Un nuevo estudio publicado en Science por Solomon Hsiang (de Princeton) y Marshall Burke (de Berkeley) encendió los titulares mediáticos al establecer una relación entre las temperaturas altas y la violencia. Luego de estudiar 60 casos previos, la investigación encontró “evidencia causal fuerte que relaciona los eventos climáticos a conflictos humanos a través de una […]

  • 6 agosto, 2013

Guerra. Foto EFE

Un nuevo estudio publicado en Science por Solomon Hsiang (de Princeton) y Marshall Burke (de Berkeley) encendió los titulares mediáticos al establecer una relación entre las temperaturas altas y la violencia.

Luego de estudiar 60 casos previos, la investigación encontró “evidencia causal fuerte que relaciona los eventos climáticos a conflictos humanos a través de una gama de escalas espaciales y temporales, y en todas las principales regiones del mundo”.

¿Eso significa que en las próximas décadas surgirán más guerras en parte debido al calentamiento global? El Washington Post dice que no es tan así, ya que no existe consenso o una sola respuesta entre los científicos del área.

Por ejemplo, el 2000 ha sido la década más caliente de la historia, pero también ha sido la menos conflictiva desde los años ’70. Por eso, dice el diario, el calentamiento global puede ser una variable, pero hay muchos más factores en juego.

Una investigación de 2010 de la Universidad de Colorado sobre la situación en África durante la década de los ’90 y del 2000, encontró que las variaciones del clima no funcionan para predecir los estallidos de violencia, como sí ocurre con factores políticos, económicos y geográficos. Si bien el clima puede contribuir a mayores conflictos, es solo un riesgo, y no el más importante, finalizaba el estudio.

Quizás la pregunta que ahora los investigadores tendrán que responder es por qué las temperaturas más altas y otros efectos del cambio climático contribuyen a la violencia -si es que realmente lo hacen-. ¿Afecta a la productividad económica? ¿Hace a la gente más irritable o agresiva?

Revise el artículo completo en Washington Post.