Francisco Aravena, director del Centro de Economía Aplicada de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián, analiza las razones e implicancias de la decisión la la línea aérea de acogerse a la Ley de Quiebras de Estados Unidos y asegura que la mala reacción de los mercados es esperable ante un anuncio como este, pero, explica, “podría ser una buena oportunidad de compra a largo plazo para quienes estén dispuestos a tomar el riesgo”.

  • 26 mayo, 2020

Esta madrugada Latam Airlines anunció públicamente que ingresó una solicitud para acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos. El plan, según el CEO de la aerolínea más grande de Latinoamérica, Roberto Alvo, busca iniciar un proceso para rehabilitar la compañía, mediante una restructuración y renegociación de pasivos de forma que se pueda asegurar su sostenibilidad a largo plazo.

La medida no fue bien recibida por el mercado local: las acciones de la compañía reaccionaron con una histórica caída. Poco después de las 12:00 PM, el papel anotaba un desplome de 50,55% y se cotizaban a $989 en la Bolsa de Santiago. A lo largo de la jornada vivió un pequeño repunte, cerrando la jornada en $1.249 (-37,51%) con respecto a ayer. La tónica se repitió en Wall Street: la transacción de los ADR de la aerolínea se tuvo que detener ya que durante las operaciones previas a la apertura del mercado se situó en un 39,92% (US$1,03).

Cerca de las 11:00 de esta mañana, Banchile Inversiones envió a sus clientes un informe financiero sobre Latam y las implicancias de su decisión. En él establecía que la solicitud de la aerolínea de acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos era previsible debido a la delicada situación financiera que atravesaba. Sin embargo, a juicio del banco de inversión, la medida se cristalizó más rápido de lo que se esperaba. Además, establecen que las razones que pueden haber precipitado esta decisión tienen relación probablemente con el hecho de que Avianca, su principal competidor en la región, ya inició este mismo proceso y con la ausencia hasta ahora de la disposición de algún gobierno de entregarle ayuda financiera frente a la dura carga impuesta por el Covid 19 a sus operaciones.

Sobre las razones e implicancias de esta decisión y el impacto que puede tener en la economía nacional se refiere Francisco Aravena Guzmán, director del Centro de Economía Aplicada de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián.

-¿Qué significa que que Latam se haya acogido al Capítulo 11 de la legislación estadounidense?

-Lo primero a tener en consideración respecto de este proceso es que no se trata de una declaración de quiebra o bancarrota; es más bien un mecanismo que ofrece la legislación de Estados Unidos para reorganizar la estructura de una empresa que presenta dificultades financieras. Se trata de un procedimiento temporal, que entrega protección respecto de los acreedores de una compañía, por un tiempo mínimo de 180 días, con el objetivo de que pueda ajustar sus operaciones, negociar reducciones, acceder a rebajas de tasas o redefinir plazos, para asegurar su estabilidad. En palabras simples, a través de esta medida, Latam podrá reestructurar su deuda y acomodarse al nuevo escenario que atraviesa el rubro del transporte aéreo, a raíz de la pandemia del Covid-19. Hace unas semanas atrás, este mismo mecanismo fue adoptado por la aerolínea Avianca.

-¿Cuál es el impacto que tiene para el mercado nacional de esa decisión?

-La señal para el mercado es preocupante, porque se trata de la aerolínea más grande de Latinoamérica, y al acogerse a este mecanismo reconoce una incapacidad de cumplir con sus obligaciones financieras tal y como están establecidas hoy. Pero también debemos considerar que estamos sufriendo los efectos de una pandemia que ha causado estragos económicos en todo el mundo, en todos los sectores, y especialmente en el rubro del transporte aéreo. Esto podría generar desconfianza en la industria, lo que impacta en el precio de las acciones; sin embargo, la posibilidad de renegociar seguir operando permite entregar cierta confianza en la industria aérea en términos de la competencia que seguirá existiendo, es la oportunidad de seguir funcionando.

-La empresa dijo que seguiría operando y que esta decisión se enmarcaba en una reorganización necesaria para la subsistencia de la compañía, sin embargo el mercado local no reaccionó bien a la medida y la acción de la aerolínea cayó bastante. ¿Cómo se debe interpretar esto?

-La reacción de los mercados es esperable ante un anuncio como este porque hay incertidumbre respecto a los tiempos de recuperación, lo hemos visto en otros casos similares. En esta oportunidad, las acciones de Latam cayeron en un 50%, lo que hace complejo que sus inversionistas puedan vender, no obstante, podría ser una buena oportunidad de compra a largo plazo, para quienes estén dispuestos a tomar el riesgo.

-¿Debiera el Estado chileno emprender acciones frente a este escenario? Latam es una empresa bastante estratégica para el país.

-Precisamente por su característica de empresa estratégica es que es probable que el gobierno apoye la medida adoptada por la aerolínea. Estamos hablando de una compañía que hace viajes a lugares que otros no llegan, que da empleo a un gran número de personas de forma directa e indirecta, y que es responsable por el transporte de bienes y pasajeros. Parece razonable. Si se analiza lo que ha ido ocurriendo en el resto del mundo, acabamos de conocer que Alemania ha ido en rescate de su línea aérea Lufthansa.

-¿Cómo podría impactar lo sucedido con Latam en el mercado y la economía nacional?

-Podría ser percibido como buena señal la posibilidad de acogerse a una ley que no limite las posibilidades de seguir operando, ya asegura la mantención del transporte de bienes y personas, y se protege el empleo de muchas personas, entre otras cosas. Permite que la empresa se pueda acomodar al nuevo escenario y finalmente pueda subsistir.

-¿Ve otras empresas nacionales que pudieran emprender el mismo camino de Latam?

-Existen múltiples industrias que podrían estar en una situación similar, pero probablemente no todas tienen un rol tan estratégico como las aerolíneas.

-¿Cómo ve el futuro del negocio de Latam en el mediano plazo?

-La aerolínea ya ha anunciado que retomaría sus funciones durante el mes de junio, aumentando gradualmente las rutas de operación dentro de Chile y en el extranjero. Si bien esto exigirá la adopción de nuevos protocolos que posiblemente impacten en la cantidad de pasajeros por avión y tampoco podrá reanudar las rutas de todos los vuelos, sí supone un regreso a la actividad, lo que sumado a los mecanismos de reordenamiento financiero y apoyos gubernamentales, probablemente permitirá que paulatinamente el negocio se comience a estabilizar.

-¿Tiene confianza en la recuperación de la compañía?

-Sin duda el mercado aéreo seguirá funcionando, aunque probablemente en una nueva realidad. El transporte de bienes y personas seguirá siendo necesario, la recuperación será lenta y las medidas sanitarias serán estrictas, pero en la medida que se controle la pandemia podrían irse relajando y retomando una situación más parecida a la anterior.