, analistas confiables y empresas serias) para saber qué es cierto y qué no.